Tuesday, July 19, 2005

Nacimiento de Nuevos Partidos: ¿Verdadera opción o distracción?

Por Erika Cervantes.

México es el escenario perfecto para el surrealismo. Cualquier cosa, por más increíble o sorprendente que parezca, es posible en nuestro país. En todos los ámbitos aplica esta premisa, sin embargo, es especialmente cierta en la vida política y electoral. Hoy podemos ver, a un año de las elecciones, un boom de precandidatos luchando por convertirse en candidatos presidenciales (fenómeno al que algunos analistas han llamado “multipresidencialismo”), la creación de fundaciones que reviven de manera muy conveniente a personajes del pasado, y el surgimiento de nuevos partidos políticos.

El análisis, en esta ocasión, se concentrará en las asociaciones que en días pasados recibieron su registro por parte del IFE para ser formalmente partidos políticos. El primero de ellos es Alternativa Social, Demócrata y Campesina, encabezado por Patricia Mercado, y el segundo, Nueva Alianza, dirigido por Miguel Angel Jiménez.

Alternativa Social nace a partir de los partidos México Posible, Fuerza Ciudadana y el Socialdemócrata que perdieron su registro en 2003. Su candidata oficial, hasta el momento es Patricia Mercado, economista de la UNAM y activa participante en organizaciones de la sociedad civil con enfoque en cuestiones de género.

Nueva Alianza surge como partido a partir de la Asociación Conciencia Política, conformada por alumnos del ITAM. Aunque niegan cualquier relación, Nueva Alianza tiene el apoyo de la Asociación Ciudadana del Magisterio (ACM), del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y por consiguiente, de la Maestra Elba Esther Gordillo. Aún no tienen candidato oficial, pero le hacen “ojitos” a todo aquel desamparado que desee contender en los comicios del 2006 y que no tenga un partido con el cual lanzar su candidatura. Así, Jorge Castañeda, Cuauhtémoc Cárdenas, o cualquiera que quede desplazado de su partido político (llámese PRI o PAN), puede tener una segunda oportunidad para conseguir la tan anhelada silla presidencial.

Es aquí donde me pregunto si la aparición de estos partidos políticos realmente es una opción verdadera para nuestro México incipientemente demócrata. ¿A caso del seno de estos partidos saldrá una figura que sepa guiar a todos los mexicanos en un proyecto común?, o ¿será que tan solo son expresiones del surrealismo que caracteriza a nuestro país y que sirve de pretexto para que los políticos muevan las cartas a su favor? ¿Será que tan solo son un negocio que reditúa bastantes ganancias?

Con 8 partidos dentro de la elección (PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, Convergencia, PNA y Alternativas), aún no podemos saberlo, lo cierto es que a comparación de los partidos fuertes, Nueva Alianza y Alternativas Sociales presentan un rezago. Mientras que los otros partidos y candidatos llevan por lo menos 6 meses en actividad pre-electoral, estos apenas están recibiendo su registro ante el IFE y pensando en quién será su posible candidato. Los tiempos ya están encima.

La moneda aún está en el aire y lo inesperado puede pasar (estamos en México ¿no?). Así que por ahora no se puede llegar a una conclusión sobre el papel y la relevancia que estos partidos tendrán en las elecciones del 2006. Su misión es lograr mantener el registro con el 2% de los votos, y utilizar adecuadamente los cuantiosos recursos que el IFE destina por ley al financiamiento de los partidos, que aproximadamente son de 16 millones de pesos.

Lo cierto es que el momento que estamos viviendo los mexicanos es coyuntural para lograr una verdadera transición a la democracia. Es un ejercicio que nunca antes habíamos experimentado y que servirá para que la ciudadanía comience a despertar políticamente. Opciones o distracciones, los nuevos partidos ya tienen un espacio en la vida política del país, y aprovechar su existencia depende directamente de nosotros.

La autora es Lic. en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey y estudiante de la Maestría en Políticas Públicas en EGAP. Comentarios:
erikacervantes2003@hotmail.com







Nuestros Tiempos

La definición social de las remesas.

Por Ernesto Castañeda Tinoco.

En estricto sentido una remesa es una cosa enviada de un lugar a otro con cierta continuidad. En los últimos años el termino remesa se ha utilizado para referirse al envío de dinero que un trabajador manda de un país a otro. Por su carácter transnacional han llamado la atención de los creyentes en el fenómeno llamado “globalización” quienes en ocasiones las presentan como evidencia de este fenómeno. Algunos las llaman “la cara humana de la globalización” o “globalization from below.” Sin embargo, cabe destacar que el envió de remesas no es algo nuevo ya que tuvo antecedentes entre migrantes italianos y polacos en el siglo XIX y XX. A través de la historia, viejas burocracias imperiales, familias reales, empresariales y de elite con hijos en el extranjero, familias de expatriados y de ciudadanos trabajando en misiones imperiales, colonizadoras y diplomáticas también han mandado recursos económicos para el sustento de sus familias a través de fronteras políticas.

Algunos califican el termino de remesas con calificativos tales como remesas familiares para referirse en especifico a la categoría más común donde algún miembro de la familia ya sea el padre, la madre y/o uno de los hermanos mandan dinero como estrategia de ingreso familiar. Si bien la economía familiar observa un mayor flujo económico, el costo social y psicológico es tener a un miembro de la familia lejos de casa por varios años con el único objetivo de convertirlo en fuente de recursos. Esto constituye un extremo de la figura del “breadwinner” o sostén de la familia, que se viene dando a partir de la división del trabajo por géneros, la comodificación del trabajo y la sacralización de la infancia y la diferenciación entre lugar de residencia y de empleo.


Otros usan adjetivos como remesas migrantes para hacer hincapié en el carácter migratorio de estos trabajadores transnacionales. Si bien estas remesas están ligadas a desigualdades en el desarrollo económico y de distribución de recursos nacional e internacionalmente, y la diferencia internacional en salarios que orillan a muchos a migrar, algunos de los últimos debates sobre remesas han tendido a separar el tema de remesas del tema migratorio.


Por su carácter binacional y la manera en que son contabilizadas las remesas son parte importante en la balanza de pagos entre países. Por lo que algunos comentaristas mal informados o con agendas políticas las ven cómo perdidas de recursos para los países de donde se originan sin tomar en cuenta los beneficios por el trabajo realizado, o bien se atreven a categorizarlas como ayuda internacional, lo cual es una tergiversación de la realidad.


Por otro lado hay quienes ven en las remesas colectivas, es decir las donaciones a proyectos colectivos o de inversión, una clave para el desarrollo político y económico, sin dejar de ser importantes, resulta demasiado optimista e irresponsable asignarles la responsabilidad de impulsar el desarrollo del país por si solas. Tanto entre migrantes como entre el pseudo-especialista en desarrollo se sigue el mito de que el migrante después de trabajar unos años en el extranjero puede regresar del extranjero con capital suficiente cómo para iniciar su propio negocio. Si bien estos casos se dan, parecen ser más la excepción que la regla.


Algunos de los gobiernos de los países que más remesas reciben han impulsado la constancia e incremento de estos flujos que ayudan en la balanza de pagos, la atracción de moneda extranjera y el alivio a la pobreza. Sin embargo, es importante recordar que las remesas familiares y colectivas no pueden ni deben suplantar los roles que tiene el gobierno como prestador de servicios y promotor de modelos de crecimiento efectivos.


El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) organizó un congreso sobre Remesas en Washington a finales de junio al cuál asistí y en donde estas diferentes percepciones y construcciones del fenómeno remisorio se vieron presentadas y enfrentadas. Por un lado, los banqueros ven estos flujos como informales, por darse cita fuera del sistema bancario y su objetivo principal es “bancarizar” a estas personas prometiendo comisiones menores que las actuales y acceso a crédito, lo cuál aún resta de ser una realidad en Latinoamérica y no garantiza que los bancos sigan ofreciendo los créditos que ahora prometen si es que la mayoría de los migrantes abren cuentas de banco. Por otro lado micro-bancos y las cajas de ahorro usan las remesas como bandera de propaganda, tema moral y como salvavidas del cual aferrarse para sobrevivir.


En el caso de México, BANSEFI está desarrollando un sistema integral que uniría cajas de ahorro, micro-crédito, hipotecas, seguros e hipotecas para capitalizar parte de estos recursos con ayuda de los sectores público, privado y civil.


Como varios estudios indican, la mayoría de los recursos que las familias con miembros en Estados Unidos reciben son dedicados a consumo básico. La idea es que parte de estos recursos sean utilizados en proyectos económicos sustentables a largo plazo. Más recursos pueden aparecer si las comisiones bajan y existen servicios de educación financiera e inversión así como cooperativas y organizaciones sin fines de lucro que inviertan parte de estos recursos en las zonas migrantes.


Representando al Banco de México el subgobernador, Guillermo Güémez, defendió el total de 16.6 mil millones de dólares percibidos por concepto de remesas en 2004, representando el 2.46 del producto interno de bruto. Comentó abiertamente que la expectativa es que esta cifra siga creciendo incluso si se reduce la brecha de ingresos entre Estados Unidos y México.


Como Donald Terry, director del Fondo de Inversión Multilateral del BID comentó en un foro en Nueva York el 15 de Julio “No es bueno que América Latina sea la región del mundo con el mayor total de remesas porque no se trata de una estrategia de desarrollo, sino que más bien refleja las fallas de una estrategia de desarrollo.”


Como esta pequeña reseña muestra los discursos son muchos y el debate continúa entre diferentes actores para construir el discurso oficial sobre el fenómeno de las remesas, en el cuál los auto-denominados expertos deben de dejar su ego y carreras un poco de lado para escuchar la voz del migrante que envía remesas y de su familia en México, no sólo en encuestas superficiales sino en estudios y programas que atiendan esta serie de dramas humanos y cambios sociales que en un futuro marcaran la nueva cara de Norteamérica.

Ernesto Castañeda Tinoco es graduado de la Universidad de California Berkeley. Actualmente estudia el Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia en Nueva York donde adquirió su maestría. Comentarios: ernestoforo@yahoo.com