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Friday, April 01, 2005

Alternativas de Financiamiento para el Desarrollo Regional

Por Roberto Beltrán Valdéz.

A partir de la década de los 90´s México ha venido experimentando un proceso gradual de descentralización fiscal y transición política, lo cual ha impulsado la participación de los estados y municipios en el fomento al desarrollo económico regional. Según datos del INEGI, al 2003, los estados y municipios participaron con un 62 por ciento del gasto total programado, mientras que la administración pública federal contribuyó con el 38 por ciento restante. Así, los gobiernos locales (estados y municipios) se empeñan en fortalecer cada vez más su posición financiera autónoma, buscando afanosamente acceso a financiamientos para el desarrollo de infraestructura, y en consecuencia adquiriendo obligaciones propias.

Actualmente, algunos estados y municipios del país desarrollan e implementan esquemas de financiamiento innovadores. El ejemplo más común es el financiamiento del desarrollo de infraestructura a través del mercado bursátil. Dicho mercado ha experimentado un importante crecimiento en los últimos años, debido al goce de estabilidad en niveles macroeconómicos (en los últimos años la inflación y tasas de interés se han mantenido alrededor del 4 y 6 por ciento, respectivamente), una mayor oferta de recursos por parte de inversionistas potenciales y por las reformas en las leyes de deuda pública local.

Cabe mencionar que en diciembre del 2001 Aguascalientes realizó la primera emisión municipal bajo esta nueva normatividad. Subsecuentemente, 7 Estados, 6 municipios y el Distrito Federal han acudido y encontrado en el mercado de deuda bursátil una fuente alternativa de financiamiento. Sin embargo, persisten limitantes que generan incertidumbre en las emisiones de deuda pública, tales como: la falta de un historial crediticio consolidado y las imprecisiones en el marco jurídico. Para afrontar esta situación, los gobiernos locales han recurrido a la utilización de participaciones federales (ingresos que reparte periódicamente la federación a los estados tomando como base su recaudación fiscal) como medio garantizado de pago a obligaciones contraídas.

Para consolidar su autonomía es vital que los gobiernos estatales y municipales diseñen esquemas alternos de financiamiento. Esto podría materializarse con la implementación de ingresos propios como fuente garante de los compromisos adquiridos. De esta forma, los flujos de participaciones federales quedarían sin afectarse. Este esquema provee las siguientes ventajas:

-Incentiva la recaudación de ingresos propios.
-Fortalece la autonomía financiera estatal y municipal.
-Evita saturar las participaciones federales como fuente de pago, liberándolas para ejercer el gasto corriente de los gobiernos locales.

Es de suma importancia señalar que para llevar a cabo una emisión con ingresos propios es necesario fortalecer la responsabilidad fiscal, así como los procedimientos operativos y administrativos del gobierno emisor, con el fin de garantizar certidumbre presupuestal y asignación eficiente de recursos.

Por otra parte, se debe reconocer que para los municipios medianos y pequeños, el mercado bursátil representa una opción poco viable debido a la escasez de recursos propios; al día de hoy los seis municipios que han realizado emisiones tienen ingresos fiscales entre 500 y 2400 millones de pesos al año, con un promedio cercano a los mil 100 millones de pesos. En México sólo existen 25 municipios (de 2,428) con ingresos superiores a los 500 millones de pesos.
[1]


A continuación se mencionan dos alternativas para afrontar este problema:

La creación de fondos revolventes. Estos fondos son comunes en los países desarrollados (Estados Unidos y Europa) y su principal ventaja es facilitar el acceso al financiamiento de municipios medianos y pequeños a tasas muy competitivas.
Y la estructuración de emisiones conjuntas de valores entre grupos de municipios medianos y pequeños. El éxito de estos esquemas radica en el liderazgo de los gobiernos estatales, ya que como organismos superiores de gobierno deben influir en la coordinación de los municipios, además de promover los beneficios económicos de un financiamiento conjunto, que de forma individual sería imposible alcanzar.

Sin duda, la formulación de alternativas para el financiamiento del desarrollo regional es un tema prioritario y trascendente en México, ya que de ello depende en gran medida el fortalecimiento de nuestra economía. Aunque el dar más autonomía a los gobiernos locales ha sido una cuestión politizada, no se debe postergar la búsqueda e implementación de dichas alternativas pues su contribución al fortalecimiento de las economías regionales es evidente.

El autor es Licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey. Comentarios:
tingio@hotmail.com

[1] Primer Convención Nacional Hacendaria. Nuevos esquemas de financiamiento para Estados y Municipios: Experiencia y propuestas del gobierno del Estado de México.

Wednesday, January 19, 2005

Pobreza: ¿compromiso o demagogia?

Por Roberto Valdez Beltrán.

Un mal como la pobreza requiere de una firme voluntad para su erradicación. Por más de 30 años los países ricos del mundo han postergado el cumplimiento de su promesa para suprimir dicho mal. Hoy, la presión por encararlo aumenta debido al gran número de acuerdos internacionales que se han quedado en el camino sin surtir mayores efectos.

En el año 2000 se adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la Asamblea General de las Naciones Unidas, esto con la finalidad de reducir a la mitad la pobreza extrema mundial para el año 2015. Para lograrlo, los múltiples Jefes de Estado prometieron tomar acciones a través de políticas comerciales, Ayudas Públicas para el Desarrollo, y por medio de la transferencia de nuevas tecnologías hacia los países más pobres del mundo. A su vez, dentro del marco de los acuerdos internacionales de Doha (Noviembre del 2001), se intenta redimensionar el comercio internacional, permitiendo a los países pobres canalizar sus exportaciones hacia los mercados abiertos de países ricos. Más aún, en la Cumbre de Monterrey para el financiamiento del desarrollo (Marzo del 2002), Estados Unidos de Norteamérica junto con otros países desarrollados comprometieron dedicar un 0.7 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a la Ayuda
Pública para el Desarrollo.

A 5 años de haber pactado el objetivo colosal por reducir a la mitad la pobreza extrema, la agenda cargada de compromisos ha sido modificada circunstancialmente. Así, los países desarrollados han dedicado, en promedio, menos del 0.25 por ciento de su PIB a la Ayuda Pública para el Desarrollo, de igual forma está por probarse su magnánima voluntad para cumplir los acuerdos de Doha, y así dejar que los países subdesarrollados puedan ver el lado humano de la globalización. Por su parte, Jeffrey Sachs, destacado profesor de la Universidad de Columbia y cabeza del “Proyecto Milenio” (un grupo de 265 consultores internacionales comisionado para apoyar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio), enfatiza que el 2005 es un año clave para enderezar el camino: “Honrando los compromisos adoptados de buen gobierno, financiamiento adecuado, libre intercambio, acceso global a la ciencia y tecnología, se puede poner fin a la extrema pobreza en este planeta de aquí a una generación (2025) y ciertamente reducirla a la mitad de aquí al 2015”.

Indudablemente, este año será relevante para la agenda del desarrollo internacional. Con miras a cumplir el objetivo de reducir la pobreza extrema, habrá que estar pendientes de la revisión de los acuerdos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el mes de Septiembre.

El papel de México…
Si de sumar voluntades se trata, los políticos mexicanos deben añadir a este magno esfuerzo su voluntad política responsablemente, y promover sin titubeos las reformas estratégicas que permitan acelerar nuestra condición de país en desarrollo. Bien valdría la pena hacer nuestro papel para lograr este noble objetivo, y que los más de 40 millones de mexicanos que viven en la pobreza puedan aspirar a mejorar su condición de vida.

El autor es Licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey. Comentarios: tingio@hotmail.com

Wednesday, December 15, 2004

Falla de Origen

Por Roberto Valdez Beltrán.

La ambición política de los grupos de poder se convierte en un insaciable depredador del bienestar de los mexicanos, afectando negativamente cada rubro de política económica. Es inevitable presenciar las disputas de nuestra clase política y los diálogos inertes que dan como resultado la falta de consensos. Lo anterior tiene un costo social estratosférico, y lo peor de todo: genera rezagos generacionales. Particularmente, me gustaría dedicar este espacio para realizar un breve análisis en materia de educación.

Este mes, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE-
http://www.OCDE.org ) liberó un estudio cuyo objeto es evaluar el desempeño de estudiantes. En su análisis, el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA: Program for International Student Assessment) deja claro que a nivel internacional México posee un rezago educacional nada envidiable, ya que nos ubicamos en los últimos lugares de la lista de países que conforman dicha organización; el detrimento se acentúa en las siguientes áreas: en matemáticas y solución de problemas, lectura y ciencias. Más a fondo, podemos ver que en relación con el mismo estudio (último inmediato) llevado a cabo en el año 2000, sufrimos retrocesos en materia de lectura y ciencias. Con todo esto se puede concluir que el modelo educativo mexicano presenta una falla de origen que lo vuelve incompetente.

Entonces, si año tras año peleamos y aumentamos el gasto en educación ¿porqué no hay un mejor desempeño? El problema radica en cómo se materializan los recursos. México destina más del 5 por ciento del PIB al gasto en educación, lo cual es significativamente bueno para combatir el lastre educativo. Si bien es cierto, la cobertura se ha ampliado, es decir, hoy en día existen más estudiantes cubriendo un lugar en las escuelas del país, pero tal parece que nuestras políticas favorecen a la cantidad y no a la calidad educativa. En los hechos se refleja la poca o nula eficiencia de las asignaciones a este rubro; se insiste obstinadamente en incrementar el gasto en la educación media superior y superior (Los diputados concedieron a las universidades públicas mas de 7 mil millones de pesos adicionales a lo propuesto por el Ejecutivo), y reducirlo en lo que compete a educación básica. Esto obstaculiza la solución de fondo ya que esta comprobado en estudios especializados (realizados por el Banco Mundial y otros organismos) que el gasto en educación básica da mejores resultados en cualquier país.

Las soluciones de fondo implican coexistencia de políticas públicas con el largo plazo y la planeación ordenada. Resulta absurdo querer modernizar y aumentar el número de universidades, si no preparamos con una educación básica adecuada a las generaciones que vienen y exigen afanosamente una mejor calidad de vida. El reto es incentivar y promover una educación básica competitiva con miras a aspirar a la mejor educación superior ¿De qué nos sirve seguir aumentando el gasto en la educación si las asignaciones no son sustentablemente estructuradas?

En conclusión, más dinero destinado a la educación no necesariamente fortalecerá a nuestro sistema educativo, es preciso establecer las metas a alcanzar y asignar responsablemente los recursos presupuestados.

El autor es Licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey. Comentarios: tingio@hotmail.com

Monday, November 29, 2004

Responsabilidad Conjunta

Por Roberto Valdez Beltrán.

Partiendo de que el ser humano es la criatura más compleja e impredecible sobre la faz de la tierra, es complicado abordar discusiones éticas e ideológicas. Lo anterior no justifica el hecho de relegar este tipo de temas, no así, es vital dedicar un espacio de reflexión en el cual se analice la función de los principales actores de México: gobierno y sociedad.


La ventilación de hechos como el “Bejaranazo”, el Pemexgate, los “Amigos de Fox” y hasta cirugías plásticas financiadas por fondos públicos, son apenas pocos ejemplos que podríamos retomar, y así hacer conciencia de que ya no estamos acostumbrados a festejar y ser cómplices en el silencio de actos burlescos que cuestionan la capacidad de autocrítica del mexicano. Indudablemente, nos encontramos en una etapa en la cual buscamos edificar nuestro futuro próximo, y en medio de la confusión, construcción y cambio habrán sacrificados (culpables o chivos expiatorios; como guste ponerle) que deben alertar a quien no crea en un México más saludable.



En una problemática de responsabilidad conjunta, el universo de acciones y opiniones puede volverse una maraña integral de soluciones superfluas. Eficazmente, las leyes de un País deben converger a desintegrar dicha escabrosidad, y esclarecer el camino a seguir. Lo interesante de este ejercicio de reflexión, es indagar si verazmente las nuestras nos encaminan por la vía inequívoca. Refiriéndonos sin escollos a la corrupción y a la impunidad ¿tendremos los elementos suficientes para aseverar que vamos por el mejor camino? Tal vez no. Cuestionándonos de tal forma debemos coincidir en que el despertar de una sociedad más comprometida y solidaria es irrevocable.



Olvidémonos un poco de nombres y títulos ¿A caso no siente cansancio de ver los mismos encabezados, los mismos hechos? Hablemos un poco de ideologías y objetivos comunes. Las diversas ideologías políticas debieran ser como las religiosas, en el sentido de que todas convergen a un mismo “Ser Supremo” (un mismo fin). El problema es que la mayoría de las veces la izquierda, el centro y la derecha no son más que posiciones confrontadas por “intereses comunes” (¿de qué comunes?), que debilitan la responsabilidad conjunta: la erradicación de la pobreza, la alfabetización, el crecimiento económico sólido y sostenido, etc.



Los partidos políticos exhiben posiciones, los políticos redundan sin obtener resultados objetivos y la sociedad reniega por no tener el respaldo de un gobierno suficientemente profesional, que cumpla las demandas impuestas. El grotesco juego presidencialista nos deja muy claro que los intereses banales son los que siguen prevaleciendo. Las continuas denuncias públicas y múltiples cacerías de brujas, nos demuestran que queda mucho por hacer. Nuestra clase política deberá meditar los hechos. La pregunta individual debe ser ¿cuál es el papel que juego en este proceso? Y la respuesta es sencilla si tenemos una familia, un trabajo, un estudio por concluir o una simple responsabilidad, pues a toda siembra corresponde una cosecha. Aún, si cumplimos cabalmente nuestras responsabilidades ¿debemos sentir plena satisfacción? Viviendo en subdesarrollo creo que no.


Las tareas que desempeña el gobierno si son “muy importantes”, desde luego, pero las que afrontamos como sociedad poseen un mayor trasfondo. Si pensamos que tenemos lo que merecemos, entonces debemos reconocer que no hemos cumplido cabalmente con nuestra parte.

El autor es Licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey. Comentarios: tingio@hotmail.com