Monday, August 15, 2011

El Secuestro de Nuevo León

Por Agustín C. Basave Alanís

Nuevo León se encuentra sometido, contra su voluntad, por el crimen organizado.

El objetivo del secuestro no es un rescate meramente económico, sino el cumplimiento de determinadas condiciones que requieren para operar las organizaciones delictivas que nos han privado de las más elementales libertades.

Quienes residimos aquí vivimos entre embates de terror y de violencia. Prácticamente nos han robado ya hasta la capacidad de asombro.

Y, la verdad, cuesta trabajo terminar de comprender una guerra que no iniciamos, pero que se presentó a partir de un problema que hemos tolerado y fomentado durante años.

Como sociedad civil, hemos corrompido a nuestros cuerpos policiacos y a nuestros funcionarios sistemáticamente y desde todos los campos.

Hemos cultivado y tolerado policías, empresarios, funcionarios, ciudadanos y políticos corruptos; peor aún, hemos entorpecido el camino de quienes no son corruptos, dejándolos en desigualdad de circunstancias al competir en desventaja con aquellos que están dispuestos a violar la ley: orillándolos a fracasar, a retardar su éxito profesional, o bien a corromperse.

Entiendo el problema del narcotráfico en México como un grave síntoma de la descomposición de nuestro tejido social: un síntoma violento que ha surgido (al menos se ha agravado) en razón de la corrupción y de la impunidad que sufre nuestro País.

No pretendo minimizar la violencia que hoy sufrimos ni me refiero a que solamente en una nación con índices tan altos de corrupción exista el narcotráfico, pero sólo en un país con nuestros niveles de corrupción puede el narcotráfico amasar estos niveles de poder y de impunidad, y sólo a una sociedad desorganizada puede el crimen organizado poner de rodillas. No lleguemos a ello.

Es nuestro "molde" de ciudadano entonces el que también debiera de preocuparnos, porque es absurdo pensar que esta lucha por recuperar a México la van a ganar nuestras Fuerzas Armadas a balazos en las calles y en las sierras, sin participación de la sociedad.

No es así. Es una lucha larga y compleja, y conforme la vayamos prolongando sin un esfuerzo real ciudadano, iremos también desgastando y corrompiendo proporcionalmente a nuestra última institución con prestigio: las Fuerzas Armadas.

No hay cambio estructural ni combate efectivo que no involucre la lucha contra la corrupción y la impunidad que imperan en nuestro País; ésa es la lucha de la sociedad civil mexicana, la que nos toca hoy a todos los que no patrullamos las calles con fusil en mano y que comienza precisamente en fomentar el respeto a las reglas básicas de convivencia social.

El combate integral al crimen organizado no puede darlo una sociedad civil desorganizada: necesitamos convertirnos en una comunidad congruente, que diga lo que piense y que haga lo que diga, que respete y exija respeto a la cultura de la legalidad, que valore y fomente la cultura del trabajo y del esfuerzo.

¿Qué tanto vamos a aguantar antes de actuar? ¿Qué otro acontecimiento trágico necesitamos para despertar nuestra conciencia cívica y su respectiva congruencia y determinación?

Un esfuerzo ciudadano eficaz significa implementar una tolerancia cero: pero al delito, a la corrupción y a la impunidad.

Nuestro Estado es producto de lo que hagamos de él y ya es momento de recuperar nuestros espacios públicos mediante la generación de cultura cívica: ésa es la lucha que nos toca dar a los ciudadanos.

La violencia que hemos sufrido durante los últimos años comprueba lo frágil que resulta enfrentar al crimen organizado con una sociedad que no se organiza.

Los ejemplos exitosos de combate al crimen organizado en Colombia y en Italia demuestran el poder que tiene la sociedad organizada frente al caos del crimen organizado.

A mis 27 años, si pudiese transmitir un mensaje a mi generación, sería que para rescatar a Nuevo León tenemos que empezar por convertirnos en intolerantes con la ilegalidad y la corrupción, e impulsar la educación (tanto instrucción formal como valores familiares), el combate a la desigualdad y la generación de empleos: entre corrupción, desempleo y miseria no es ninguna sorpresa encontrar tantos mexicanos que prefieran morir como sicarios que vivir fregados.

Bien decía Leoluca Orlando, Alcalde de Palermo que junto con Borsellino y Falcone combatió exitosamente a la mafia siciliana en Italia, que el Estado es una carreta de dos ruedas: legalidad y cultura cívica. Si una de las dos no avanza, no aspiramos más que a hacer círculos.


El autor es socio fundador de Basave, Colosio, Sánchez Abogados y catedrático de la UANL.
abasave@bcsabogados.com

Tuesday, June 14, 2011

Trabajo Social contra la Violencia y la Guerra contra las Drogas

Trabajo Social contra la Violencia y la Guerra contra las Drogas

Por Alexandra Endres, Zeit Online

*Traducción simple de Google Translation.

En México, la violencia aumenta, porque las pandillas se organizan en la sociedad un caldo de cultivo. Pequeñas iniciativas tratan de hacer frente a este flagelo.

Se les llama "Ni-Nis", "ni-ni". significó que la gente joven que no tienen ni la formación son todavía un trabajo. Ellos han abandonado la escuela o la universidad. Ellos no buscan trabajo. Porque su vida, en su opinión, no tiene futuro de todos modos.

México es sinónimo para muchos de estos jóvenes a la pobreza, la desigualdad y la violencia. Porque no sé qué será de sus vidas, que puede atraer a - también por la delincuencia organizada. Muchos expertos dicen que por lo tanto: ¿Quién quiere luchar contra las bandas organizadas y carteles de la droga, tiene que mejorar las condiciones sociales.

Calle luces y mediación de conflictos

está en el estado de Nuevo León, cuya capital es Monterrey, se quiere comenzar antes. El gobierno está llevando a cabo un proyecto hay que fortalecer la sociedad civil en las zonas desfavorecidas. Los voluntarios van allí específicamente en los barrios, con lo que la pobreza así como de alta, bajo nivel educativo y muchos actos de violencia. El centro histórico de Monterrey es uno de esos barrios. En primer lugar, el objetivo aquí es establecer un suministro confiable de agua, alumbrado público creado para construir aceras y zonas de juegos. La gente debe sentirse más seguro. Y debido a que los vecinos cooperen, por lo que surge el concepto de identificación.

Es importante no era sólo el uso de las fuerzas de seguridad, dijo un miembro del proyecto que desea permanecer en el anonimato. "La violencia que prevalece en México, por varias razones. Los grupos organizados llegó a Nuevo León, encontraron el terreno ha sido preparado para ocultar la propia." Todavía no está implementado en Monterrey la mayor parte del proyecto, las autoridades no desean hacer un comentario oficial sobre sus planes. Pero el concepto es y será probado en una fase piloto.

En un segundo paso, que luego va a la educación. Los estudiantes y aprendices recibirán una mejor educación y las escuelas están mejor equipados. Pero los rescatistas también quieren ofrecer habitaciones donde podrás conocer a los vecinos a los eventos culturales o deportivos. Y quieren educar a la gente en una vida sana y la mediación de conflictos. Además de las autoridades es ayudar a los empresarios, universidades, iglesias y otras organizaciones de la sociedad civil en la ciudad. combinar todas las fuerzas disponibles, a fin de hacer frente a los cárteles, es la idea. Sólo cuando todos estos esfuerzos no ayudan, para intervenir, las fuerzas de seguridad.

La desesperanza y la violencia

¿Cuántos de Ni-Nis hay en México, es motivo de controversia. Sólo 285.000, aplacó el gobierno oficial Mexikano Instituto de la Juventud. Pero el número está en duda: La agencia espera que las mujeres jóvenes simplemente no lo hacen si se quedan en casa y ayudar con las tareas del hogar. La asociación de empresarios ", dice la Coparmex, en verdad, había ocho millones de mexicanos jóvenes sin perspectiva. Este fue el segundo número más alto en el mundo. Los datos oficiales apoyan esta hipótesis: Según las últimas cifras disponibles decir 22.1 por ciento de los mexicanos aproximadamente 34 millones de entre doce y 29 años, no tenían la formación, ni tienen un trabajo.

Y con la falta de perspectiva es acompañada por la violencia: las organizaciones de derechos humanos y el Banco Interamericano de Desarrollo BID se quejan de un alto nivel de violencia contra las mujeres y los niños, incluso dentro de las familias. Muchos actos no son procesados por la Justicia. A menudo, el comportamiento violento de generación en generación, dicen los investigadores de la JID. Los costos sociales y económicos son altos.

Todo esto es la base sobre la que el floreciente negocio de los grupos delictivos organizados. "Los cárteles y sus víctimas son parte de la sociedad", dice Edgardo Buscaglia, que estudia la delincuencia organizada en México desde hace años. "Esto sólo es posible en conjunto, no podemos mantenerlos separados." Tanto más urgente es la "prevención social" hacia adelante.

Este se dedica a la prevención, por ejemplo, José Luis Carrillo, quien estableció una base en el centro de Guanajuato México, sin la ayuda del gobierno. "Quiero algo a la sociedad", dice. "Mi padre era un médico. Mi hermana y yo tenemos una educación y tener un trabajo." Para aquellos que no tuvieron tanta suerte, él quiere ayudar. Su fundación es el de "las balas se convierten en sonrisas."

La clase media de su deber

Carrillo es un experto en fiscalidad internacional y las finanzas públicas, que ha estudiado en el extranjero en México y opera varias firmas de la ley. Su fundación Impulso bordea. Con ella se quiere mover a la gente en las clases media y alta a trabajar para la compañía, dice el abogado. "No podemos dejar toda la responsabilidad del gobierno. La sociedad civil debe complementar". Su enfoque es similar al proyecto nacional en Monterrey: fortalecer los desfavorecidos y los pobres.

¿Cómo puede funcionar esto, muestra la silla de ruedas campaña de donación de Impulso: Junto con sillas de ruedas médicos serán distribuidos a los necesitados. Se permitió a los beneficiarios para ir a trabajar, y de paso también alivia sus familias. "Muchas de las cosas los beneficiarios de vender en el mercado. Sólo podía mover por el rastreo", dice. "Tenemos que seguir incluso después de haber entregado las sillas de ruedas para ver qué cambios hace." Esta recaudación de fondos nació de la iniciativa de un empresario privado que le dio la idea de Impulso. "Ella tiene una pequeña tienda de necesidades ortopédicas, compra a bajo precio, y dona una porción de sus beneficios", dice Carrillo. Esto fue seguido por otras empresas y particulares, algunos dan tiempo.

Impulso ejecuta otros programas. Uno de ellos es para ayudar a asegurar que los niños no caer en la delincuencia organizada. "Queremos que los empresarios y académicos traer para compartir sus experiencias a los jóvenes. Para los niños de seis y siete años de edad, hay otro programa para llegar a donde ella enseñó los valores familiares", dijo Carrillo. Y la Fundación se encarga de un programa de reciclaje de eléctricos para proteger el medio ambiente.

Pero Carrillo tiene otros planes. Algunos lugares en México son tan altamente contaminadas con toxinas que incluso fue acusado de las aguas subterráneas, informa. Muchas comunidades en el país no tiene sistema de alcantarillado y eliminación de basura funcionamiento no confiable. Ellos querían ayudar a limpiar el país. "Podrían ser atractivo para los turistas que traen sus residentes un ingreso", dice. Al final, Carrillo se ejercen influencia política: una mejor educación, medio ambiente y las políticas financieras son el blanco.

Pero primero viene el terreno tedioso. Esto también está en Monterrey dom. El éxito sólo llegará a largo plazo. Sin embargo, Carrillo y el Gobierno de Nuevo León no son los únicos que su campaña contra la creciente violencia. Los atributos se relacionan con otros proyectos. La plataforma Causas.org ejemplo, sus creadores para reunir a los mexicanos comprometidos. Cauce Ciudadano u organización que busca la juventud a través de trabajo en las calles y obtener una mejor educación de la vida no-violenta.

Con el fin de sanar el tejido social, hay que empezar de cero, según los investigadores Edgardo Buscaglia. Esto es tedioso. Pero al final es para México puede ser más importante que el uso de las fuerzas de seguridad contra los carteles.

Monday, April 18, 2011

ANCORA IMPARO

EL LLANTO DE UN MEXICANO

Por Luis Donaldo Colosio Riojas


Me preocupa. Me preocupa que veo a un país olvidado por sus líderes, quienes se concentran en sacar adelante sus carreras y a sus partidos antes que a su gente.

Me preocupa ver un abismo de desigualdad y diferencia, permeado todo por la infame indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de honrar la confianza de esa gente.

Me preocupa ver que en el Congreso imperan el caos y la desunión, que los ‘triunfos’ de mis diputados sean ver quién difama más al otro o quién silencia con más fuerza. Que exista un aura de trabajos inconclusos y que los pocos que se dedican al trabajo son sopesados por quienes se dedican al ultraje. Me preocupa ver más respeto en las tribunas de un clásico de futbol mexicano que en los escaños y curules legislativos.

Funcionarios públicos ausentes o sumisos y fuerzas policiales abandonadas o corrompidas es el maltrato que nos dejan nuestros gobernantes. Benditas aspiraciones de nuestros jóvenes con tanta materia prima corroída. No es sorpresa que ‘ni estudien, ni trabajen’ si el sistema educativo es cada vez menos adecuado y continúa decayendo gracias a quienes se supone deberían levantarlo. El empleo y las oportunidades son virtualmente inexistentes y nuestra economía es tratada con la lujuria de unos cuantos.

Me preocupa mi tierra, sangrando a borbollones, con sangre nacional y extranjera, de quienes depositaron su confianza en unos cuantos. Me preocupa que ‘esos cuantos’ tampoco sean eficaces porque ‘algunos muchos’ se empeñan en que fallen con tal de alzarse el cuello y alardear un ‘se los dije’.

La desigualdad de ideas nunca ha sido crimen, pero el callarlas y asesinarlas es nuestro nuevo movimiento nacional.

Miles de millones de pesos, de nuestro dinero, de nuestros impuestos, se reparten a ‘unos cuantos’ para hacer bien ‘muchos nadas’, mientras tanto nuestros niños tienen hambre, tienen sed y tienen miedo. Miedo, no de una inseguridad que crece sin medida, sino de lo que seguramente terminarán siendo: seres olvidados y marginados por su patria y a quienes luego se les reclame de ‘holgazanes’. Se les castigará por ineficientes y por no saber aprovechar las infinitas oportunidades inexistentes que tuvieron. Nuestros niños, ¿pero qué demonios les hicimos?

Me preocupan todos y cada uno de los miembros de mi familia, más de 112 millones de ellos, que miran al futuro sin un rumbo certero, ese rumbo que nuestros predecesores se negaron rotundamente a asegurar y que ahora miran con desconcierto alegando que ‘no es su culpa’. Y la pelea continúa; y las divisiones incrementan; y las diferencias se exaltan; y nuestros niños, mientras tanto, sufren.

¿Pero qué te pasa, México? ¿En qué momento se volvió rutina suicidarte?

Me preocupa mi gente, que prefiere esconderse frente a una pantalla de televisión que detrás de un libro, o mejor aún, de un oficio. Me preocupa que la política de desarrollo colectivo nacional en estos momentos pareciera que se llama 'resignación', pareciera que se llama 'derrota'.

Me niego rotunda y enfáticamente a quedarme dormido, a darme por vencido. Así me tachen de por vida de demente o inadaptado. Qué ilusos somos todos al pensar que México necesita héroes, si lo único que le hace falta es la atención de sus ciudadanos, o mejor quizá, unos cuantos más de estos.

Este es el movimiento de la tercera insurrección mexicana, cuyo campo de batalla se libra en nuestros propios corazones, donde las únicas armas que encontremos y utilicemos deberán ser la paz, el trabajo y la Patria: suficientes muertes ha soportado lo sagrado de este suelo, y la tierra que se tiñe de rojo con la sangre de mi sangre es testigo de mi entrega. La batalla se gana en el corazón de nuestra gente, al denunciar nuestras propias faltas al país... y a nuestra estampa.

El autor es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados, y catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Twitter: @colosioriojas

Esperanza y Sueños de México

¿En qué momento se nos fue México de las Manos?

A mi ver esto que sucede es producto de décadas de ignorar la desigualdad,
la inequidad social, la injusticia, la pobreza que lastima a los más que son los menos...

Es producto de esa indiferencia social y estructuras sociales e institucionales
que no dieron respuesta ni cabida al México jodido, al que no tuvo ni tiene
oportunidades de verse y valerse por sí mismo.

México sigue evolucionando socialmente, más a mi ver, lo que sucede ahora es la bomba de tiempo resultado de un México elitista.

Me pregunto si fenómenos similares como este (violencia, narcotráfico, etc.) han surgido en sociedades que tienen como base fundamental la meritocracia, la rendición de cuentas, justicia y el respeto al individuo lo mismo que el respeto a la estructura social en el que se desarrolla.

Para que cambie nuestra vida actual en México se expondrán muchas ideas, se criticarán muchas más, en cada uno de nosotros los mexicanos hay una solución y manera de hacer las cosas...Lo que no se ve, ni se dice - menos en los partidos políticos a quienes sólo les importa, por naturaleza, ganar elecciones - es que para recuperar a México se ocuparán muchas voluntades y no sólo la política.

Se ocupa como muchos dicen de la voluntad de cada Mexicano, desde donde pueda, desde el abarrotes, la carpintería, la oficina, el autobus; hasta el hospital, la escuela, la fábrica, etc. Se ocupa sumar voluntades de todo México.

Crear Esperanza dicen otros. Tenemos un México desesperanzado.

Otro dicen que tener un sueño en los momentos más críticos de la vida es lo que ayuda a pasar por esos momentos y conquistar el Futuro. ¿Cuál es el sueño de México? ¿Qué quiere México en realidad? ¿Cómo se aferra a ese sueño? con el sueño y su apego a lograrlo, no habría obstáculo que lo detenga.

Si el sueño de México es la transformación social, requerirá de
muchos esfuerzos para recuperar años y conquistar el futuro junsto con nuestras próximas generaciones.

Si el sueño de México es ganar el futuro, nos toca a nuestra generación impulsar esta transformación y sumarnos a los que vienen para que en 30-50 años México sea uno de los mejores países en el Mundo con base a Sistema Judicial, Productividad y Competitividad, Justicia Social, Meritocracia, Medio Ambiente, Sistema Educativo, Deporte, entre tantas otras cosas en las que queremos ver triunfar a México

En fin, solo mi parecer...Yo también, como uno de los Boheimos, brindo por la esperanza...

- Brindo, dijo otra voz, por la esperanza
que la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestro camino.

Thursday, January 13, 2011

ANCORA IMPARO

Justicia Mexicana, Mito Universal

Por Luis Donaldo Colosio Riojas

Según nuestra Constitución, toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Justicia pronta y expedita. Justicia. Mito.

Estadísticas recientes muestran cómo desde el período que abarca de diciembre 2006 a abril de 2010, aproximadamente un noventa y cinco por ciento de las ejecuciones ocurridas en el país, no solo han quedado impunes, sino que han carecido de proceso por completo. En promedio, únicamente entre el uno y dos por ciento de los delitos investigados tienen como resultado una sentencia.

Es por ello que no resulta nada descabellado el afirmar que el sistema penal mexicano, más que inexistente, las hace a veces de permisivo con el crimen nacional, puesto que virtualmente no tenemos instituciones penales (e incluyo a todos los niveles de gobierno y a las tres ramas gubernamentales) capaces de abarcar esta carga. Nos quejamos de que no se hace nada, pero desatendemos la realidad que nos demuestra que no se hace nada por la falta de fortaleza en las propias instituciones a las que condenamos por ineficaces.

Y es por eso que la delincuencia no tiene medida en México. Invertimos más al combate de la misma que a su justa prevención. El sistema penal mexicano es un engaño, puesto a que tiene la misma eficacia que una aspirina intentando remediar un cáncer. Y ha llegado a tanto su desprestigio, que muchas veces pasamos por alto el levantar una denuncia por saber que no llegará a nada.

Ahora la pregunta de los sesenta y cuatro mil: ¿De quién es la culpa?

En una empresa, si un trabajador no está a la altura de su puesto, el patrón debe despedirlo, si no, la empresa sufre las consecuencias. En nuestro país, la empresa se llama México, los trabajadores son el gobierno y el patrón se llama mexicanos.


¿Hasta cuándo, mexicanos?

¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que México sufra las consecuencias de nuestra falta de prudencia al elegir quién nos gobierna? Y más importante: ¿cuándo tomaremos el papel que nos corresponde como patrones de nuestro gobierno? ¿De despedirlos cuando sea necesario? ¿De ser ese cambio tan necesario para el país?

Yo digo: cero tolerancia. México necesita urgentemente un cambio de actitud, pero no en sus gobernantes, sino en sus ciudadanos.

México necesita urgentemente mexicanos...

El autor es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados, y catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Twitter: @colosioriojas

Wednesday, December 01, 2010

Duelo de Concursos de Belleza Deja Ver Diferencias Económicas



En Resúmen:

Nuestros pueblos en América Latina
surgirán a la gloria de su gran e histórica
inequidad social
cuando sus razas logren conciliar sus raíces.

En Comentario:

Interesante perspectiva (la de los Concursos de Bellezas) para revisar la inequidad social y económica en la región. nota: no analizo el propósito de los concursos de belleza.

Inequidad. Elitismo. Racismo. Desigualdad. Discriminación.

Sucede en distintos aspectos y en todos lados.

También se ve en páginas de internet de ciertos políticos (mexicano algunos)Hombres y Mujeres "prominentes", de buen ver y buen vestir, rodeados de lo que sarcásticamente le llaman "el pueblo".

También se muestra en comerciales de empresas al utilizar en sus campañas a individuos de tez blanca, más altos y mejor "Parecidos" tratando de focalizar su mercado o bien mostrando a lo que los demas (el pueblo) pueden aspirar a ser al obtener el producto o servicio. Por ejemplo Telmex y su campaña de Telcel. O las campañas de Visit Mexico.

Para muchos en nuestra región, Indios y pobres son lo mismo.
Ignorantes, flojos y merecedores. Nacos y Chuzos.
¡La gente humilde!se les dice...qué frase tan laserante.
Confundimos Humildad con Empoderamiento Económico.

Desprestigiamos al indio, al oriundo, al autóctono, y juramos extranjerísmos en nuestro idioma y en nuestras formas de vida en vez de reconocer, apreciar y vivir las tradiciones de nuestros grupos indígenas que son parte de la historia general que a todos nos cobija.

Evitamos se nos reconozca con la raza de bronce a toda costa, aun cuando las pieles sean morenas y cobrizas. Algunos otros hasta ignoran su historia y la re-escriben para hacer una de personas distintas, mas bellas, menos salvajes y transformar con ello imágenes, pasajes e ideas.

El Indio se ha quedado marginado por que no tuvo y no ha tenido las oportunidades fundamentales de fomentar su raza y su cultura y porque no ha tenido la oportunidad de incluirla en el ¨progreso social y económico" nacional.

De manera similar tratamos al pobre, al "no-Indio" pero pobre. Gente en la miseria económica y en la profunda exclusión social. Son similar a los Nacos, a los Indios. Hacen justos reclamos pero no saben trabajar y son ignorantes...

En nuestros pueblos, el que es Indio y es pobre está doblemente jodido.

Que pena causamos con estas ideologías que continuan permeándose en la vida cotidiana de nuestras sociedades. Nos siguen apartando, nos alejan.

Si no logramos conciliar nuestras raíces continuarán ahondando las palabras y emociones de:

Inequidad. Elitismo. Racismo. Desigualdad. Discriminación.


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Aquí el artículos de los Duelos de Concursos de Belleza en Colombia.
Dueling Beauty Pageants Put Income Gap on View (En Inglés)
http://www.nytimes.com/2010/12/01/world/americas/01colombia.html?ref=world

El del Pueblo. Reinado Nacional de Belleza - Colombia.
http://www.eluniversal.com.co/reinado/2010/independencia/noticias/ivonne-palencia-reina-de-la-independencia

El de las élites. Concurso Nacional de Belleza. Srita. Colombia. http://www.srtacolombia.org/site/

Comerciales
- Telcel -- http://www.telcel.com/portal/servicios/servicios_bancamovil.html?mid=1423
- Telcel -- http://www.youtube.com/watch?v=lucv-eZgFA0

- Visit Mexico -- http://www.youtube.com/watch?v=hMjtsfcBrPk
--- Aquí no vemos al Pueblo que goce de paseos de Yate o Escalando un monte para gozar la vista. ni lo vemos en el Water JetSki ni en el campo de Golf.

Orgullosos sí de servir y tener plataforma para recibir turistas extranjeros. Pero molesto que la imagen sea similar a esas de Telcel.

Tuesday, September 28, 2010

Recuperación del Tejido Social en la Lucha vs Narco

Hace poco estuve en Matamoros, Tamaulipas.

Además de estar completamente inundado por las recientes lluvias, se nota que está terriblemente influenciado por el Narco y el crimen organizado.

No hay manera en que Tamaulipas se pueda hacer algo solo (e.g. El Gobierno Estatal) sin el apoyo coordinado del Gobierno Federal, el cual hasta ahora parece proveer solo apoyo militar y de "inteligencia".

Me pregunto, ¿y la recuperación del tejido Social?

Pienso que parte de la estrategia integral de esta lucha (o guerra según Calderon) debe considerar, cuando menos:
- Reconstruir el tejido social
- Organizar comunidades
- Desarrollar y/o fortalecer capacidades municipales y estatales
- Invertir en áreas públicas de esparcimiento como centros comunitarios de aprendizaje, parques, instalaciones deportivas, etc.)
- y desde luego, invertir y mejorar la infraestructura básica.

La Frontera.
Si no hay capacidades para planear e implementar proyectos con las comunidades y fortaleciendo al Estado se generan otros fenómenos que son más difíciles de controlar. Tal puede ser el caso de la captura, por parte del Narco y Delincuentes, de personas migrantes transitorias hacia EUA o deportadas de EUA a México.

Por eso digo, México puede no ser un estado fallido. Pero si miramos hacia adentro de nuestro territorio, existen algunos municipios y/o comunidades (en donde se lleva a cabo esta guerra) que parecen ser fallidos al estar social y economicamente quebrados (Matamoros, Cd. Juárez, etc.)

¿Qué hace Secretaría de Educación Pública, la Sec. de Economía, el DIF, la SEDESOL en Coordinación con PGR, Defensa, Marina, etc. para recuperar a las comunidades influenciadas por crímen, narco, inseguridad y sin material social y económico para trabajar? Me pregunto...Que alguien me responda.

Omar F. Del Valle Colosio

Tuesday, August 24, 2010

ANCORA IMPARO

PEMEX y la Debacle Nacional

Por Luis Donaldo Colosio Riojas

El presidente de la Comisión de Energía del Senado, Francisco Labastida, ha señalado en que si no se hace nada en los problemas financieros en el IMSS, PEMEX y el Banco de México se corre un grave riesgo de crisis económica para el 2012.

La situación de PEMEX cada vez me preocupa más. No hay empresa en México peor administrada o más ordeñada por el aparato gubernamental. Creo que, en efecto, ya no tiene remedio. Justificarán lo que quieran, pero la consideración de ahora IMPORTAR el crudo es inconcebible. Y que digan lo que quieran, pero si no han sabido controlar los ductos clandestinos, drenajes de contenedores y lo arcaico de sus refinerías, no es sorpresa tampoco la continua deficiencia en su manejo que hoy los está hundiendo.

Es una para-estatal que únicamente endeuda más al contribuyente, puesto que todos los recursos que genera (y los que no también) pasan directamente a ser parte del PIB nacional. Nada queda para su reinversión y el crecimiento de la empresa. También es aterrador que la economía mexicana dependa tan directamente de la exportación del crudo. La fluctuación de precios del mismo nos han llevado a una de las peores crisis de nuestra historia y nadie parece recordarlo, puesto que se siguen tomando las mismas medidas irresponsables y absurdamente arriesgadas en cuanto a la incorporación casi absoluta de los ingresos obtenidos por su exportación como parte fundamental de nuestra economía. Nadie dice que no puede ocurrir de nuevo. O bien, por otro lado, ¿qué sucederá cuando por fin vaciemos nuestros yacimientos petroleros, cosa que, según estudios lo indican, ya no está lejos?

Y por otro lado tenemos desastres como el del Golfo de México, catalogado como el peor en toda la historia del hombre y con consecuencias aún incalculables que todavía no llegan a su desenlace final. Únicamente falta esperar que prolifere un poco más la temporada de lluvias y huracanes en el golfo para que este problema nos empiece a costar. Y nos costará muy caro.

Creo que ante la imposibilidad de sostener una empresa así, sería un momento ideal para que en verdad México considere fuertemente una próxima y emergente transición a fuentes de energía renovables. Tenemos costas, vientos y sobre todo, mucho MUCHO sol. TODO lo continuamos desaprovechando. No sólo dañamos nuestro medio ambiente, la economía de México está todavía en vías de recuperación, no podemos darnos el lujo de continuar en una ruta rumbo al caos completo y una debacle financiera sin precedentes en nuestro país.

PEMEX está peor que nunca, la gasolina (la mayoría de ella ni siquiera producida en México) está más cara que nunca, y la situación ambiental ni se diga.

Me pregunto, ¿estaremos a tiempo aún para rescatar a PEMEX, y con ello, el patrimonio de todos los mexicanos?

El autor es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados, y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Twitter: @colosioriojas

Friday, August 06, 2010

El banco se tambalea

Por Gabriel Rodríguez Rico

Monterrey es una ciudad que si no se conoce, no se entiende. Tuve el privilegio de vivir ahí durante algunos años, los suficientes para sentir sus grandes avenidas destruidas como heridas que pronto deben ser reparadas, para entender las cicatrices de huracanes pasados, como el Gilberto. Así como aceptar que su actitud no es de pedantería, sino de un orgullo bien ganado.

He escuchado un sinnúmero de opiniones respecto a esa ciudad, y su área metropolitana, desde gente del sur del país refiriéndose a ella como “un lugar casi como Europa”, sus severas autocríticas por considerarse “la realeza de México”, y aquellos que defienden tal afirmación, sin olvidar una reputación de avaros. Sin embargo, la más adecuada me parece una que escuche recientemente “una de las patas del banco”.

Monterrey era, hasta hace poco, la única ciudad que logró crecer en esas dimensiones lejos del amparo de la capital mexicana, ofreciendo una calidad de vida que contaba con la prosperidad económica de la frontera, con un nivel de seguridad sorprendente. Mientras que se convertía en cuna de algunas de las mejores instituciones educativas en el país y de las empresas que distinguen a México a nivel internacional, no sólo por sus finanzas, sino también por su tecnología.

En años recientes, los efectos de la violencia y la crisis comenzaron a hacer secuelas en la ciudad. De pronto, se comenzó a convertir en un lugar irreconocible para quienes la conocieron en su grandeza. Y hoy, se encuentra parcialmente destruida por un desastre natural.

Definitivamente, Monterrey es una pata del banco. No solamente por el poder adquisitivo de sus habitantes, y el poder financiero de los residentes de San Pedro, sino porque no es un símbolo de esperanza, sino de acción, de grandeza, de un plan de desarrollo puesto en práctica.

Al parecer, el resto de la República no alcanza a comprender el grado de daños que provocó el huracán. La respuesta social se ve lenta hasta el momento. Hoy, más que nunca, hay que ayudar a la ciudad. Por el banco, y por el valor de cada una de las patas. Porque somos mexicanos. Porque hoy nos necesita, de la misma manera en la que la hemos necesitado y lo seguiremos haciendo, tras su segura recuperación.

Friday, July 09, 2010

Campaña en Twitter - Teletón Canal 22 - Por Nuevo León

INSTRUCCIONES BÁSICAS PARA QUIENES LIDEREAN WARM-UP TWITTEANDOPORNL (#TWTxNL)

Para “calentar motores” en las redes sociales hoy viernes, antes del sábado del lanzamiento:

1. Agréga a evitasander a tu lista de skype.

2. Enlaza tu cuenta de Twitter y Facebook a través de TweetDeck, HootSuite o un similar.

3. Asegúrate de seguir por lo menos a:
a. @DesdeCantera @TWTxMX @gobnl_df @nuevoleon @evasander @jorge_acosta @gawed @gorkaii @adriandelmazo @DCGastronome @ofir_aguero @gabyrasso @alexsimon @jvolpi @cnavarromtz @AMIPCI @SMCMX @EstadosenelDF @Canal22

b. #TWTxNL #DesdeCantera #NL #Alex #DIFNL #repreNL #SMCMX #apoyotwittero

4. Dale RT a absolutamente todo lo q tenga #TWTxNL

5. Si encuentras noticias o iniciativas interesantes relacionadas a lo que está pasando en el noreste del país, dale quote tweet y ponle el hashtag #TWTxNL

6. Hoy por la noche te enviaremos datos y mensajes clave para que puedas estar twitteando por NL en beneficio del DIFNL y todos los afectados por #Alex.

7. Si puedes organizar un hub twittero (4 o más personas) avisa a @evasander por DM para tenerlos en la lista y si puedes date de alta en Foursquare y mándanos tu usuario.

8. A partir de las 8 de la noche, empezaremos a circular información de la logística de mañana.

9. Twitteando por NL será monitoreado EN VIVO por Canal22 (Conaculta), si no estás en el DF lo puedes ver por SKY o Cablevisión, de 10am a 8pm.

10. ANIMO! El Noreste del país nos necesita.

POR FAVOR CIRCULA ESTE DOCUMENTO

Tuesday, June 29, 2010

ANCORA IMPARO

México y su Tercera Insurrección

Por Luis Donaldo Colosio Riojas

La tragedia no te hace a prueba de balas... pero sí las aguantas mejor que los demás... Esta es, quizás, una de las más importantes enseñanzas que la vida hasta el día de hoy me ha dejado. Sin embargo, cada golpe, por sutil o insignificante que pudiera parecer, tiene, tarde o temprano, una cierta manera artera de llegarnos a donde más nos duele. México ha sido ya, por muchos años, un país desorientado, irresponsablemente mal aconsejado y, peor aún, social y moralmente desahuciado.

Al enterarme del sensible fallecimiento de Rodolfo Torre Cantú, candidato a gobernador para el estado de Tamaulipas, sentí un grave y profundo malestar. Esa clase de molestia que impide que uno descanse por las noches, esa angustia inexplicable que nos arroja fuera de nosotros mismos y nos roba maliciosamente de una realidad coherente y explicable. Rodolfo fue mi amigo, y aunque lo conocí muy poco, no lo niego, tenía fe en su persona. No por su partido o propuestas de campaña, sino por su integridad como ser humano que, desde el momento de estrechar su mano, se apreciaba en ondas cálidas de autenticidad y franqueza. Mi más sentido pésame a su familia y amistades, muchos de ellos míos también, por esta irreparable pérdida.

Ahora bien, más allá de la trágica pérdida de este extraordinario ser humano, así como del candidato a presidente municipal por el municipio de Valle Hermoso, Tamaulipas, quien falleciera en similares circunstancias, debo asentar una reflexión: ¿qué más hemos perdido? Como nación, México está entrando a una delgada línea entre la sanidad y la locura, donde el arrebato de pasiones se desbordan en direcciones que no demuestran ser favorables para nadie. ¿Pero qué diablos le está ocurriendo a México? Ahora el crimen organizado ha enviado un mensaje claro y fuerte y que resonó tan duro y potente como metralla: la democracia en México también es asesinable. Más allá de la corrupción enmohecida dentro de nuestras instituciones, ahora cargamos con esta nueva amenaza que atenta en contra de todos los niveles de gobernabilidad y soberanía que antes creíamos ostentar como nación.

Se me viene a la mente aquel comercial de Iniciativa México y no puedo sacarme de la cabeza una cierta frase que detonó en mí la reflexión de un tema que ya venía yo acuñando desde hace meses, "cada cien años México se propone hacer algo grande". Lo cierto de esa frase es que cada cien años, desde la institución de este país como uno independiente y autónomo, México vive ciertamente algo grande. Una afronta bélicosa para garantizar nuestra continuidad como nación, y que se desata una vez por siglo. Primero por nuestra independencia. Después por nuestra democracia. Hoy, sin darnos cuenta, estamos ya todos involucrados en medio de una guerra que estalló hace algunos años y que invariablemente nos afecta a todos. México está viviendo ya su tercera insurrección y somos nosotros, sus ciudadanos, sus principales caudillos, ya que en nosotros está el poder de resistencia y fe que nuestra nación requiere para salir avante. Paciencia y fe...

Esta guerra que vivimos en contra del crimen organizado, cuyo propósito ha sido hasta ahora el de contaminar y corromper las fibras más hondas de nuestra integridad como país democrático e independiente, era algo que se veía venir, algo que quizás tarde o temprano tenía que pasar, y sin embargo creo que nadie dimensionábamos la magnitud del culatazo de nuestras propias armas, y más aún, que el enemigo estaba ya hábilmente consolidado entre nosotros. Paciencia y fe...

¿Y qué nos corresponde a nosotros como ciudadanos? Supongo que esperar, y aún así no sería suficiente. El día en que exista sinergía entre sus ciudadanos, México tendrá esa cohesión nacional que tanto necesita. El repudio a nuestras instituciones es comprensible, mas nunca productivo si no se acompaña de un auténtico deseo e intención de "sanitizarlas". ¿Reformas? ¿Marchas? ¿Protestas? ¿¿Funcionan?? El día en que nos interese lo que está sucediendo en nuestro país lo suficiente como participar en la medida en que nos sea posible, ese será el día en que la democracia en México recobre las fuerzas necesarias para dar réplica a esta ola de incertidumbre por la que estamos atravesando. ¿Quién se une? Paciencia y fe...

La pérdida de hombres como Rodolfo Torre Cantú a manos de esta guerra es algo inaudito, reprochable, abominable. Algo que no creíamos que fuera posible por que tal vez no habíamos dimensionado la gravedad de nuestra propia situación y del daño colateral que nosotros los mexicanos recibimos a causa de ella. Yo le tengo amor y fe a este país. En él nací y crecí, y será este suelo el que me verá morir, aunque desgraciadamente continúan sucitándose situaciones que me decepcionan de mi patria, y para rematarme, la fría estocada de la indiferencia de sus ciudadanos. Qué lástima, y yo que creí que México ya había superado aquella lamentable etapa de asesinar a sus candidatos...

El autor es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados, y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Twitter: @colosioriojas

Friday, June 25, 2010

ANCORA IMPARO

Balleneros, Arponeros y Pamboleros

Por Luis Donaldo Colosio Riojas

"Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo." Este es el, quizás sencillo, pero poderoso principio de la novela Moby Dick del autor estadounidense Herman Melville, y que da inicio a una saga de suspenso y aventura hacia los océanos profundos del corazón y mente humanos en busca de aquel monstruo fabuloso pero de erradicación imprescindible.

Este es el comportamiento de los Estado Unidos como nación para lograr la unión de toda la nación americana. La obsesión compulsiva, casi maníaca, del capitán Ahab de cazar y dar muerte a su enemigo, es el mismo instinto belicoso que giran en torno a las políticas nacionales e internacionales de nuestro vecino del norte. Hace cincuenta años era el nacional-socialismo, después la Unión Soviética, luego Vietnam, Iraq, Afganistán, nuevamente Iraq...

Mi punto es que siempre existe un blanco con el cual el gobierno federal de los Estados Unidos lanza el repudio general de su pueblo y logra unificarlos a casi todos en contra de “aquél monstruo enemigo de la nación”... Pocas veces me escucharán hablar bien de Estados Unidos, dado a que sus constantes gringaderas me sacan de quicio, sin embargo hay que reconocérselos: en momentos críticos, pocas naciones son capaces de lograr una unión tan definida y un rumbo tan marcado.

Esto, obviamente, me resulta amargo, ya que una nación como nuestro vecino del norte, en donde las estadísticas muestran que un veinte por ciento de sus habitantes no pueden siquiera ubicar a su país en un mapa, toma decisiones más responsables en cuanto al patriotismo nacional. Carlos Fuentes, dando réplica a un libro extremista del fallecido Samuel Huntington recalcó también este fenómeno: de cómo Estados Unidos recae casi en el fanatismo de siempre tener como prioridad el tener un enemigo a quien dirigir todas esas emociones negativas. Aquel monstruo que atenta contra los principios de libertad, de justicia y de nación que los hace ser seres humanos libres y grandes. Un fanatismo un tanto peligroso, ya que las consecuencias para el blanco de sus querellas no suelen ser alentadoras. Con esto espero que ahora se entienda el acrecentado temor que estamos teniendo algunos mexicanos con el incremento aberrante de la aceptación en los Estados Unidos de la ley SB 1070 de Arizona, ya que parte de una intolerancia y diferenciación racial, y les recuerdo que de este lado de la frontera vivimos otra raza que tarde o temprano cosechará los frutos de esa intolerancia, y lo haremos como nación, ya no sólo nuestros migrantes.

México no necesita un quinto partido, necesita una causa. ¿Cómo es posible que en mi país, dónde sensiblemente se debería de apreciar una raza mucho más culta e informada, cada vez se preste más al conformismo y la mediocridad? Somos pamboleros desde la cuna, idealizando a nuestros jugadores como héroes nacionales cada vez que ganan un partido, pero queremos expatriarlos cada vez que nos fallan en la cancha. Estadísticas demuestran que durante el mundial, la productividad mexicana baja aproximadamente un veinte por ciento, cosa que me parece aberrante, toda vez que las cosas no están como para descuidar las prioridades.

Me da mucho gusto el estandarte de unión que nos provee nuestra selección cada cuatro años, pero aún así, esa unión está dispersa, ambigua, incompleta. En México requerimos algo más que una breve e inconsistente unión cada cuatro años, requerimos de un rumbo, necesitamos una dirección compartida. Obviamente no quisiera caer en el fanatismo norteamericano de satanizar a sus enemigos y aterrar a toda la nación con cuentos chinos de que si no se ataca ese problema el país se acaba... Pero debemos reconocer que por no ponernos de acuerdo, por siempre hacer de un lado al prójimo, permitimos que el crimen organizado tomara nuestro país, y este problema, señoras y señores, sí puede acabar con nuestra nación. Probablemente no todos estemos de acuerdo con todas las decisiones de nuestros gobernantes; quizás no sean por quienes votamos; el hecho es que ellos están ahí porque así es como funciona una democracia. Una democracia no termina el día de la elección, se vive cada día al refrendar el ciudadano el apoyo a su gobierno (hayamos o no votado por la persona en turno, ya que la campaña terminó y el gobierno es de nosotros, trabajando por y para nosotros), o bien, por las vías necesarias y por consenso general, expresarle su desaprobación. Pero eso sí, recapacitemos y vayámonos poniendo todos de acuerdo y prestémonos de una buena vez a unirnos de manera inteligente y responsable, que por llamarle “pendejo” al Presidente, en lugar de apoyar con trabajo o propuestas, le hacemos a los problemas nacionales lo que el viento a Juárez...

El autor es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados, y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Twitter: @colosioriojas

Friday, June 18, 2010

ANCORA IMPARO

Nefro-Necrosis Nacional

Por Luis Donaldo Colosio Riojas

Los hemos abandonado. Nuestras fuerzas más básicas de defensa se han quedado solas, al margen del desprecio de todos nosotros. ¿Pero qué demonios les pasó a nuestras instituciones de seguridad pública? ¿En qué momento se convirtieron en algo que quisiéramos no tener? ¿Por qué es a ellos a quienes les tememos a veces? Esto me avergüenza, me da tristeza, me sofoca, pero aún más, y aunque para nosotros sea difícil reconocerlo, el hecho de que es nuestra culpa.

Y aquí empiezan las largas letanías. Los llantos y sollozos y maltrato vejatorio de esta Epifanía moral. Gritos de, “no sabemos cómo manejar esta situación”, y “no es culpa/responsabilidad nuestra, es del gobierno”. No podemos seguir cegándonos ante la cruda realidad de nuestra desidia al momento de encarar las responsabilidades que todos compartimos por el simple hecho de pisar el bendito suelo de este país.

La realidad es que los hemos ignorado por tanto tiempo que no les dejamos alternativa. El hecho que un policía encaje en un concepto que no diste mucho al de un criminal ordinario o, incluso peor, durante los últimos meses del de un criminal peligroso, es alarmante, pero más aún el hecho de que son así por causa nuestra. Si no me quieren creer, sigan leyendo.

A esta gente les prometemos algo y no lo cumplimos. Los ponemos en la primera línea de defensa, al borde del peligro. Les exigimos, a veces de manera condescendiente porque “es su trabajo”, que arriesguen sus vidas, su seguridad y la de sus familias por nosotros. Nosotros, a quienes no conocen, les exigimos que nos antepongan a sus familias. Ellos, quienes están a cargo de mantener el orden y balance de la armonía en nuestras ciudades son sólo reconocidos al momento del reclamo, jamás del mérito. “El mérito no se lo merecen”, decimos, “porque simplemente están cumpliendo con su trabajo”.

¡Pobres de ellos! Aquellos hombres y mujeres que se exponen cada día por nosotros. No reciben sueldos dignos, de lo contrario no había “mordidas”. No reciben prestaciones adecuadas (aquellos de ellos que las reciben, claro, porque esas cosas para ellos son ya hablar de privilegios), de lo contrario no habría ausentismo. No reciben seguridad para sus familias en el caso de que ellos les falten, de lo contrario no tendrían dudas al enfrentar su deber.

¿En qué momento pasamos por alto el cuidar nosotros también de ellos? ¡Y no, esto no sólo es responsabilidad del gobierno! Ni siquiera voy a empezar a abordar ese tema, porque una columna semanal no me alcanzaría, pero partamos de la premisa de que el gobierno somos nosotros. Nosotros pagamos los impuestos y de nosotros se debe de ocupar el erario. Votamos en cada elección por aquella persona que se supone va a actuar de acuerdo a lo que nosotros queremos ver que se haga. Pero ni eso hacemos, y así todavía esperamos milagros...

Ser un elemento de un cuerpo de seguridad pública en este país debería de ser un honor. Debería de ser un privilegio aspirado por muchos. Debería ser, incluso, un papel que con orgullo podamos ver desempeñado por uno de nuestros hijos. Porque eso son ellos, hijos de México. Hijos de México que México eligió ignorar.

A ellos no les guardo rencor, porque sería irresponsable de mi parte. Sería irresponsable esperar tanto de ellos si no me aseguro como mexicano el que estén previstos de la mejor capacitación física, mental y académica. Que estén previstos del mejor equipo, tecnología e inteligencia. Con disgusto comento que no a todos se les arma con una pistola, no por falta de confianza, pero por falta de “presupuesto”. Aquellos que portan arma, no siempre tienen cartuchos (balas). Y aún así los enviamos al frente de batalla, para pelear por nosotros, simplemente porque para nosotros es su obligación. Los sueldos mensuales de nuestros héroes deberían acercarse a las mega-multas que se imponen en algunas ciudades. ¿Cuál de ellos aceptaría quinientos pesos por hacerse de la vista gorda a una infracción de tránsito si recibiera un sueldo así? ¿Por qué no garantizamos el bienestar económico y patrimonial de sus familias? ¿Por qué no les damos un seguro de vida digno? ¿Por qué nosotros no nos hacemos responsables del sano y mejor desarrollo académico, social y emocional de sus hijos? Nuestros policías son hijos de México y nosotros, señoras y señores, somos México. ¡Dejemos de ignorar a nuestros hijos!

Así como el riñón tiene la función de filtrar impurezas y potenciales amenazas de nuestro organismo, así nuestras instituciones de seguridad pública tienen la labor de limpiar y filtrar este gran organismo que se llama sociedad. Estas instituciones, por nuestra desidia en atenderlas, están lentamente sucumbiendo ante la infección de inseguridad que nos acontece el día de hoy. Estamos, desgraciadamente por descuido propio, agonizando en una nefro-necrosis nacional.

El autor es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados, y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Twitter: @colosioriojas

Thursday, June 10, 2010

ANCORA IMPARO

Ciudadano-País / Ciudadano-Mundo

Por Luis Donaldo Colosio Riojas

Desde siempre, estudios antropológicos han demostrado que el ser humano es un ser gregario por naturaleza, esto quiere decir que instintivamente buscamos la compañía y asociación con más seres como nosotros; entiéndase más seres humanos. Al principio comenzó con la familia, núcleo de toda sociedad, y el pilar base sobre el cual las primeras civilizaciones fueron tomando forma, ya que fueron grupos pequeños de familias que decidieron establecerse en un mismo sitio (o de manera conjunta cuando la vida sedentaria aún no existía), las que dieron pie a las primeras sociedades. Éstas, a su vez, formaron clanes, luego tribus, y posteriormente una población formal.

Hoy, la palabra ciudadano se deriva directamente de la ciudad de procedencia de una persona, sin embargo esta definición, per se, es incompleta. El orgullo y el tan enraizado sentimiento de pertenencia a un lugar o pueblo es el que preponderantemente ha ocasionado siempre un arraigo emocional en el ser humano. Fue así como nacieron las primeras distinciones entre regiones: no por territorio, sino por procedencia/pertenencia a un grupo social en particular que habitaba dicho territorio.

De ahí deriva el sentimiento y el principio de la ciudadanía como tal. El pertenecer a un lugar por lo que representa y por lo que nosotros, como miembros de esa comunidad, representamos ante el mundo. Hoy, cada comunidad (o estado, o ciudad, o país, o como se le quiera llamar) ostenta esa pertenencia que se dice única por generar un grupo de personas con valores y objetivos similares o comunes y que diariamente empujan, en equipo, a toda esa comunidad de alguna forma u otra. Ese es el verdadero concepto de ciudadanía. Mexicanos, en México, canadienses, en Canadá, portugueses, en Portugal, y así las ciudadanías continúan según los cánones establecidos en el mundo actual.

Ahora bien, el mundo actual difiere drásticamente al de hace tan sólo unos cuantos años. Cada vez la comunicación entre cada comunidad, algo que en vez otrora pareciera imposible, improbable, o bien, extremadamente remoto, es ahora un hecho cotidiano, en donde amigos de todas partes del planeta y de culturas (ciudadanías) totalmente distintas conviven a través de los medios informáticos cada día. Y aquí no hablamos necesariamente de familiares que hayan emigrado el extranjero, sino de extranjeros "de hueso colorado", totalmente distintos a nosotros, que de pronto están a nuestro alcance. Así hacemos, en México, amistad con alemanes, rusos, suecos, italianos e incluso japoneses. Es aquí donde empieza el fenómeno de "la mezcla".

La mezcla es también definible como "incorporación", y se da cuando un grupo social, ya sea por asimilación o por conveniencia para su comodidad o supervivencia, adopta costumbres o modos de otro grupo social. Paul Harrison, en su artículo "The Westernization of the World" ("La Occidentización del Mundo") habla sobre cómo más a menudo se percibe cómo otras culturas van, de manera cada vez más acelerada, adoptando modos y tradiciones de las culturas de occidente (Europa y Norteamérica, principalmente). Asimismo, Thomas L. Friedman, en su libro The World is Flat (El Mundo es Plano) comenta sobre cómo la revolución informática en el mundo a dado pie a la homologación de costumbres y servicios a través del orbe, tanto así que una llamada hecha en los Estados Unidos, puede ser contestada en la India, para resolver a su vez, un problema en China.

Ser ciudadanos del mundo implica reconocer que, a pesar de nuestra evidentes diferencia culturales, físicas y morales, existen precedentes claros de que podemos coexistir. Más aún, existen pruebas irrefutables que la homologación de costumbres y el nuevo mundo que ahora se nos presenta tanto a nuestro alcance, nos hace partícipes de él de una manera nunca antes vista, puesto que podemos opinar, formar parte y enterarnos de prácticamente cualquier cosa por cerca o lejos que esté. Replanteemos ahora el sentimiento de pertenencia a un lugar o pueblo que preponderantemente ocasiona un arraigo emocional en el ser humano que describimos al principio, y transmitámoslo hacia este planeta en su totalidad: es la tierra que nos vio nacer y que, a pesar de haber crecido en un pequeña parte de ella, sigue siendo un ente más grande que esa región en específico; tenemos costumbres de todas partes de ella y que nacieron en lugares que quizá aún no nos enteramos que existen; sabemos qué acontece en ella; formamos amistad con gente al otro extremo de ella; y además, SEGUIMOS VIVIENDO EN ELLA. Esa es una ciudadanía global/universal.

Me pregunto: ¿seremos capaces algún día de verdaderamente practicar este concepto?

El autor es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados, y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Twitter: @colosioriojas

Tuesday, June 08, 2010

Doble moral sinaloense: Sol y sombra de gente de bien.

Escrito publicado en Facebook por Tadeo Hernández K.
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Un amplio sector de la población mexicana vive bajo el constante temor a la narcoviolencia. Esto no surgió de la nada. Hace -al menos- tres años que vivimos una encarnizada lucha entre los cárteles de la droga aderezada por una campaña militar en la que el gobierno parece destinado al fracaso. El pueblo, que sufre una paranoia sin precedentes en el pasado cercano, ha perdido la paz mental y no son pocas las ciudades del país que han visto restringidas sus libertades y afectado su dinamismo económico. A simple vista aparecemos como víctima, pero es importante señalar que la situación que hoy nos aqueja es en gran parte nuestra responsabilidad; a la par del gobierno, el ejército, la prensa y los narcotraficantes mismos.

Durante años, callamos. Mientras nuestro círculo inmediato de confianza no se vio afectado, callamos. La sociedad (urbana principalmente) encontró en la indiferencia su mejor respuesta a la violencia que durante décadas nos ha caracterizado. No sólo guardamos silencio sino que solapamos infinidad de prácticas ilícitas a conveniencia de intereses personales, sociales, profesionales y demás. En este país estamos acostumbrados a frases acomodaticias y justificadoras de conceptos, usos y costumbres equivocados moral y legalmente.

El narcotráfico ha sido nuestra mayor omisión. En la década de los 90 (y todavía en ésta) recuerdo muchas veces haber escuchado disculpas a este delito con el argumento de que éramos solamente “un país de tránsito”. Mientras nos convencíamos de que eran –diabólicos- productores sudamericanos usándonos para satisfacer a -los no menos infernales- consumidores norteamericanos el consumo de drogas en México creció hasta convertirse en un problema de seguridad nacional. Autodenominarnos el “trampolín de la droga” nos eximía como comunidad de la responsabilidad de que los estupefacientes pasaran por nuestro territorio; con todo los riesgos que esto implica. “Es culpa de los ‘gringos’ ” se decía con complaciente frecuencia.

Así mismo, no fueron pocas las ocasiones en que logramos rápido convencimiento al decir o escuchar: “es marihuana, no pasa nada”. La voz popular y la de algunos especialistas en salud no miente: hay sustancias legales más dañinas al cuerpo humano que la Cannabis en el efecto inmediato y el de largos años de consumo (el alcohol y el tabaco para no ir muy lejos). Conforme nos inclinábamos a creer esto, lo controlable que era ese pequeño gran placer no legalizado, el contexto social y de seguridad pública en México cambió de forma radical. Hoy existen millones de consumidores domésticos y armas en el país, cientos de miles de sicarios y narcomenudistas y un nuevo enfoque gubernamental en la manera de combatir al narcotráfico. El mes pasado se dio a conocer una cifra oficial que a muchos no deja conformes y les parece conservadora: 22,743 muertes violentas relacionadas al tráfico de drogas en lo que va del sexenio. De éstas, un 65% estarían relacionadas a la marihuana. Quizá sea cierto, antes no pasaba nada, pero en estricto apego al marco legal todavía vigente es innegable que se solapó la cultura del consumo con la displicente idea de que todo estaba y se mantendría bajo control.

Obligado moral y socialmente por acontecimientos cada vez más terroríficos, la población comienza a manifestarse con mayor frecuencia y energía contra la ineptitud de las autoridades en el combate a la delincuencia organizada. Tras décadas de silencio y aceptación pasiva, se construye una voz, incipiente aún, de rechazo a la narco cultura y los aspectos negativos que la rodean e influyen en nuestra comunidad consciente y subconscientemente.

Sin embargo, si la memoria no me traiciona, resulta imposible no recordar las tantas y tantas veces que escuchamos referencias adulatorias a tal o cual pueblo de la sierra sinaloense en el que “no hay pobres” y las fachadas de las casas “están siempre bien pintadas”. Todo gracias a la patrocinadora mano de traficantes locales. Así mismo, son incontables las ocasiones que hemos visto en páginas de sociales a personalidades que más allá de ser hombres y mujeres de familia, filántropos empedernidos, y muchas cualidades más, se sabe son partícipes de la legitimación del dinero mal habido. Me refiero a los narcofinancieros o, menos rimbombante, lavadores de dinero. Nuestra pobre cultura cívica no nos permite otra cosa que cotillear el tema y seguir adelante con nuestras vidas.

No sólo ha resultado fácil la aceptación de valores negativos al matizarlos como normales o permisibles. Aunado a esto, a los valores positivos hemosles colocado el beneficio de la duda en un punto muy alto. Es por ello que ante muchas fortunas bien habidas y cualquier muerte violenta automáticamente pensamos mal. Amantes de juicios ligeros, faltos de pruebas y análisis, somos una sociedad que encuentra pronta conclusión a muchas de sus dudas y cuestionamientos con pobres opiniones como “seguro anda ‘chueco’” o “a nadie lo matan por su linda cara”. Es así como infundadamente nos decimos que “no se puede”; que si las cosas están mal y todos somos parte, seguramente así es como tiene que ser. Y desde esa perspectiva, es imposible pensar en un cambio positivo. Es evidente que nuestra pobre autoestima colectiva no permite a los individuos actuar libremente. Nos cuesta trabajo creer que nuestra acción puede tener eco a una mayor escala, cuando esa es la única opción viable dado el infortunado contexto actual.

Más allá de agradarnos o no, la realidad nos indica claramente que la droga sigue en estado de ilegalidad y que la elección del gobierno para combatirla es la lucha armada. Es precisamente esto lo que debería preocuparnos más y hacernos reconsiderar nuestro accionar social. Ante el aumento sostenido del consumo de drogas y crecimiento exponencial del tráfico de armas hacia México, condiciones irreversibles en el corto plazo, la cifra de muertes violentas mencionada renglones arriba corre el riesgo de sonar irrisoria en unos años más. Seguir en la paralítica espera de que la situación cambie sin nuestra aportación no es sino mantener vigente el engaño que tanto se nos acomoda.

Podrá parecer iluso, hasta romántico para algunos, pero como sociedad hay mucho que se puede hacer para contrarrestar los males que nosotros mismos dejamos crecer. Desde sacudirnos la indolencia ante la muerte violenta en la comunidad y extirparnos la morbosa oda a la sangre que se expande en nuestra conciencia, hasta tener la voluntad de realizar una denuncia telefónica anónima (más sencillo no nos lo pueden poner). Son los pequeños actos individuales los que pueden hacer que el todo avance. Y sobre todas las cosas: no hacernos de la vista gorda ante las cosas malas que parecen buenas.

Mucho se ha hablado de los perjuicios que sufre México ante el grave problema del Narcotráfico. En ocasiones cometemos la estupidez de juzgar a la ligera y pensar que están peleando indios contra vaqueros. En otras nos creemos impotentes bajo el yugo de un problema con tintes extraterrestres e imposible solución. La realidad debe juzgarse en su justo medio, sin exageraciones ni condescendencia y reconociendonos como el punto de partida hacia el progreso como sociedad. Somos el agente principal de lo bueno y lo malo que nos pasa. Lo que hoy nos acecha está cimentado por nuestras añejas carencias como comunidad, aunado a factores externos, corrupción y demás. El pueblo mexicano ha sido víctima y culpable a la vez; cómplice tácito de los crímenes que hoy denuncia en voz alta.

Mazatlán, Sinaloa a 30 de Mayo de 2010.
Serie: MEXICO NARCO 2010 (3 de 3)

Thursday, June 03, 2010

Carta al Presidente de México, Felipe Calderon Hinojosa

Ayer miércoles junio 2 del 2010 recibí copia de esta carta.

Es una misiva dirigida al Presidente de México, Felipe Calderon Hinojosa.

Desafortunadamente, no puedo validar la autenticidad de la misma, más las palabras
expresas en este comunicado son de bien revisar y reflexionar sobre la vida diaria de los mexicanos y, especialmente, sobre cómo podemos ayudar a nuestro país, desde nuestra trinchera, desde nuestra labor diaria.

El Gobierno mexicano no lo puede todo, ni lo puede sólo. No obstante, no conozco una convocatoria del Gobierno hacia la sociedad civil que sea auténtica, congruente y moralmente legítima. No conozco que exista un diálogo honesto y transparente entre las fuerzas políticas, el sector privado y representantes de la sociedad civil. ¿Por dónde comenzamos?

Si el Gobierno mexicano no convoca ese diálogo o carece de la fuerza moral para hacerlo, ¿entonces por dónde comenzamos? Nos toca, en mucho, a nosotros mismos, a la sociedad civil.
Nos toca a nosotros entrar a romper el silencio y a convocar la unidad nacional, buscando nuestros puntos de acuerdos (por mínimos que sean estos) y partir de ahí.

Si criticar al Gobierno mexicano no ayuda, entonces además de criticar habrá que actuar para construir una mejor comunidad, una mejor ciudad, un mejor México. Pero habrá que hacerlo también con honestidad, con transparencia, y con la congruencia que exigimos lograr algo, algo mejor, ahora.

Aquí la carta:







C. FELIPE CALDERON HINOJOSA

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS

ESTADOS UNIDOS MEXICANOS



MEDIOS DE COMUNICACIÓN

RADIO Y TELEVISION

AMIGOS Y CONOCIDOS

Torreón; coah. a 30 de Mayo de 2010.

Alzo la voz y grito a los cuatro vientos; para hacer de su conocimiento que estoy pasando los peores días de mi vida. No doy crédito a lo que mis ojos ven, a lo que mis oídos escuchan, a lo que mi boca pronuncia; no doy crédito a lo que mis manos han dejado de hacer; al odio, resentimiento e impotencia que ha acumulado mi corazón.

Sobre todo a la impotencia que siento al no poder hacer nada, ante el miedo con el cual los laguneros vivimos, ver como la economía de la ciudad esta por los suelos, el como la juventud ha decidido esconderse en su casa, evitar todo tipo de diversiones fuera de ella, las calles vacías a partir de las nueve de la noche, restaurantes y bares cerrados, todo gracias a la ola de inseguridad por la cual pasamos.

Quiero invitarlo a usted y a su familia a pasar unos días en Torreón; a hospedarse en el Hotel Holiday Inn de Independencia; para que durante la madrugada escuche por mas de cuarenta minutos como policías y sicarios luchan por sus vidas; entre disparos, bazucasos y granadas.

Lo invito a dar un paseo por la ciudad; para que sus ojos presencien como en los semáforos; delincuentes a mano armada bajan a las personas de sus vehículos, y como los carros vecinos huyen del lugar, sin poder ayudar a las personas agredidas por el miedo.

Invito a su esposa; la Sra. Margarita a la próxima fiesta infantil de mis hijos, para que escuche las amenas platicas en las que más de diez asustadas mamas participan en cada mesa. El tema central es la inseguridad, se habla de cómo bajaron de su carro y golpearon a la tía de fulanita en plenas doce del día en el estacionamiento de un supermercado; de la cantidad imparable de balazos y los minutos eternos que pasaron escuchando por la noche en la última balacera; de cómo corrías a recoger a tus hijos después de recibir la noticia de que hay una manta colgada por el periférico que dice “que 5 niños de diferentes colegios de la ciudad serán secuestrados”; de las llamadas de extorsión que recibes a diario del secuestro de tu vecino.

A sus hijos los invito a participar en el último simulacro en el que mis hijos participaron en el colegio; se me hace un nudo en la garganta y no puedo evitar que las lágrimas se rueden por mis mejillas al recordar como mis hijos me contaban de lo que había tratado el simulacro….

De cómo su maestro cerraba con llave la puerta del salón y tapaba con papel la ventana de la misma; de como pecho tierra tenían que llegar hasta el closet del salón y esconderse rápidamente y sin hacer ruido, de cómo debían sentarse todos amontonados y tapar con sus manos sus ojos; mamá dijo mi hija de 6 años “estaba prohibido empujarse, también hacer ruido y destaparse los ojos, dos de mis compañeras se pusieron muy nerviosas y lloraban mucho, mi maestro las tuvo que abrazar y meterlas debajo del escritorio”.

Lo invito a mi casa; para que vea como mi hijo de 7 años corre todas las madrugadas a dormir a mi cama desde hace tres semanas; como llora recordando la plática de sus amigos hablando de pura delincuencia y balaceras, de cómo me dice “mamá, lo que se oye son balazos?”…..se me hace injusto, que mi hijo no tenga un sueño placentero; que viva con miedo y no hable de juegos….

Lo invito a caminar junto a mi esposo, del estacionamiento al trabajo y tener que correr en plenas 9:00 de la mañana por que policías y ladrones se dan de balazos a menos de 50 metros de donde esta el.

Lo invito a mi ciudad; para que vea como tres ciudades hermanas se separan por la ola de violencia, miles de personas con temor de ser asaltados, secuestrados, baleados, o incluso por temor a morir ya no van de una ciudad a otra.


Sr. Presidente; mientras usted y su gabinete andaban de jira por países europeos, intercambiando banderas; durante su visita a Estados Unidos; y sus reuniones y cenas de gala con el Presidente Barack Obama.

Torreón estaba de luto; los corazones de los laguneros estaban tristes…nueve madres recibían la noticia de la muerte de sus hijos; y mas de diez iban directo a la sala de urgencias de los diferentes hospitales de la ciudad…En la madrugada de ese día; durante la inauguración de un bar, tres camionetas llegaron a balear el lugar, sin importar que la mayoría de la gente que estaba en el lugar eran jóvenes inocentes y estudiantes modelos con una vida por delante y que en ese momento terminaba de tajo.


No es la primera vez que pasa; pues meses atrás pasamos por lo mismo; al recibir la noticia de lo sucedido en el Bar Ferri, donde otros tantos jóvenes y trabajadores del lugar, incluso transeúntes… perdieron la vida.


Alzo la voz y grito a los cuatro vientos, para que esto termine!!!

Alzo la voz y grito a los cuatro vientos; para pedir la paz!!!


Alzo la voz y grito a los cuatro vientos; para pedir a todos los Laguneros de las tres ciudades hermanas que no nos callemos y unamos nuestras voces hasta que usted nos escuche…


Sr. Presidente Felipe Calderón, en esta ocasión he hablado por mi, por mi sentir, por mi sufrimiento, pero estoy segura que miles de laguneros sienten y viven lo que yo. Por favor, escuche mi voz, escuche mi petición…..



Creo fielmente en lo que usted dijo durante la ceremonia de máximos honores militares a los 12 caudillos insurgentes y aplaudo sus palabras, por tales motivos las anexo a mi escrito:



México es un país soberano, libre y capaz de elegir su propio destino, así como una nación democrática en la que existen toda clase de opiniones.

"Existe libertad de opinar, de criticar, de sentir, libertad de organizarse para luchar por las ideas, libertad de elegir a los gobernantes y representantes".

Se cuenta, con un sistema político de peso y contrapeso que equilibra el ejercicio del poder y que es el antídoto más eficaz de las decisiones arbitrarias.

Son muchos y vivos los motivos por los que "nos sentimos orgullosos de ser mexicanos, orgullosos de nuestros héroes, de nuestras raíces y de nuestra historia".

"Nos ha tocado vivir en esta Patria independiente y tenemos el privilegio de vivir por ella, de luchar por ella, de engrandecerla, de protegerla, de construirla día con día, cada quien en su trabajo, en su escuela y en su servicio".



No permita que crea que sus palabras son parte solo de un discurso, y que mi carta sea una petición mas sin cumplir.



Sin más por el momento, le agradezco el tiempo que se tome en leerla, y espero tener suerte de poder hablar con usted



Dios lo bendiga a usted y su familia.



Atentamente.-

Yadira Cháirez García

Friday, May 28, 2010

Norteado (Northeless) en "Hola Mexico Film Festival" Washington DC


Norteado (Northless)....

Unexpected changes to what it seemed a promise.

Para tí,

Películas como esas son buenas.
Imágenes y lecturas sociales como estas
nos ayudan a mantener la perspectiva
de las cosas y la vida.

Estamos en una constante lucha social. No cederá.
Así, lo decía Marx, la historia del hombre es una
constante lucha de clases sociales.


Las luchas, más allá de la ideología que las guía, no son sólo con
armas de fuego, sino con armas de valor individual
y colectivo para reclamar lo que por naturaleza
se nos ha otorgado: el derecho a vivir una vida digna
y a tener la oportunidad para lograrlo con trabajo,
con salud, con educación, con idenpendencia,
con libertad y plena justicia social.

Como hombre de la frontera mexicana, vives rodeado
del reflejo rutinario de quienes como sombras transcurren
las ciudades en búsqueda de lograr el paso a lo que sería
un sueño de esperanza a realizarse a unos cuantos metros
más allá de la impotencia que los expulsa, y así ayudar a los suyos.

Para muchos en la frontera, o por todos los territorios de México,
la ignorancia de las causas de este peregrinaje forzoso
y la falta comprensión de las mismas,
convierten a esta rutina en eso mismo: en simplemente
una rutina que crea una capa de ceba e indiferencia social.

Si tan sólo por un minuto, tan sólo un minuto,
nos viéramos en la posibilidad de intercambiar perspectivas y montarnos
en los zapatos de quienes han cruzado cientos de kilómetros
decididos a encontrar una mejor oportunidad de vida, tan sólo ese
minuto nos armaría para la lucha colectiva para la transformación
social de nuestras tierras, para recuperar lo nuestro, para fortalecer
nuestras vidas.

Todos venimos de distintas raíces. Todos compartiremos el mismo
destino. Ahí coinciden nuestros anhelos, en la búsqueda de esa vida
mejor para nosotros, los nuestros y los que seguirán bebiendo
de las raíces que sembremos hoy.

con cariño.

Omar

Monday, March 23, 2009

A 15 años y otros más: el México que queremos y aún podemos.

A 15 años del fallecimiento de Luis Donaldo Colosio no dedico las líneas para expresar los sentimientos que, basados en los lazos familiares, me llevarían a hablar de la nostalgia de un momento que fue en un lugar que ya no existe.

Hoy expreso mi voz como mexicano que en pleno uso de sus derechos y libertades, insta a proponer y cumplir las ideas y acciones para el México de los justos reclamos, el México dolido por la creciente inseguridad social e instabilidad económica, el del hartazgo por la ineficiencia política de quienes ejercen el poder público y de la complicidad de grupos que se coluden en el qué hacer político para garantizar leyes y dictámenes que les protejan; el México de la sorprendente indiferencia social pero igual inmenso de impotencia por intentos fallidos para cambiarlo y del México ansioso de triunfos sinceros.

Hoy expreso mi voz ante lo mezquino e indiferente de nuestro sistema político que no ha podido internalizar el sentir de las ideas y propuestas de cientos de mexicanos que lucharon y de los que siguen luchando por convertir a tal sistema en uno eficiente y pragmático, que luchan para ofrecer al país un rumbo y dirección.

A 15 años y otros más: el México que queremos y aún podemos resume una posición y entendimiento de nuestro país basado en la discusión y en el análisis de la estructura política y social que engloba el qué hacer de los mexicanos.

No tomo crédito total de las ideas expuestas, tampoco expresan estas líneas un análisis en términos absolutos y no pretende generalizar situaciones. Son, en sí, un comienzo al llamado para la acción.

Nuestro México ha cambiado y sigue transformándose. Sería inútil argumentar que México está estancado en todos sus aspectos. Al pasar del tiempo, tenemos un México más participativo, más abierto. Hemos construido un gobierno más incluyente y un México más libre. Al pasar de los años celebramos en México mayores libertades y garantías individuales que permíten la crítica, el debate y en cierto grado la rendición de cuentas.

Tenemos un México con mayor participación. Existen cada vez más mexicanos que en sus trincheras están convencidos que la comunidad es la base de la transformación social y que más allá del bienestar individual, está de por medio la convivencia en armonía y el respeto al derecho ajeno para garantizarla.

Existen cientos de mexicanos que han tomado en sus acciones la bandera, sin ideales profanos, del compromiso individual con el todo. Dentro y fuera del país existen mexicanos convencidos que la suma de voluntades y el reconocimiento de nuestra diversidad provee la fuerza para construir nuestro presente y edificar un futuro más cierto. Los felicito por que la voluntad que los mueve es más persistente que el hartazgo que los sofoca.

Sin embargo, nuestro México no representa aún lo que queremos. Más allá de lo que hemos logrado, la realidad dista de lo que buscamos y sentimos que podemos.
Queremos un México fuerte, un México competitivo, justo y equitativo.
Queremos un México con paz social, un México que sin importar tus raíces te ofrezca las oportunidades para la realización personal y profesional.
Queremos un México honesto, un México que reconoce sus realidades y responde a la altura.
Queremos un México con promesas sólidas.
Queremos un México en el que nadie se quede al margen de la ley.

Si esto queremos, ¿por qué no lo tenemos?

Las ineficiencias del México que tenemos no sólo son políticas y económicas, también son sociales. Y para obtener el México que queremos no basta lograr la transición política y confiar en los términos de un modelo económico ya establecido: para lograr el México que queremos, requerimos también de una profunda transformación social.

Estas ineficiencias provocan la crítica y reflexión con respecto al qué hacer político y de los efectos negativos del modelo económico en el que trabajamos. El sistema que tenemos refleja también lo que como mexicanos somos; no sólo nuestra rica cultura artística y artesanal, la cultura del folklore, tradiciones y costumbres y tonos de colores; el sistema que tenemos refleja nuestra cultura social, la de la organización social, la de nuestro sentido de comunidad, pertenencia a un grupo, a una sociedad, a un país.

No vamos a poder avanzar a crear un México socialmente distinto si no estamos dispuestos a cumplir nuestras obligaciones cívicas y a comprometernos socialmente con el desarrollo y respeto de nuestros pueblos. Vivimos en un México con un alto grado de indiferencia y con profundas diferencias de clases. Este aspecto sigue creando una brecha enorme de quienes pueden y no influenciar el entorno que les rodea, de quienes pueden y no influenciar las políticas que les afectan.

Si queremos un México distinto al que tenemos, debemos acortar esa brecha. Es obligatorio. Mientras no lo hagamos, no habrá diálogo en este tema y México no logrará avanzar. No podremos tener un gobierno eficiente y un sistema social justo y equitativo sin tomar en cuenta que como sociedad también tenemos que exigirnos una transformación y actuar en la realidad.

Cientos de mexicanos lo han reconocido y están trabajando, de alguna manera, en este tema. Sin embargo, como un todo, no nos hemos atrevido a hablar de esta realidad y enfrentarla, no nos hemos atrevido hablar de esa parte cruda de la cultura mexicana, y desenmascararnos y dejarnos al desnudo; no somos nada si no somos uno y ese uno es la suma de las partes reconociendo que siendo tan diferentes formamos parte de una sola materia.

Por eso, si en México estamos hartos de una clase política mezquina y mediocre, si en México estamos hartos de la corrupción y complicidad de las cúpulas empresariales, que cierran filas, que evaden el fisco y que no invierten en capital humano; si en México estamos hartos del sistema político y económico que tenemos; si estamos hartos de la ineficiencia educativa y baja productividad; si en México estamos hartos de la impotencia por no ser escuchados por quienes deberían hacerlo; si en México no dejamos de ser indiferentes, entonces nos quedan dos opciones: o nos adaptamos o nos transformamos.

Si decidimos adaptarnos, entonces quizá la transformación será menos dolorosa, viviremos y seguiremos siendo parte de un sistema que se define solo, que refleja, como espejo, lo que no podemos.

Pero si decidimos transformarlo, no será la tarea de una persona, de un grupo, sino de una generación o varias generaciones convencidas que el México que tenemos no es el que queremos; podemos un México distinto y con persistencia podemos obtenerlo.

El triunfo que los mexicanos desean vendrá de estas generaciones, no provendrá de nadie más; el triunfo que anhelamos vendrá de las generaciones que vivan con la conciencia de que la transformación no será fácil ni se logrará en el corto plazo pero convencida de que es al hora, de que llegó el momento en el que el curso del país tenga como centro el reconocimiento de nuestras diferencias y la suma de las voluntades; el triunfo será de las generaciones cuya base sea el compromiso social con sus comunidades.

Las propuestas y caminos para lograr el triunfo esperado y el México que queremos podría contar con al menos tres características: (1) profunda consciencia social, (2) enfoque nacional y patriota y (3) extensa organización comunitaria.

A 15 años o más, aún tenemos la opción de morirnos en la hambruna de justicia, de paz y estabilidad social y económica, tenemos la opción de morir en la hambruna por la impunidad y carencia de sentido demócrata y nacionalista de quienes ejercen la voluntad política de nuestra sociedad; o tenemos la opción de transformar nuestra manera de vernos a nosotros mismos y avanzar también pensando en las generaciones venideras.

México necesita con urgencia una visión progresista, pragmática y con estrategias eficientes. Un plan de país basado en el consenso. Ya no podemos seguir siendo "presos de la clase política" que sólo dicta, en su conveniencia, lo que es mejor para el pueblo de México.

Las propuestas de país que buscamos no tratan con el rompimiento con el Estado, sino de extenderle la mano. Trabajar en conjunto. Sumando. Gobierno y sociedad. Las propuestas llaman a la transformación social.

¿Cómo lo logramos? ¿qué medios tenemos para cambiar al país? ¿cómo desarrollamos una propuesta realista basada en el debate y en el consenso? ¿una propuesta lógica y con sentido nacionalista?

Muchas mexicanas y mexicanos se han lanzado a la crítica abierta al sistema y de los propios mexicanos, se han lanzado a la crítica de quienes gobiernan y controlan el destino del país. Pese a ser un gran comienzo, no es suficiente. Necesitamos encontrar los mecanismos para que nuevas estrategias cambien la manera en que se hacen las cosas.

Es necesario discutir y crear el consenso para que de ahí emanen las estrategias. No podemos diseñar caminos sin tener rumbo. Qué dirección vamos a poner al país es la primera cuestión, de ahí surgirán las acciones.

Por ello, las acciones y mecanismos que se creen de la discusión y del consenso tienen que ir enfocados, en parte, a transformar la manera en que la participación ciudadana influye en el proceso de creación de políticas públicas.

Mientras tanto, es frustrante ver que lo que se discute en la mesa de nuestras casas, en el lugar de trabajo, con colegas, con compañeros, etc., no se pueda ver reflejado en el qué hacer de quienes conducen el país.

El mecanismo actual provoca impotencia. ¿Qué medios existen, además de la protesta y movilización social, para hacer que nuestra voz se escuche, y mejor aún, se transfiera en propuestas de políticas? En realidad muy pocos.

El sistema actual es uno en el que quien busca ejercer el poder político a través de la representación popular se acerca a las bases, consigue los votos y procede a crear políticas. Pero este sistema excluye por mucho a la organización comunitaria, su intención para el diálogo y sus propuestas de qué hacer político.

La transformación del México que queremos y del proceso de hacer políticas debe incluir la inclusión de la organización comunitaria en el proceso continuo de sus formulaciones, para su monitoreo y evaluación. Quién mejor que las mismas comunidades para proponer cuáles son sus prioridades, sus fortalezas, sus debilidades. Quién mejor que las comunidades para ejercer las mismas políticas que les influyen.

Algunos preguntan ¿quién debe de tomar el liderazgo para este debate? ¿la clase empresarial? ¿ la sociedad civil? ¿los partidos politicos? Existen en México cientos de académicos, profesionistas, empresarios y trabajadores de todos los sectores con una idea clara de lo que México necesita. Existen cada vez más centros de estudios y periodistas que podrían comenzar la organización de este debate nacional. Se debe proponer un debate honesto pero que no provenga necesariamente de la iniciativa gubernamental ni de la clase empresarial que tradicionalmente lo representa. México es mucho más que eso. Deberá ser un debate que provenga de las bases, de los mismos mexicanos que estan en la trinchera del ya merito, del esfuerzo cotidiano de hoy sí y mañana también.

Este debate por el México que queremos tienen muchas aristas por dónde comenzar. Los talentos están dentro y fuera de México, son reales, existen. La organización comunitaria, expresada en centros comunitarios, en gremios, en partidos, en grupos empresariales, etc., es la que propondrá en debates sus prioridades, es la que participará en la implementación de programas, en las auditorias, en la rendición de cuentas, en la retroalimentación. La organización comunitaria propondrá, la clase política escuchará, ambos trabajarán.

México requiere también de una política social integral, no sólo enfocada al desarrollo de los que menos tienen, los desfavorecidos del sistema y es relevante porque permite que no caigan más allá en el despojo de oportunidades. Pero México necesita también de una política social de la cultura de México, del fortalecimiento de nuestras diversidades, una política que promueva la integración social y la promoción del conocimiento de nuestra cultura entre nosotros mismos.

En México necesitamos educarnos de lo que somos y no somos. Bien podrían crearse o expandirse cuerpos de paz nacionales, que como organización promuevan el intercambio cultural de los mismos mexicanos y creen sensibilidad social y cívica a través del conocimiento de las comunidades tan diversas para entender las realidades de nuestros pueblos. Esto tendría dos objetivos: promoción de programas alternativos de desarrollo con recursos propios de la comunidad, lograr el sentido de pertenencia/propiedad de los programas y segundo impulsar la organización comunitaria/establecimiento de centros comunitarios para el diálogo, etc.

En México necesitamos del sector empresarial, del pequeño y mediano empresario, el que genera empleo, el que está en la trinchera del esfuerzo, proponiendo, buscando maneras para asegurar el éxito. Necesitamos de este sector, fortalecido, en cámaras o gremios a través de los cuáles puedan desarrollar políticas y medios de acción.

Neceistamos un sector empresarial ético, comprometido con la gobernabilidad y en contra de la corrupción. Un sector empresarial que tenga capacidad de propuestas y generen comités de vigilancia para asegurar que las políticas funcionen para el fortalecimiento del sector, para elevar la productividad y la competitividad regional y global.

En México necesitamos concordancia de políticas. Por ejemplo, que la educación sea liberada del rezago en el que su mismo liderazgo sindical la tiene sometida. Una educación progresista que vaya de la mano con la política económica para desarrollar el capital humano necesario para competir regional y globalmente.

En México necesitamos un sistema de justicia eficiente. Que nadie se quede en el márgen de la ley. En México necesitamos de la rendición de cuentas, de gobernabilidad, de fortaleza en las capacidades y de un sistema que incluya la característica de que quienes sean elegidos sean realmente responsables ante la población que representan y no a los intereses de las banderas que representan.

A 15 años y más, el México que tenemos sigue siendo el mismo México de los justos reclamos, del olvido de las comunidades, de la impunidad, de la impotencia, de la arrogancia e ineficiencia de las oficinas de gobierno; nuestro México sigue siendo el del oportunismo y corrupción, el de la indiferencia.

El México que tenemos, es por mucho, el México que no queremos.

El Estado que tenemos - al menos el que queremos - se rige por las reglas de la democracia, la suma de voluntades, el diálogo. El llamado que México nos exige hoy es para la creación de un Estado funcional, pragmático y eficiente.

Es la hora de debatir.
Es la hora de crear la visión de país que queremos.
Es la hora de crear consensos.
Es la hora de la inclusión social.
Es la hora de integrar una propuesta sólida que reconozca la situación real del país y proponga las tesis y los lineamientos de qué nos llevará a lograr lo que queremos y podemos.

Queremos un modelo, repito, funcional, el modelo de un México autónomo, libre y soberano. Un sistema mexicano que sume las voluntades y cuyo sistema político y económico responda con sentido común a las necesidades de los pueblos y regiones del país.

Una propuesta basada en el diálogo y debates representativos; una propuesta que dicte hacia dónde queremos llevar a nuestro país en los temas sociales, de educación, salud, de competitividad, en economía, en política exterior, en estabilidad social y política.

Es la hora de generar una propuesta real que represente las voluntades, que reconozca las diversidades, una propuesta real y sencilla con sentido común. Una propuesta que ofrezca rumbo y dirección.

Si es cierto que queremos un México demócrata, tendremos que actuar a la altura de sus exigencias y de la responsabilidad que el mismo sistema nos convoca. No podemos dejar que funcione solo y que sea dirigido, como hasta ahora, por unos pocos. Esto es causa, entre otras, de nuestros males.

De manera contraria, podríamos regresar a esquemas o sistemas que ya fueron probados y mostraron no haber sido la opción. Pero, si así lo quisieran los mexicanos, que así sea y entonces nos adaptaremos. Cada país elige su propio camino y como tal debiéremos aceptarlo.

Pero si este no es el caso, entonces no esperemos a que suceda de otro modo. Esta en nuestras manos. Tenemos que hacerlo y esta es la hora.

Omar Del Valle Colosio

Thursday, October 20, 2005

Alianzas

Por Katya Izquierdo Herrera.

Quisiera comenzar diciendo que resulta imposible hablar de las Relaciones Internacionales sin referirse a las alianzas. Las alianzas han sido usadas por años como una forma de estrategia efectiva para la obtención de metas específicas a plazos. Éstas han servido, y siguen sirviendo, como método lógico de un estado o “party” para el logro de objetivos, que a modo aislado, les serían muy difíciles o imposibles de obtener.

Para entender la importancia contemporánea del rol o papel de las alianzas en el Sistema Internacional, es importante dar a observar primero, el cómo éstas han sido tradicionalmente concebidas como instituciones en el sistema de estados. Como bien se puede constatar al revisar la literatura existente en el tema, éste presenta en sí mismo un problema al tratar de separarlo de otros términos que se suelen confundir con el término “alianza”, y que de hecho, usualmente se han utilizado para nombrarlas y definirlas. Sin embargo, éstas han sido tradicionalmente una especie de vínculo entre estados o “parties” en contextos específicos.

Quisiera subrayar, entre otras cosas, tres tipos básicos de alianzas: las que agrupan un interés común en relación con el balance de poder, las que surgen de comunidades de intereses entre estados y aquellas para balancearse en contra de una amenaza externa (versión empleada por Walz). Sin embargo, el contexto actual nos obliga a no dejar de lado las alianzas con fines comerciales, tan utilizadas actualmente bajo el supuesto de que los estados se encuentran unidos también (y mayoritariamente en los últimos años) bajo una diplomacia económica mundial.

Asimismo, es importante hablar de aquellas alianzas unidas por sentimientos o lazos culturales que mantienen a estados unidos frente a aquellos que le pudieran ser ajenos (el “otro”) o incluso amenazantes. Se trata de la cotidiana defensa e imposición de los valores occidentales sobre el resto del mundo, y el resto del mundo revelándose contra ellos y tratando de contra imponer los suyos, por ejemplo bajo el uso de la fuerza militar y/o alianzas militares.

La hipótesis en torno al tema de las alianzas, a la que yo personalmente le apuesto, sería la siguiente: Siguiendo tanto la teoría del balance de poder como otras teorías complementarias, el conformar alianzas como estrategia efectiva para el logro de objetivos específicos ayuda a los Estados a no sólo legitimar sus propósitos, sino también a conseguir apoyo en aquellas tareas que de forma aislada les resultarían muy costosas en cuestiones financieras y de toma de riesgos. Esto, en mucho por lo anteriormente dicho, y debido a que las alianzas han sido empleadas para dar legitimidad a un movimiento o acción en contra de algún tercero, como lo fue el pasado, pero muy fresco caso de la alianza vs. “the evil empire”, al cual ya anteriormente Reagan y Thatcher se habían referido en Westminster para hablar del papel de la URSS en épocas de la Guerra Fría.

Las alianzas son totalmente utilitarias en su última justificación. Por tanto, no es tarea fácil el logro de una convención suficiente en cuanto a intereses comunes dentro del actual marco ampliado de Sistema Internacional, como para permitir la creación de consensos adecuados para el surgimiento y mantenimiento de una Sociedad Internacional al estilo que proponen autores como Bull. Sin embargo, hay que tener en cuenta el hecho de que elementos de sociedad sí se logran vislumbrar para la creación de reglas. Algunas normas podrían añadirse para permitir el desarrollo de juegos considerables de arreglos y sistemas de alianzas de un orden diferente a la simple militar o amenazante estructura de alianza por parte de los realistas.

La estructura compleja del sistema contemporáneo cuenta con la premisa de que el sistema es una expresión de por lo menos algunos valores compartidos. Así, vemos que tanto alianzas como tratados dependen de dicha premisa para lograr la eficacia deseada. En lo que concierne a las alianzas, las implicaciones consisten en que el área en donde existe la mayor necesidad y la mejor posibilidad de cambio yace en la construcción de regímenes que se concentran en amenazas hacia los elementos de sociedad en el sistema, en lugar de solamente en las mecánicas del sistema por sí mismo. Por esta razón, temas como los derechos humanos y el medio ambiente deberían de ser prioritarios como áreas temáticas para la creación de regímenes. De acuerdo con Rengger, esto requerirá de la creación de un régimen que una tanto aspectos sistémicos como “societales”. Por ello es que se subraya la formación de alianzas para dichos fines.

Entonces, las alianzas no tienen por qué estar peleadas con la creación de regímenes. Más aún, éstas, aunque sea a modo informal, podrían dar paso a los regímenes. Dichos regímenes brindarán certidumbre a ciertas temáticas importantes contemporáneas, al tiempo que las alianzas y tratados ayudarán a dicho fin.

La teoría de las alianzas logra explicar casos como el de la OTAN. La teoría del balance de poder demuestra cómo la formación de la OTAN y su siguiente persistencia pueden ser entendidas como una respuesta por parte de sus miembros ante una amenaza puesta por una Unión Soviética ideológicamente hostil y militarmente fuerte. Las teorías económicas de las alianzas revelan cómo el tamaño relativo de los países pertenecientes a la OTAN, y el grado de los resultados de su gasto militar, pueden ser caracterizados como bienes públicos y como influencias en la magnitud de sus esfuerzos defensivos
[i]. Sin embargo, dichas teorías siguen en proceso de mejora, y un mayor cuidado en su aplicación al caso concreto de la OTAN, es aún requerido. Se debe decir que los acercamientos aquí citados ameritan todavía un futuro y mayor desarrollo. Queda claro, que no debemos dejar de considerar el impacto de la ideología y el carácter institucional para la conformación de una alianza.

Una inspección minuciosa de las fases evolutivas de la OTAN, sugiere que la teoría del balance de poder, por sí sola, no puede satisfactoriamente explicarlas. Lo que en realidad existe es un escenario mucho más complejo para la continuación de las alianzas. La persistente existencia de la OTAN implica que los estados liberales, basados en las ideas de democracia, pluralismo político y estado de derecho, seguirán inclinándose hacia el mantenimiento de alianzas, aún en ausencia de una amenaza externa. Con ello, reafirmo la hipótesis que anteriormente sugerí. Termino con la idea de que la OTAN ciertamente se ha debilitado, más eso no implica que ésta u otras alianzas vayan a quedarse en el olvido y que éstas ya no se creen más en un futuro próximo y lejano.


Bibliografía.-
- Snyders, Glenn H., Alliance Politics, Cornelll, 1997.
- Rengger, Nicholas, Treaties and Alliances of the World. UK: Longman Current Affairs, 1990.
- Walt, Stephen, Alliances: Balancing and Bandwagoning, en Art y Jervis.
- Bull, H., The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, caps. 1-3.
- Duffield, John, The North Atlantic Treaty Organization: Alliance Theory en Explaining International Relations since 1945, Oxford:
Oxford University Press, 1996 y 2002.
- Kann, Robert F., Alliances vs Ententes, World Politics XXVIII , 1976.
- Berridge, G. R., Ententes and Alliances. The review of International Studies, vol.15, no. 3, 1989.
- Booth, Ken, Alliances. Contemporary Strategy 2nd ed., Londres: Croom Helm, vol. 1, 1987.
- Walt, Stephen, Alliances in theory and practice: What lies ahead? en Journal of International Studies, Vol. 43, 1989.
- Walt, Stephen, Walt, The Origins of Alliance.

[i] Duffield, John, The North Atlantic Treaty Organization: Alliance Theory en Explaining International Relations since 1945, Oxford: Oxford University Press, 1996 y 2002.




La autora es Licenciada en Ciencia Política por el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, y Maestra en Estudios Internacionales por la EGAP en coordinación con la Universidad de Georgetown. Comentarios:
moonaime@hotmail.com