Por Katya Izquierdo Herrera.
El dinamismo político y social que tanto partidos como sociedad y gobierno le han impuesto a la tan famosa transición democrática, ha dado frutos en materia no sólo institucional sino también constitucional. Esto, en el sentido de que se ha hecho más que evidente la imperante necesidad de reformar tanto instituciones como leyes constitucionales, electorales, que reemplacen a aquellas caducas que definieron la situación política del siglo XX.
Resulta por demás preponderante, no perder de vista el hecho de que México confrontará una nueva geografía política,[1] y que es justamente en este venir, donde el PRI deberá de sacar el mejor provecho de su situación política coyuntural. Esto, en cuanto a que cuenta con los votos necesarios para hacer coaliciones mayoritarias.
Esta citada geografía, ciertamente influirá de modo interesante en lo referente a las políticas públicas que deberán de aplicarse en cada zona del país. Dicha aseveración queda respaldada bajo el supuesto de que los estados probablemente asumirán una mayor independencia del centro, lo cual les abrirá un abanico de oportunidades nuevas para la creación de políticas públicas. Así, mientras el norte bien podría inclinarse por políticas a favor de los empresarios, el sur por estrategias claramente desarrollistas y el centro por posiciones contradictorias, al ser dominado por el PRD, en donde debiera de buscarse por lo menos, un crecimiento impulsado por el sector público.
Bajo este escenario, para que el partido vuelva a ser hegemónico, tendrá que reunificar y rescatar su presencia política en los estados, ya que es desde el ámbito local, donde los tiempos dictan que debe de empezarse el proceso de saneamiento interno que por consecuencia, se proyectará a posteriori hacia el exterior. Puntualizando sobre este asunto, en antaño, la fuerza del PRI fluía del centro a la periferia; mientras que ahora, claramente se vislumbra que el flujo se invirtió de la periferia al centro. Asumiendo este cambio, en donde por cierto los gobernadores salieron bastante beneficiados, es que el PRI tendrá que aprender a administrar su poder de partido, creando y desarrollando líderes natos que respondan a las necesidades actuales de comunicación con las localidades y que además, proyecten una continua retroalimentación con la ciudadanía.
Así bien, considerando este complejo entramado contextual, las instituciones deberán forzosamente de modernizarse, ad hoc con los difíciles tiempos políticos que hemos y seguiremos viendo. La legitimidad del sistema político mexicano se puso en tela de juicio, y en el proceso, salió seriamente lastimada. De ahí que la reconstrucción se vea como algo inevitable, si es que se pretende sobrevivir.
De igual forma, el Estado de derecho se puso en entredicho, por lo que es en este apartado, en donde el poder legislativo deberá ejecutar una actuación triunfal para enmendar y cerrar grietas; para evitar más lagunas que beneficien solamente a unos pocos, a costa de la mayoría. Si no se trabaja desde el inicio de esta legislatura en sanar y reposicionar el estado de derecho, todo esfuerzo derivado será por demás inútil.
Siguiendo la misma línea, la reforma en materia de administración de justicia será uno de los retos más importantes con los que los mexicanos habremos de contar. Por ende, tendría que hacerse una buena revisión de todas aquellas innovaciones sustantivas que se dieron en este apartado en estados como por ejemplo: Nuevo León, Oaxaca, Coahuila y Chihuahua.
Debido a todo lo anterior, el eje rector resulta evidente: El PRI deberá de jugar un papel de liderazgo contundente; sin perder claro está, el sentido de humildad. Humildad para lograr quitarle a la bancada del PRI, esa pesada etiqueta de soberbia con la que se le ha relacionado en anteriores legislaturas. La idea va claramente encaminada a que mientras el resto de las fuerzas políticas se pelean, el PRI concilia. En este sentido, el PRI deberá de aprovechar la coyuntura para trabajar e impulsar un proyecto común de nación, en donde la bancada una fuerzas y actúe en consecuencia de una misma directriz. Ya se ha comprobado que los polos no gobiernan, mientras que la unión genera cambios benéficos para los mexicanos y para el país en su conjunto.
Pienso que la conformación de la bancada priísta en la cámara baja en esta ocasión, incluyó una buena racionalización en materia de géneros y de experiencia política, académica y legislativa. Sin embargo, también nos encontramos con personajes reciclados que ya no aportan más que una mala imagen de estatismo y continuidad al partido al que muchos se refieren como “el de siempre”. Por lo que si en verdad buscan reposicionar la imagen de la fracción y del partido, habrá que reencontrar al PRI con las causas de la gente, y dejar las rencillas internas para luego. Entonces, queda claro que la carga que representa formular la legislación necesaria recaerá inevitablemente, sobre los líderes de los partidos en el Congreso, en este particular caso, sobre Emilio Gamboa, como líder de la cámara baja.
El PRI tendrá que salir a buscar esa fibra que antes tocaba en la gente, salir a buscar sus causas, y darles soluciones factibles y viables no sólo en el corto, sino también en el largo plazo. Las reformas pendientes tendrán que salir. No podemos seguir aplazando aquellas reformas estructurales necesarias para que el país se ponga nuevamente en marcha, tales como: la reforma del Estado, la fiscal, la hacendaria y la laboral, por citar algunos ejemplos.
El liderazgo y capacidad de generar acuerdos por parte de los legisladores se convertirá entonces, en el arma más poderosa para darle un nuevo empuje al partido, el cual habrá por supuesto, de dar cabida a ideas frescas que den oxígeno y un renovado vigor y empatía hacia el PRI.
Así bien, para que la bancada se haga de una imagen positiva ante el resto de las fuerzas políticas, ante el gobierno y la sociedad, el papel que habrá de desempeñar no será, como algunos comentaristas han mencionado, el de bisagra, ya que para eso tenemos a las APN’s. Éste será más bien, el de líder e impulsor tanto de las iniciativas pendientes, como de otras más que den sustento y sólida viabilidad al proyecto de nación de todos los mexicanos. Asimismo, habrá de refinar su retórica como partido centrista, si es que quiere dictar agenda y marcar una significativa diferencia entre su línea rectora y aquella del resto de las fuerzas políticas.
Uno de los grandes temas que la legislatura deberá de atender. es el de la pobreza. Asimismo, es altamente recomendable que legisle en lo que concierne a revertir el severo daño ecológico que le hemos impuesto al país. Por otro lado, se puede prever que seguirá vigente el tema de la escasez de vivienda digna, y seguramente se exacerbará lo concerniente a la falta de agua potable y el exceso de aguas residuales y basura. La infraestructura hidráulica tendrá por consiguiente, relevancia en cuanto a las severas inundaciones y desastres naturales por los que hemos venido atravesando. La asignación de recursos extraordinarios no dará carpetazo.
Terminaría diciendo que la gran mayoría de los mexicanos estamos hartos de la polarización social, de los discursos baratos que explotan las diferencias entre ricos y pobres, de los partidos viejos de siempre que no dan cabida a nuevas ideas, y de que se desperdicie la sabiduría y la experiencia, en lugar de incorporarla al vigor, entusiasmo y trabajo de todos aquellos jóvenes que sí están interesados en sacar al país del estancamiento y polarización existente. Y es por ello, que aquel partido que busque reposicionarse deberá aceptar la incorporación de actores nuevos en el juego, así como de cerebros frescos que den sano empuje a la experiencia existente. El PRI no puede ser la excepción, si es que pretende contribuir a la tarea de la reconstrucción del tejido orgánico social, que haga posible una auténtica democracia que sume esfuerzos.
Y es así, como el PRI deberá de reconstruirse, como un partido que suma esfuerzos, que se para y defiende la diversidad social, que representa emblemas como el de la globalización, la tolerancia, el respeto y la democracia participativa que enriquece nuestro país, con la conciencia y responsabilidad que demandan millones de pobres que carecen de los mínimos necesarios para acceder a mejores niveles de vida. Recordemos que el PRI supo ganarse en su momento la confianza de la gente, a través de programas sociales, mismos que tanto el PAN como el PRD retomaron para hacerse de batallas ganadas. La fórmula funciona, por qué no retomarla???
Los cambios gestados hasta el día de hoy son significativamente insuficientes. La incertidumbre sigue presente en todos los ámbitos y sectores, dado que las reglas que supondrían otorgar certidumbre y normalidad a nuestra incipiente democracia, no son acatadas por todos los actores políticos de igual manera. De tal suerte que las tareas prioritarias para esta legislatura seguirán siendo sin duda: justicia, bienestar económico y social, transparencia, política internacional, ecología, equidad y sobre todo, gobernabilidad. Fiel a estos temas, es que la bancada priísta tendrá que encontrar soluciones para dar equilibrio al juego y ganarse de nuevo nuestra confianza, la de los electores.
El dinamismo político y social que tanto partidos como sociedad y gobierno le han impuesto a la tan famosa transición democrática, ha dado frutos en materia no sólo institucional sino también constitucional. Esto, en el sentido de que se ha hecho más que evidente la imperante necesidad de reformar tanto instituciones como leyes constitucionales, electorales, que reemplacen a aquellas caducas que definieron la situación política del siglo XX.
Resulta por demás preponderante, no perder de vista el hecho de que México confrontará una nueva geografía política,[1] y que es justamente en este venir, donde el PRI deberá de sacar el mejor provecho de su situación política coyuntural. Esto, en cuanto a que cuenta con los votos necesarios para hacer coaliciones mayoritarias.
Esta citada geografía, ciertamente influirá de modo interesante en lo referente a las políticas públicas que deberán de aplicarse en cada zona del país. Dicha aseveración queda respaldada bajo el supuesto de que los estados probablemente asumirán una mayor independencia del centro, lo cual les abrirá un abanico de oportunidades nuevas para la creación de políticas públicas. Así, mientras el norte bien podría inclinarse por políticas a favor de los empresarios, el sur por estrategias claramente desarrollistas y el centro por posiciones contradictorias, al ser dominado por el PRD, en donde debiera de buscarse por lo menos, un crecimiento impulsado por el sector público.
Bajo este escenario, para que el partido vuelva a ser hegemónico, tendrá que reunificar y rescatar su presencia política en los estados, ya que es desde el ámbito local, donde los tiempos dictan que debe de empezarse el proceso de saneamiento interno que por consecuencia, se proyectará a posteriori hacia el exterior. Puntualizando sobre este asunto, en antaño, la fuerza del PRI fluía del centro a la periferia; mientras que ahora, claramente se vislumbra que el flujo se invirtió de la periferia al centro. Asumiendo este cambio, en donde por cierto los gobernadores salieron bastante beneficiados, es que el PRI tendrá que aprender a administrar su poder de partido, creando y desarrollando líderes natos que respondan a las necesidades actuales de comunicación con las localidades y que además, proyecten una continua retroalimentación con la ciudadanía.
Así bien, considerando este complejo entramado contextual, las instituciones deberán forzosamente de modernizarse, ad hoc con los difíciles tiempos políticos que hemos y seguiremos viendo. La legitimidad del sistema político mexicano se puso en tela de juicio, y en el proceso, salió seriamente lastimada. De ahí que la reconstrucción se vea como algo inevitable, si es que se pretende sobrevivir.
De igual forma, el Estado de derecho se puso en entredicho, por lo que es en este apartado, en donde el poder legislativo deberá ejecutar una actuación triunfal para enmendar y cerrar grietas; para evitar más lagunas que beneficien solamente a unos pocos, a costa de la mayoría. Si no se trabaja desde el inicio de esta legislatura en sanar y reposicionar el estado de derecho, todo esfuerzo derivado será por demás inútil.
Siguiendo la misma línea, la reforma en materia de administración de justicia será uno de los retos más importantes con los que los mexicanos habremos de contar. Por ende, tendría que hacerse una buena revisión de todas aquellas innovaciones sustantivas que se dieron en este apartado en estados como por ejemplo: Nuevo León, Oaxaca, Coahuila y Chihuahua.
Debido a todo lo anterior, el eje rector resulta evidente: El PRI deberá de jugar un papel de liderazgo contundente; sin perder claro está, el sentido de humildad. Humildad para lograr quitarle a la bancada del PRI, esa pesada etiqueta de soberbia con la que se le ha relacionado en anteriores legislaturas. La idea va claramente encaminada a que mientras el resto de las fuerzas políticas se pelean, el PRI concilia. En este sentido, el PRI deberá de aprovechar la coyuntura para trabajar e impulsar un proyecto común de nación, en donde la bancada una fuerzas y actúe en consecuencia de una misma directriz. Ya se ha comprobado que los polos no gobiernan, mientras que la unión genera cambios benéficos para los mexicanos y para el país en su conjunto.
Pienso que la conformación de la bancada priísta en la cámara baja en esta ocasión, incluyó una buena racionalización en materia de géneros y de experiencia política, académica y legislativa. Sin embargo, también nos encontramos con personajes reciclados que ya no aportan más que una mala imagen de estatismo y continuidad al partido al que muchos se refieren como “el de siempre”. Por lo que si en verdad buscan reposicionar la imagen de la fracción y del partido, habrá que reencontrar al PRI con las causas de la gente, y dejar las rencillas internas para luego. Entonces, queda claro que la carga que representa formular la legislación necesaria recaerá inevitablemente, sobre los líderes de los partidos en el Congreso, en este particular caso, sobre Emilio Gamboa, como líder de la cámara baja.
El PRI tendrá que salir a buscar esa fibra que antes tocaba en la gente, salir a buscar sus causas, y darles soluciones factibles y viables no sólo en el corto, sino también en el largo plazo. Las reformas pendientes tendrán que salir. No podemos seguir aplazando aquellas reformas estructurales necesarias para que el país se ponga nuevamente en marcha, tales como: la reforma del Estado, la fiscal, la hacendaria y la laboral, por citar algunos ejemplos.
El liderazgo y capacidad de generar acuerdos por parte de los legisladores se convertirá entonces, en el arma más poderosa para darle un nuevo empuje al partido, el cual habrá por supuesto, de dar cabida a ideas frescas que den oxígeno y un renovado vigor y empatía hacia el PRI.
Así bien, para que la bancada se haga de una imagen positiva ante el resto de las fuerzas políticas, ante el gobierno y la sociedad, el papel que habrá de desempeñar no será, como algunos comentaristas han mencionado, el de bisagra, ya que para eso tenemos a las APN’s. Éste será más bien, el de líder e impulsor tanto de las iniciativas pendientes, como de otras más que den sustento y sólida viabilidad al proyecto de nación de todos los mexicanos. Asimismo, habrá de refinar su retórica como partido centrista, si es que quiere dictar agenda y marcar una significativa diferencia entre su línea rectora y aquella del resto de las fuerzas políticas.
Uno de los grandes temas que la legislatura deberá de atender. es el de la pobreza. Asimismo, es altamente recomendable que legisle en lo que concierne a revertir el severo daño ecológico que le hemos impuesto al país. Por otro lado, se puede prever que seguirá vigente el tema de la escasez de vivienda digna, y seguramente se exacerbará lo concerniente a la falta de agua potable y el exceso de aguas residuales y basura. La infraestructura hidráulica tendrá por consiguiente, relevancia en cuanto a las severas inundaciones y desastres naturales por los que hemos venido atravesando. La asignación de recursos extraordinarios no dará carpetazo.
Terminaría diciendo que la gran mayoría de los mexicanos estamos hartos de la polarización social, de los discursos baratos que explotan las diferencias entre ricos y pobres, de los partidos viejos de siempre que no dan cabida a nuevas ideas, y de que se desperdicie la sabiduría y la experiencia, en lugar de incorporarla al vigor, entusiasmo y trabajo de todos aquellos jóvenes que sí están interesados en sacar al país del estancamiento y polarización existente. Y es por ello, que aquel partido que busque reposicionarse deberá aceptar la incorporación de actores nuevos en el juego, así como de cerebros frescos que den sano empuje a la experiencia existente. El PRI no puede ser la excepción, si es que pretende contribuir a la tarea de la reconstrucción del tejido orgánico social, que haga posible una auténtica democracia que sume esfuerzos.
Y es así, como el PRI deberá de reconstruirse, como un partido que suma esfuerzos, que se para y defiende la diversidad social, que representa emblemas como el de la globalización, la tolerancia, el respeto y la democracia participativa que enriquece nuestro país, con la conciencia y responsabilidad que demandan millones de pobres que carecen de los mínimos necesarios para acceder a mejores niveles de vida. Recordemos que el PRI supo ganarse en su momento la confianza de la gente, a través de programas sociales, mismos que tanto el PAN como el PRD retomaron para hacerse de batallas ganadas. La fórmula funciona, por qué no retomarla???
Los cambios gestados hasta el día de hoy son significativamente insuficientes. La incertidumbre sigue presente en todos los ámbitos y sectores, dado que las reglas que supondrían otorgar certidumbre y normalidad a nuestra incipiente democracia, no son acatadas por todos los actores políticos de igual manera. De tal suerte que las tareas prioritarias para esta legislatura seguirán siendo sin duda: justicia, bienestar económico y social, transparencia, política internacional, ecología, equidad y sobre todo, gobernabilidad. Fiel a estos temas, es que la bancada priísta tendrá que encontrar soluciones para dar equilibrio al juego y ganarse de nuevo nuestra confianza, la de los electores.
La autora es Licenciada en Ciencia Política por el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, y Maestra en Estudios Internacionales por la EGAP en coordinación con la Universidad de Georgetown. Comentarios: moonaime@hotmail.com
1 comments:
La informacion esta muy completa, me encanta leer este tipo de blogs.
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