Thursday, October 19, 2006

Nuestros Tiempos

Los Minutemen en Columbia

Por Ernesto Castañeda.


El grupo estudiantil Republicano de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York invitó el Miércoles 4 de Octubre a Jim Gilchrist fundador del “Minutemen Proyect” un grupo de ultra-nacionalistas que dicen que los Mexicanos están invadiendo Estados Unidos y que le demandan al gobierno que actúe para implementar las leyes migratorias, a la vez que piden que los dejen cumplir la ley por sus propias manos; por lo que vigilan la frontera armados y llaman a la patrulla fronteriza para evitar que más mexicanos crucen la frontera.

Gilchrist y sus seguidores han estado de gira y haciendo una agresiva campaña en los medios en el último par de años, primero en California y otros estados del Suroeste Americano y ahora a nivel nacional “informando” sobre la eminente “reconquista”. En el 2005 los Minutemen reclamaron al gobierno federal que declarara la frontera como estado de emergencia, mandara a las guardias nacionales y construyera un muro en la frontera sur para frenar la inmigración. Al principio este grupo se veía como de extrema derecha, sin embargo este y otros grupos similares, así como Samuel Huntigton, Pat Buchanan y Lou Dobbs han tenido una gran influencia en el debate público, algunos sectores del electorado americano y por ende en los políticos. Incluso Bush, quien supuestamente apoyaba un acuerdo migratorio, acabo cediendo ante los discursos alarmistas, nacionalistas y populistas, al movilizar a la guardia nacional, aprobar un mayor presupuesto para seguridad fronteriza así como la construcción de una serie de muros en la frontera sur.
Los Minutemen usan viejas tácticas de la izquierda para evitar etiquetas de racistas y radicales y para ganar apoyo de la gente. Por ejemplo en sus eventos públicos, seguido le dan la voz a algún afro-americano sin importar quien sea o lo que diga, con tal de mostrar “que no son racistas” porque tienen miembros de color, e incluso algunos de origen mexicano que los apoyan. Esto supuestamente debe de servir como evidencia de que son incluyentes.
Como otros grupos de derecha, estos grupos se han aprovechado de la idea de la libertad de expresión para justificar su reclutamiento en universidades y lugares públicos, tratando de ridiculizar a los liberales que se les oponen llamándolos intolerantes. Sin embargo la libertad de expresión tiene un limite, o al menos el derecho de ser opuesta por otras libertades de expresión por parte de quienes están en desacuerdo, sobre todo cuando los hechos causados directamente e indirectamente afectan a grandes grupos de hispanos en Estados Unidos que son descritos como criminales potenciales, y quienes buscan ser atemorizados y perseguidos retórica y realmente.
Afortunadamente al enterase de la invitación, varios grupos de estudiantes bien informados sobre la situación migratoria real empezaron a organizar alguna forma para mostrar su repudio a esta organización. Un fuerte contingente tenía una protesta fuera del auditorio. En el interior la idea original era dejar que los exponentes hablaran y al final cuestionarlos con argumentos, datos y el uso de la razón. Desafortunadamente el discurso del ministro republicano afro-americano que abrió el evento era por demás dogmático, demagógico, hipócrita e incongruente por lo que el auditorio compuesto en más de la mitad por opositores a los Minutemen se puso de pie abucheando y luego dando la espalda a este engañador de masas que no pudo convencer a la audiencia de centro o izquierda en lo absoluto.
Al aparecer Jim Glichrist, el fundador de este grupo abiertamente anti-imigrante, un grupo de activistas tomó el escenario del evento con un letrero que en varios idiomas leía “ningún humano es ilegal” después de esto un par de republicanos trataron de expulsarlos, a lo que varios opositores respondieron tomando el escenario forzando a Gilchrist a auto-retirarse, logrando cancelar el evento expresando de manera efectiva el desprecio a este grupo xenofóbico y a Gilchrist, lobo que posa con piel de oveja, que han hecho tanto daño a las relaciones entre migrantes y Americanos. Era momento de que alguien tomara la justicia, que no la ley, en sus manos y se rehusará a escuchar la palabra hiriente y mal intencionada de un grupo exclusivista y racista que se hace pasar por un grupo de héroes patriotas.

Ernesto Castañeda estudia el Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia. Comentarios a
ernestoforo@yahoo.com

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