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Sunday, September 18, 2005

Nuestros Tiempos

Nuevo Orleáns, Mississippi y Alabama

Por Ernesto Castañeda.


Lo que parecía ser un huracán más de aquellos que tiran árboles, inundan calles y destruyen casas afectando a unos pocos que después de unos años reconstruyen hoteles, casas y chozas, se convirtió en un evento que hundió a toda una ciudad y sus alrededores. A pesar de que muchos expertos predecían un fenómeno similar, la tragedia real superó a los mecanismos de prevención y emergencia. La locación de miembros del ejército, marina y guardia nacional en Irak y Afganistán dificultó las complicadas maniobras de rescate con balsas y helicópteros.

Sin embargo, lo más triste, independientemente del fenómeno natural en esta parte del Golfo “de México”, ha sido la prevalerte pobreza en Estados Unidos, la inequidad racial y el trato diferencial que este fenómeno ha revelado a propios y extraños. Como siempre, los que en proporción perdieron más en las inundaciones son los más pobres. Sin embargo, esto se exacerbó con los mecanismos de evacuación y ayuda puestos en marcha, que le dieron prioridad a los ricos, blancos y turistas por sobre los pobres y negros locales.

Nueva Orleáns nos recuerda el grave problema de la pobreza urbana en EU. Los daños en los alrededores nos trae a la mente el retraso rural de esta zona geográfica en general. Las condiciones materiales después de la tormenta y aquellas en los refugios pintaban una zona en condiciones parecidas a aquellas encontradas en el “tercer mundo.”

Parte de la cobertura y del discurso de los medios muestra la permanencia de viejos estereotipos donde la gente de piel obscura es vista como pobre, salvaje y sobre todo peligrosa y criminal. Los medios criminalizaban eventos que llamaban de saqueo y violencia.

Según muchas crónicas de primera mano, la policía se encargaba de que no se concentraran grupos grandes de desplazados de color por temor a levantamientos. En muchas ocasiones la policía, dueños de negocios y guardias de pueblos vecinos, todos armados, negaban el paso a estos indigentes y disparaban a placer. El muerto inocente después de sobrevivir el huracán no ha faltado, cuyo único crimen era ser pobre, negro, encontrarse en un momento y lugar equivocado y levantar, aún sin intención, miedo en alguna persona armada. El hecho de que hubiera ciertas bandas de maleantes, para muchos justificó este comportamiento de miedo y desconfianza.

En medio de hambrunas, falta de electricidad e inundaciones, los medios y la policía estaban más preocupados en defender leche y otros productos que se echaban a perder en los refrigeradores sin corriente eléctrica, en vez de facilitar la evacuación y alimentación de los afectados. La policía mostró su lado de capataz y la ley marcial que se impuso en muchas áreas de la región fue cruel, despiadada y ha sido poco criticada en los medios masivos de comunicación.

Tras titubeos para aumentar el monto de ayuda al extranjero como parte de la Declaración del Milenio, los Estados Unidos se han visto recibiendo ayuda de docenas de países que ofrecen importante ayuda en dinero y especie. Cabe destacar que los países que han ofrecido más ayuda directa y con personal propio han sido países latinoamericanos que comúnmente son mal vistos por Washington. El mejor ejemplo es el caso de Cuba que ofreció mandar un número importante de médicos; ayuda que hasta el momento no ha sido aceptada por el gobierno de Estados Unidos por motivos políticos y la cuál no se discute mucho en los medios. De igual manera, el gobierno de Chávez en Venezuela había ofrecido ayuda a los pobres en Estados Unidos incluso antes de este desastre. Sin duda, estos son golpes oportunistas, estratégicos, cachetadas con guante blanco, que al mismo tiempo muestran la incongruencia de la política exterior norteamericana que ataca política o militarmente a otros regímenes con supuestas excusas humanitarias para defender a poblaciones en problemas.

Es muy interesante el caso de la ayuda aportada por el gobierno mexicano, que si bien ha sido sobre-dimensionada por los medios mexicanos y poco difundida por los periódicos en el interior de Estados Unidos, sí marca un hecho histórico. La entrada de efectivos del ejército mexicano a Texas, ha sido un evento delicado que ha alarmado a ultra-nacionalistas americanos que temen una “reconquista” del suroeste americano. Además ha levantado el nacionalismo de mexicanos en ambos lados de la frontera a la vez que ha reforzado alianzas con grupos moderados, progresistas, piadosos y humanistas en Estados Unidos.

Con estos actos en especie y agentes, el gobierno de México mostró habilidad y creatividad en la relación política binacional, así como su solidaridad con grupos marginados y minorías incluyendo a negros y migrantes. La desaparición de muchos mexicanos que trabajaban en el área, la buena respuesta de los consulados mexicanos, la cooperación de la Secretaría de Seguridad Nacional en ayudar a inmigrantes aún sin papeles y su visibilidad en medios en español en EU para invitar a migrantes indocumentados a acercarse a pedir ayuda, son buenos indicadores que pueden propiciar una reforma migratoria.

Por otro lado, esta catástrofe ha desplazado a un número importante de personas, creando una comunidad de “refugiados por desastre natural” que tendrá efectos en los lugares receptores. Estos migrantes internos buscan empleo, sustento y ayuda económica pronta y directa para salir de la trampa de pobreza en la que se encontraban aún antes del huracán. Esta será una dura prueba para el fortalecimiento del estado benefactor, las supuestas fuerzas económicas de mercados laborales, así como para el gobierno, la sociedad civil y los organismos de ayuda humanitaria.

Los efectos materiales, sociales y políticos de Katrina serán un hecho histórico con repercusiones simbólicas cercanas a las del 11 de Septiembre del 2001, ya que probablemente sea cómo con el terremoto del 1995 en México, que levantó a la sociedad civil y diezmó la legitimidad del gobierno incompetente.



Ernesto Castañeda Tinoco es graduado de la Universidad de California, Berkeley. Actualmente estudia el Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia en Nueva York donde adquirió su maestría. Comentarios: ernestoforo@yahoo.com




Tuesday, July 19, 2005

Nuestros Tiempos

La definición social de las remesas.

Por Ernesto Castañeda Tinoco.

En estricto sentido una remesa es una cosa enviada de un lugar a otro con cierta continuidad. En los últimos años el termino remesa se ha utilizado para referirse al envío de dinero que un trabajador manda de un país a otro. Por su carácter transnacional han llamado la atención de los creyentes en el fenómeno llamado “globalización” quienes en ocasiones las presentan como evidencia de este fenómeno. Algunos las llaman “la cara humana de la globalización” o “globalization from below.” Sin embargo, cabe destacar que el envió de remesas no es algo nuevo ya que tuvo antecedentes entre migrantes italianos y polacos en el siglo XIX y XX. A través de la historia, viejas burocracias imperiales, familias reales, empresariales y de elite con hijos en el extranjero, familias de expatriados y de ciudadanos trabajando en misiones imperiales, colonizadoras y diplomáticas también han mandado recursos económicos para el sustento de sus familias a través de fronteras políticas.

Algunos califican el termino de remesas con calificativos tales como remesas familiares para referirse en especifico a la categoría más común donde algún miembro de la familia ya sea el padre, la madre y/o uno de los hermanos mandan dinero como estrategia de ingreso familiar. Si bien la economía familiar observa un mayor flujo económico, el costo social y psicológico es tener a un miembro de la familia lejos de casa por varios años con el único objetivo de convertirlo en fuente de recursos. Esto constituye un extremo de la figura del “breadwinner” o sostén de la familia, que se viene dando a partir de la división del trabajo por géneros, la comodificación del trabajo y la sacralización de la infancia y la diferenciación entre lugar de residencia y de empleo.


Otros usan adjetivos como remesas migrantes para hacer hincapié en el carácter migratorio de estos trabajadores transnacionales. Si bien estas remesas están ligadas a desigualdades en el desarrollo económico y de distribución de recursos nacional e internacionalmente, y la diferencia internacional en salarios que orillan a muchos a migrar, algunos de los últimos debates sobre remesas han tendido a separar el tema de remesas del tema migratorio.


Por su carácter binacional y la manera en que son contabilizadas las remesas son parte importante en la balanza de pagos entre países. Por lo que algunos comentaristas mal informados o con agendas políticas las ven cómo perdidas de recursos para los países de donde se originan sin tomar en cuenta los beneficios por el trabajo realizado, o bien se atreven a categorizarlas como ayuda internacional, lo cual es una tergiversación de la realidad.


Por otro lado hay quienes ven en las remesas colectivas, es decir las donaciones a proyectos colectivos o de inversión, una clave para el desarrollo político y económico, sin dejar de ser importantes, resulta demasiado optimista e irresponsable asignarles la responsabilidad de impulsar el desarrollo del país por si solas. Tanto entre migrantes como entre el pseudo-especialista en desarrollo se sigue el mito de que el migrante después de trabajar unos años en el extranjero puede regresar del extranjero con capital suficiente cómo para iniciar su propio negocio. Si bien estos casos se dan, parecen ser más la excepción que la regla.


Algunos de los gobiernos de los países que más remesas reciben han impulsado la constancia e incremento de estos flujos que ayudan en la balanza de pagos, la atracción de moneda extranjera y el alivio a la pobreza. Sin embargo, es importante recordar que las remesas familiares y colectivas no pueden ni deben suplantar los roles que tiene el gobierno como prestador de servicios y promotor de modelos de crecimiento efectivos.


El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) organizó un congreso sobre Remesas en Washington a finales de junio al cuál asistí y en donde estas diferentes percepciones y construcciones del fenómeno remisorio se vieron presentadas y enfrentadas. Por un lado, los banqueros ven estos flujos como informales, por darse cita fuera del sistema bancario y su objetivo principal es “bancarizar” a estas personas prometiendo comisiones menores que las actuales y acceso a crédito, lo cuál aún resta de ser una realidad en Latinoamérica y no garantiza que los bancos sigan ofreciendo los créditos que ahora prometen si es que la mayoría de los migrantes abren cuentas de banco. Por otro lado micro-bancos y las cajas de ahorro usan las remesas como bandera de propaganda, tema moral y como salvavidas del cual aferrarse para sobrevivir.


En el caso de México, BANSEFI está desarrollando un sistema integral que uniría cajas de ahorro, micro-crédito, hipotecas, seguros e hipotecas para capitalizar parte de estos recursos con ayuda de los sectores público, privado y civil.


Como varios estudios indican, la mayoría de los recursos que las familias con miembros en Estados Unidos reciben son dedicados a consumo básico. La idea es que parte de estos recursos sean utilizados en proyectos económicos sustentables a largo plazo. Más recursos pueden aparecer si las comisiones bajan y existen servicios de educación financiera e inversión así como cooperativas y organizaciones sin fines de lucro que inviertan parte de estos recursos en las zonas migrantes.


Representando al Banco de México el subgobernador, Guillermo Güémez, defendió el total de 16.6 mil millones de dólares percibidos por concepto de remesas en 2004, representando el 2.46 del producto interno de bruto. Comentó abiertamente que la expectativa es que esta cifra siga creciendo incluso si se reduce la brecha de ingresos entre Estados Unidos y México.


Como Donald Terry, director del Fondo de Inversión Multilateral del BID comentó en un foro en Nueva York el 15 de Julio “No es bueno que América Latina sea la región del mundo con el mayor total de remesas porque no se trata de una estrategia de desarrollo, sino que más bien refleja las fallas de una estrategia de desarrollo.”


Como esta pequeña reseña muestra los discursos son muchos y el debate continúa entre diferentes actores para construir el discurso oficial sobre el fenómeno de las remesas, en el cuál los auto-denominados expertos deben de dejar su ego y carreras un poco de lado para escuchar la voz del migrante que envía remesas y de su familia en México, no sólo en encuestas superficiales sino en estudios y programas que atiendan esta serie de dramas humanos y cambios sociales que en un futuro marcaran la nueva cara de Norteamérica.

Ernesto Castañeda Tinoco es graduado de la Universidad de California Berkeley. Actualmente estudia el Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia en Nueva York donde adquirió su maestría. Comentarios: ernestoforo@yahoo.com

Friday, June 17, 2005

En Memoria de Adolfo Aguilar Zinser

Por Ernesto Castañeda.

Como muchos intelectuales, a la vez cosmopolitas y nacionalistas, Adolfo Aguilar Zinser veía al Mundo desde México y a México desde el Mundo. Haciendo un estudio profundo de la historia y las ciencias sociales anhelando un mayor desarrollo nacional para que México ocupara un mejor lugar en la comunidad de naciones.


Estudiando su maestría en la Kennedy School y como profesor visitante en universidades en Washington, Chicago y Berkeley, estudiaba a México con la distancia y nueva perspectiva que le daba el país del norte al cuál admiraba a la vez que recelaba, lo que su ambición le había costado a México y a otros países del tercer mundo. Por décadas estudió la relación bilateral.


Incluso antes de entrar al equipo de Fox me tocó oírlo hablar de los muchos malentendidos históricos entre México y Estados Unidos, polémicas y mala comunicación, así como un profundo desconocimiento del “otro.” El veía la relación México/EU basarse más en estereotipos añejos que en la aceptación del otro con todas sus complejidades y matices. Que irónico que como diplomático y como funcionario público se haya visto envuelto en estas diferencias y malos entendidos.


Varias veces tuve la oportunidad de charlar con él en Berkeley, en Nueva York. La última vez que lo ví fue en el DF hace un año tomándose un café con Muñoz Ledo. Sus análisis de la situación nacional e internacional siempre eran inteligentes y documentados. Adolfo Aguilar Zinser era un ejemplo del intelectual público que no le temía a ser parte del gobierno a pesar de los arduos retos a enfrentar. Comprometido con el país, era guerrero de las ideas, las cuáles abanderaba con más pasión y lealtad que sus filiaciones partidistas. No buscaba el poder en sí mismo pero sabía que si quería influir como individuo tenía que estar cerca de los centros de poder donde se hacen las decisiones.


Adolfo Aguilar Zinser fue uno de los muchos motores que permitió el cambio democrático en México. Siempre se mantuvo congruente, crítico e independiente. Sin temor se declaraba pasionalmente en desacuerdo con gente poderosa, rompió varias amistades temporalmente e incluso platicaba que fue secuestrado por criticar al ejército.


Apoyo a Cárdenas en su segunda campaña pero no por eso dejo de ser crítico del PRD. Nieto de Miguel Ángel de Quevedo fue también un ecologista. Compitió para senador bajo el Partido Verde aunque después se distanció de él. Debido a sus desencantos con los partidos que lo nombraron como candidato fue en la práctica uno de los primeros legisladores ciudadanos independientes, incluso en un país donde los partidos son los ejes principales del acceso al poder.


Fue miembro del Grupo San Ángel y otros grupos de influyentes ciudadanos que impulsaban no sólo ideales sino programas y agendas específicos. Junto con su amigo Jorge G. Castañeda se opuso a algunas de las limitaciones del Tratado de Libre Comercio tanto en México como en EU por lo que levantó la animadversión de Carlos Salinas.


Cuando la campaña de Fox era un proyecto incierto, se unió a su equipo. Bajo la lógica del voto útil, buscó apoyo para Fox más allá del PAN y fue el encargado de relaciones internacionales en el equipo de transición. Junto con Fox y Castañeda elaboró un plan para crear una nueva relación entre México y EU, la cuál valientemente se intentó aunque lamentablemente fracasó porque para el dialogo se necesita de dos.


La Secretaría de Seguridad Nacional resultó exitosa en cuanto al trabajo bilateral cotidiano en relación a inteligencia, fronteras y aduanas pero obtuvo poca atención de los medios. Como embajador dependió de Jorge G. Castañeda y luego de Luis Ernesto Derbez a los que nunca pudo ver como jefes sino como colegas con los que podía estar en desacuerdo. En la ONU se encontró con las resoluciones en torno a la guerra en Irak. Que irónico que como capacitado interlocutor entre el gobierno Mexicano y el Estadounidense Adolfo Aguilar Zinder haya sido en cierto sentido presa de este conjunto de malos entendidos e ignorancia de los que tanto escribía.


Adolfo se sabía especial, como embajador de México en la ONU se codeaba seguido no sólo con los diplomáticos y burócratas de la ONU sino con Colin Powell, Condoleeza Rice, Kofi Annan y Dominique de Villepin entre otros, no como adulador sino como igual. Listo para hablar con ellos de frente y honestamente preparado para aliarse con ellos o debatir contra ellos con base en su propio discernimiento crítico y moral. De esta manera fue clave en forzar a la Secretaría de Relaciones Exteriores y al gobierno Foxista, un poco a pesar de sí mismos, no sólo a negarse a darle un sello a la invasión de Irak sino en oponerse a ella abiertamente.


Aguilar Zinser optó por la posición moral en contra de una guerra imperialista disfrazada con lenguaje antinuclear. Lo hizo aún en contra de personas dentro del círculo foxista que recomendaban usar este voto estratégicamente y cambiarlo por una supuesta posible amnistía para nuestros paisanos en EU. Aunque no era muy clara la posibilidad de que Bush cumpliera esta promesa, Aguilar Zinser se peleó con viejos amigos, se la jugó y busco ser mártir y líder moral en contra del apoyó de la ONU a la invasión a Irak. Estuvo del lado de los cancilleres de Francia y Alemania quienes tenían intereses económicos que serían afectados en Irak.
A pesar de que la historia le dio la razón, al comprobarse lo que mostraban Hans Blix sobre la falsedad de la existencia de armas nucleares en Irak, esta oposición le costó a Aguilar Zinser el puesto ante el Consejo de Seguridad unas semanas antes de que México dejara de ser miembro temporal del Consejo junto con Chile en representación de Latino América. La excusa fue una conferencia en la Universidad Iberoamericana donde ante la desilusión por la actitud americana que tomaba el apoyo de México por sentado, comentó que las elites americanas veían a México como el patio trasero de EU lo que ofendió a Fox; presiones de Powell y Bush precipitaron su renuncia y una ruptura pública con Fox.


Adolfo Aguilar Zinser era humano e imperfecto como todos. Tenía días buenos y otros no tanto. Cuando no podía convencer a otros con sus argumentos a veces la cólera y la soberbia lo tomaban preso pero sobre todo se llenaba de frustración entre lo ideal y lo bajo de la política pública e internacional. Adolfo Aguilar Zinser tenía muy altas ambiciones y expectativas de sí mismo, de México y del mundo. A veces brotaban en él las comunes inconformidades de las elites, para las cuáles el México real, con sus complexidades y problemas difíciles de resolver, le quedaba chico, y la distancia entre el México real y el proyecto de un nuevo México lo desesperaba y llenaba de ansiedad e insatisfacción. Lejos de sólo quejarse Adolfo trataba de amar el país por lo que era y de actuar y trabajar para hacer esos cambios realidad.


Adolfo Aguilar Zinser militó en muchas causas, banderas y partidos no sólo por su gran ambición y protagonismo sino también porque con su inteligencia y capacidad tenía mucho que aportar al país un intelectual público que no resistía mirar desde lejos las acciones que tenían el potencial de cambiar el país.
Con una excelente salud, una mente muy lúcida y muchas metas y sueños aún por cumplir murió Adolfo Aguilar Zinser. Lástima que su muerte allá sido tan llana y prematura, justo unas semanas después de la muerte de su madre. Nacido dentro de una prominente familia, contaba con un capital económico considerable, sobre todo en relación con la mayoría de la población, con una familia muy influyente y sobre todo con un alto capital cultural.


El nombre de su hermano Alonso Aguilar Zinser también ha salido mucho últimamente en los medios por ser abogado defensor de Raúl Salinas. A la pregunta expresa que le hice a Adolfo hace unos años sobre los clientes que defendía su hermano me contestó, “¿Que querías, que siendo un destacado abogado penalista defienda a las hermanas de la caridad?” Como criminalista destacado, al igual que su padre, el hermano defiende casos polémicos de conocidos personajes, sin embargo esto no tiene por qué servir como ataque fácil contra la moral de Adolfo Aguilar Zinser, que en paz descanse.


Sin duda Adolfo Aguilar Zinser era una persona comprometida con su país, un intelectual público, un pensador crítico que no tenía miedo a participar y convertirse en actor y propulsor de los cambios que imaginaba. Que sirva de ejemplo a todos los que aún quedamos.




Ernesto Castañeda Tinoco es graduado de la Universidad de California Berkeley actualmente estudia el Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia en Nueva York. Comentarios: ernestoforo@yahoo.com

Wednesday, January 19, 2005

Nuestros Tiempos

Por Ernesto Catañeda.

En 1956, el sociólogo Americano Charles Wright Mills escribió un libro llamado “La Élite del Poder.” Este es un libro que a pesar de haber sido escrito en los años cincuenta, sigue siendo relevante. En esta obra C. Wright Mills no sólo hizo un gran trabajo describiendo el Estados Unidos de su tiempo sino que también pudo prever con su imaginación y análisis sociológico lo que esta sucediendo en nuestros tiempos. Mills hace un análisis de la elite rural parecido al de Thomas Frank en su “What’s the Matter with Kansas” (2004).

Mills indica cómo la clase alta americana nunca tuvo éxito en establecer un prestigio aristocrático y cómo pasó de ser una clase propietaria a ser una clase administradora, trabajando en altos puestos de bancos y corporaciones; de ser una elite local a una elite nacional. Mills muestra la estrecha relación entre lecho familiar, nivel socio-económico, tipo de educación y la pertenencia a un cerrado grupo influyente y boyante. Mills ve como mitos convenientes para la elite en el poder la creencia en la meritocracia, la igualdad de oportunidades, el sueño Americano, la economía automática y la lucha de interés políticos que resultaría en un balance idóneo. Mills prueba lo similar que son las trayectorias de los principales hombres que tomaron las decisiones económicas, políticas y militares más importantes en la primera mitad del siglo veinte.

A Mills le molesta que los miembros de la elite siempre tengan en cuenta a otros de sus miembros cuando toman decisiones. Sin embargo, a pensar de su discurso, relaciones públicas y pretensiones nunca toman en cuenta los intereses de otros grupos sociales. Junto con Schmitt, Mills crítica el carácter verdaderamente democrático de los Estados Unidos y el mito de la soberanía popular, al mencionar que es un reducido grupo el que toma la mayor parte de las decisiones o deja de tomarlas de manera irresponsable.

Un aspecto que preocupaba a Mills eran las armas nucleares y qué hacer al respecto. Es interesante que Mills haya muerto escasos meses antes de la Crisis de los Misiles en Cuba donde el Armagedón fue evitado gracias a un buen juicio contingente y, de acuerdo con Mills, no a una decisión ya tomada, deliberada públicamente o a limites estructurales. Mills fue uno de los primeros en llamar la atención sobre la convergencia de intereses entre los ramos político, económico y militar en lo que ahora hemos dado por llamar “sector militar-industrial”.

Mills habla de cómo ejecutivos de corporaciones, políticos y militares cada vez intercambian sus posiciones y pasan de ser directivos de empresas a políticos, o de políticos a consultores, de generales a políticos y luego a embajadores o a miembros de consejos empresariales. La administración de Bush II provee algunos ejemplos de esta índole, tales como Dick Cheney quien estuvo muchos años en Halliburton, una compañía con suficientes contratos militares, incluyendo e alimentación a el ejército apostado en Irak. O el caso de Colin Powell, quien pasó del ramo militar al ramo político/diplomático como Secretario de Estado del primer periodo de George W. Bush. Está por demás recordar todas las relaciones con bancos y con la industria petrolera dentro y fuera de Texas.

Mills fue uno de los primeros en hablar de Estados Unidos como una economía de guerra incluso en tiempos de paz y se mostró en contra de las políticas imperialistas yanquis en Latinoamérica. En una de sus mejores predicciones, Mills advierte sobre el aparecimiento de un sentimiento conservador en contra del “New Deal” (nuevo trato), el cual si bien no destruyó a la elite en el poder, le dio más peso a otros grupos sociales en este nuevo reparto. En relación a esto, el autor relata cómo los empresarios se las ingenian para evadir impuestos y cómo se fijan como objetivo acabar con el estado protector. Mills también advierte sobre el sentimiento conservador de muchos miembros de la academia, como Alan Wolfe quien hace un epilogó bastante negativo de su libro.

Mills comenta que a pesar de las imágenes que expone Hollywood en el exterior, Estados Unidos es un país conservador pero sin una ideología. Habla de cómo el liberalismo ha sido extendido de tal manera, que ha perdido poder como teoría, ya que bajo este término se cobijan todo tipo de programas y metas. Sin embargo, al no tener un pasado claro al cual regresar y debido a la paradójica necesidad del cambio constante y de los mitos americanos, no se puede hablar de un conservadurismo clásico que justifique a una elite gobernante. En lugar de esto, a pesar de su influencia, la elite en el poder se mantiene lejos de la vista del público. Y por medio de publicistas, estos grupos, que a veces han acogido a las nuevas celebridades mediáticas, han tratado de crear una sociedad masiva. Sociedad en donde en lugar de un público con una voz y opinión real o relevante, se tenga a una sociedad de masas a la que se trate de convencer por medio de propaganda, manipulación, declaraciones de estados de crisis y guerra permanentes, y de que el status quo es la mejor y única situación posible.

Con su criticismo social C. Wright Mills nos da mucha información para conocer los mecanismos del poder en los Estados Unidos de América al fin del milenio y nos hace preguntarnos cómo se relaciona este estudio con las situaciones en otros países.


El autor es estudiante del Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia. Comentarios: ernestoforo@yahoo.com

Wednesday, December 01, 2004

Nuestros Tiempos

Por Ernesto Castañeda.

Viviendo al Día

Nueva York es una ciudad que ha recibido inmigrantes a través de su historia, los mexicanos no son excepción. Los mexicanos que vienen a Nueva York llegan y por medio de conocidos, primos o gente de la misma región de origen, consiguen trabajo rápidamente; sin embargo, en general la paga está por debajo del salario mínimo. La jornada que trabajan es mayor a las ocho horas diarias reglamentadas por ley. Y lo que es peor, el salario apenas alcanza para sobrevivir en la gran urbe de hierro y para mandar dinero para que la familia pueda pagar los gastos en México.

Como parte de un proyecto con el Profesor Robert Smith y estudiantes de la Universidad de Columbia, llevó año y medio estudiando la economía doméstica de los hogares transnacionales. Como parte de éste estudio realizamos cien entrevistas con familias que tienen algunos de sus miembros en Estados Unidos y otros en México.
Preguntamos anónimamente a personas de Huamuxtitlan Guerrero y poblaciones aledañas que tenían familiares en Nueva York: cuánto ganaban, cuánto gastaban y qué tanto dependían de las remesas de EU. También entrevístanos gente en Nueva York y les preguntamos en qué trabajaban, cuánto ganaban, cuánto costaba vivir en la ciudad y cuánto dinero mandaban a casa entre otras muchas cosas.

Los resultados entre este grupo de relativamente recién llegados a NY fue que la mayoría manda alrededor de 300 dólares al mes para mantener a su familia en México, la cuál gasta alrededor de un 80% en alimentos, gastos domésticos y consumo básico. Cierta parte se utiliza para pagar los gastos del material escolar y para construir casas, sin embargo poco dinero queda para ahorrar o para invertir en negocios propios que le permitan al trabajador en Estados Unidos regresar pronto a su región de origen.

La mayoría de los entrevistados en Nueva York quisieran regresar a México y la mayoría de sus familiares en México preferirían que sus padres, madres y cónyuges o hijos vivieran con ellos. Sin embargo la carencia de empleos, y sobre todo de empleos bien remunerados, hacen que muchos decidan ir al norte para ganar unos centavitos de más aunque las estancias acaban extendiéndose porque los ingresos son mayores pero también los gastos. Además de que las condiciones de trabajo distan mucho de ser optimas.

México recibió más de 13 billones de dólares en el 2003 en remesas lo cuál es una entrada de dólares cuyo monto total solo es superado por las exportaciones de petróleo. No obstante, este dinero dista de ser la solución a todos los problemas de México ya que representa el ingreso ganado con el sudor de los jefes de hogares y que es enviado a México para que sus familias puedan tener una vida digna, cubrir sus necesidades básicas y uno que otro lujito. Sin embargo, el costo social es altísimo ya que las familias tienen que separarse y los trabajadores transnacionales tienen que enfrentarse a una cultura ajena, a largas horas de trabajo y pocas horas de diversión y pocas oportunidades de superación profesional.

Cómo tanto mexicano en México, estos compatriotas trabajan todo el día, hasta seis días a la semana tan sólo para vivir al día aquí y para que sus familias paguen los gastos mensuales allá. Esto no es desarrollo, sino dependencia y explotación. Esperemos que los salarios mínimos aumenten en Nueva York como prometía el candidato presidencial demócrata y que los créditos, y las condiciones de trabajo y de cruce de la frontera mejoren porque los paisanos sólo quieren trabajar para comer y darle de comer a sus familias.

El autor es estudiante del Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia.
Comentarios:
ernestoforo@yahoo.com