Wednesday, January 19, 2005

Pobreza: ¿compromiso o demagogia?

Por Roberto Valdez Beltrán.

Un mal como la pobreza requiere de una firme voluntad para su erradicación. Por más de 30 años los países ricos del mundo han postergado el cumplimiento de su promesa para suprimir dicho mal. Hoy, la presión por encararlo aumenta debido al gran número de acuerdos internacionales que se han quedado en el camino sin surtir mayores efectos.

En el año 2000 se adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la Asamblea General de las Naciones Unidas, esto con la finalidad de reducir a la mitad la pobreza extrema mundial para el año 2015. Para lograrlo, los múltiples Jefes de Estado prometieron tomar acciones a través de políticas comerciales, Ayudas Públicas para el Desarrollo, y por medio de la transferencia de nuevas tecnologías hacia los países más pobres del mundo. A su vez, dentro del marco de los acuerdos internacionales de Doha (Noviembre del 2001), se intenta redimensionar el comercio internacional, permitiendo a los países pobres canalizar sus exportaciones hacia los mercados abiertos de países ricos. Más aún, en la Cumbre de Monterrey para el financiamiento del desarrollo (Marzo del 2002), Estados Unidos de Norteamérica junto con otros países desarrollados comprometieron dedicar un 0.7 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a la Ayuda
Pública para el Desarrollo.

A 5 años de haber pactado el objetivo colosal por reducir a la mitad la pobreza extrema, la agenda cargada de compromisos ha sido modificada circunstancialmente. Así, los países desarrollados han dedicado, en promedio, menos del 0.25 por ciento de su PIB a la Ayuda Pública para el Desarrollo, de igual forma está por probarse su magnánima voluntad para cumplir los acuerdos de Doha, y así dejar que los países subdesarrollados puedan ver el lado humano de la globalización. Por su parte, Jeffrey Sachs, destacado profesor de la Universidad de Columbia y cabeza del “Proyecto Milenio” (un grupo de 265 consultores internacionales comisionado para apoyar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio), enfatiza que el 2005 es un año clave para enderezar el camino: “Honrando los compromisos adoptados de buen gobierno, financiamiento adecuado, libre intercambio, acceso global a la ciencia y tecnología, se puede poner fin a la extrema pobreza en este planeta de aquí a una generación (2025) y ciertamente reducirla a la mitad de aquí al 2015”.

Indudablemente, este año será relevante para la agenda del desarrollo internacional. Con miras a cumplir el objetivo de reducir la pobreza extrema, habrá que estar pendientes de la revisión de los acuerdos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el mes de Septiembre.

El papel de México…
Si de sumar voluntades se trata, los políticos mexicanos deben añadir a este magno esfuerzo su voluntad política responsablemente, y promover sin titubeos las reformas estratégicas que permitan acelerar nuestra condición de país en desarrollo. Bien valdría la pena hacer nuestro papel para lograr este noble objetivo, y que los más de 40 millones de mexicanos que viven en la pobreza puedan aspirar a mejorar su condición de vida.

El autor es Licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey. Comentarios: tingio@hotmail.com

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