Monday, July 17, 2006

Gaceta Jurídica del Ciudadano

El Renegado

Por Javier Oroz Coppel.


Francamente creo que todos estamos hartos del proceso electoral. Todos los días de lo único que se habla principalmente en la prensa, es acerca de la novela AMLO vs. el mundo y de sus necias impugnaciones e incitaciones a la resistencia civil en contra de todos los procesos e instituciones conocidas. Con decir que ya hasta anda circulando vía electrónica una parodia sobre una supuesta impugnación perredista de la final del mundial de futbol.

Si Usted no ha llegado, seguramente ya estaremos muy próximos a llegar a nuestro tope de saturación respecto del proceso electoral que ha erosionado la cohesión de nuestra sociedad, polarizándola y fraccionándola en bandos.

Ahora, el capítulo judicial de este fatigoso proceso electoral ha iniciado y no necesitamos ser muy abusados como para saber que la izquierda no acatará el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE).

En lo que se dicta este fallo que a la postre legitimará al ganador de la contienda electoral, es importante conocer al árbitro que se encargará de dirimir la controversia y sobre todo en que consiste el proceso que le tomará a éste sentenciar al futuro Presidente.

El TRIFE fue creado ante el largo y contínuo clamor de la sociedad civil de que el proceso electoral contara con un órgano jurisdiccional autónomo especializado, que estuviera encargado de garantizar que los actos y resoluciones se sujetaran al principio de legalidad, lo que trajo como consecuencia inmediata el fortalecimiento de la estructura orgánica del Tribunal Electoral, con la creación de la Sala Superior, integrada por siete Magistrados Electorales y de las Salas Regionales en las cinco circunscripciones plurinominales en que se divide el país. A largo plazo la consecuencia fue a su vez un fortalecimiento del sistema de medios de impugnación, para garantizar los principios de constitucionalidad y legalidad de los actos y resoluciones electorales.

En mi particular punto de vista, lo más trascendental es que por vez primera en la historia política y jurídica de nuestro país, se le otorgó competencia al Poder Judicial de la Federación para que fuera éste a través del TRIFE, quien resolviera en su papel de árbitro y velador de la Constitución incluyendo el mal citado principio de certidumbre al que se refiere el leguleyo de AMLO.

En resumen, el TRIFE es la última frontera legal en la calificación de las elecciones ya que resuelve en forma definitiva e inatacable aquellas impugnaciones que con motivo de la elección presidencial se interponen, formulando la tan ansiada y urgente declaración de validez de la elección Presidencial.

La forma de elegir a los siete Magistrados, que hoy en día están convertidos en los Juzgadores de moda, es a través del voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara de Senadores, o en sus recesos por la Comisión Permanente, a propuesta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, resaltando que el Presidente de la República, no tiene ni voz ni voto directo en la elección.

El reniego de AMLO en el proceso electoral se ha venido a manifestar por un lado mediante la interposición de un juicio de inconformidad, el cual es el medio de impugnación legítimo con el que cuentan los partidos en la etapa de resultados y declaraciones de validez, lo que pretende obtener la nulidad de la elección Presidencial.

Está bien, aunque no nos guste, AMLO sí tiene derecho a interponer dicho juicio de inconformidad, el problema radica en que difícilmente veremos que sumisamente acepte el fallo del Tribunal.

AMLO debe tener mucho cuidado con las acciones que está llevando y lleve a cabo en forma paralela al juicio de inconformidad, ya que mediante sus llamados a la “resistencia civil”, raya en la provocación pública a la comisión de delitos, lo que el Código Penal Federal le conoce como provocación de un delito y apología de éste y que se sanciona con cárcel. Seguramente sus simpatizantes ignoran ser los peones de este ajedrez de la ilicitud.

Finalmente, esta histórica elección Presidencial pone a prueba a nuestro sistema electoral y hasta ahora citando a lo observadores internacionales ha cumplido con un nueve en la escala de diez. Cierto, falta que se dicte el fallo del Tribunal Electoral y que éste sea pulcro y exquisitamente Constitucional, cosa que no me queda duda debemos tener la confianza que así será. Espero por el bien de todos que la “coalición por el bien de todos”, piense realmente así y acate el fallo sin renegar.

Comentarios al autor: javieroroz@gmail.com

1 comment:

The Working Class Hero said...

Compañero:

Sin tratar de caer en un diálogo de sordos, me parece que sus aportaciones son interesantes, mostrándose como alguien de espíritu democrático. Por ello mismo, creo que no le molestará saber que no coincidimos en diversos puntos, y que esta no es la opinión de opiniones, ni mucho menos un juicio contra su pluma. Esto es sólo un ejercicio para dialogar y expresar ideas.
Me parece que usted tiene herramientas y armas para argumentar lo que dice, un punto de vista no menos válido al mío, y dentro del cuál afirmo que no es muy sano colar su subjetividad ni sus juicios ante el proceso electoral. Quienes leemos su artículo tenemos derecho a leerle o ignorarle, y a mí me parece que al leerle, me comprometo a retroalimentarle, a decirle que aunque no simpatizo con AMLO, me parece que el ingenuo no es quién "siendo peón de un ajedrez" se manifiesta y se resiste a los embates naturales de una democracia en cauce. Ingenuo no es el ciudadano, sino ingenuo es quién cree ciego a la ciudadanía. No se quede usted en la punta de su pluma, y vea más allá de su nariz. Si usted tuvo el libre albedrío de vertir sus opiniones, conceda el derecho a los ciudadanos de manifestarse por lo que creen o no creen,porque ni ellos son inferiores, ni sus ideas son superiores. Tan vulverables son unos a la estrategia política de un partido, cómo usted es vulnerable a la presurabilidad de sus juicios. La democracia, es un régimen controversial, dónde sólo un ingenuo podría esperar ganar por un voto, sin impugnación alguna. Le recuerdo que O'Donnell ve en la democracia, la institucionalización del conflicto, y al mismo tiempo el maestro Rawls, simpre consideró que la resistencia civil es un mecanismo de amparo y expresión de una sociedad bien ordenada, que si usted hojeó algún día al pensamiento rawlsiano, se refiere a un derecho democrático.
Espero pues, que le sirvan mis comentarios, o que en su defecto los deseche, que se dé cuenta de que el institucionalismo será 1000 veces cuestionado en una democracia, que se percate usted que más allá de AMLO y Calderón, más allá de que usted, o yo o los demás sean víctimas de las estrategias partidistas, esto se trata de la legitimidad de nuestro régimen, de las escenas de un teatro democrático al cuál todos se mueren por entrar.
Saludos e insisto, no lo tome personal, que valoro su labor editorial y su aportación.
Atte. The Working Class Hero