Tuesday, May 16, 2006

Visión de un Mexicano

Hacia la Economía del Conocimiento
Por Samuel Peña Guzmán.

Conforme más nos insertamos en el mundo globalizado y tratamos de acercarnos a las economías desarrolladas, caminamos simultáneamente hacia una economía basada en el conocimiento. Quizás algunos se cuestionarán, ¿hacia dónde nos dirigimos cuando mencionamos “economía basada en el conocimiento?

Para algunas entidades de nuestro país, la economía del conocimiento es el siguiente paso asertivo para avanzar hacia la “siguiente escala” dentro de la política económica de un país y/o entidad federativa. Para los países desarrollados la economía basada en el conocimiento no sólo es el eje central de sus economías, sino que se ha convertido en la herramienta para incentivar la investigación y el desarrollo, amén de mencionar la educación.

Lamentablemente, en México aún son muy pocos los casos en donde se otorgan incentivos destinados a la investigación y desarrollo. De hecho, de acuerdo a estudios recientes, nuestro país aún está por debajo de los países cuya inversión en desarrollo e investigación es alta, inclusive algunos de estos países, son considerados emergentes como Corea del Sur, India, China, Singapur o Taiwán, los cuales nos llevan una gran ventaja. Los países anteriores son prácticamente la competencia principal de nuestro país en lo que se refiere a inversión extranjera directa.

Sus políticas económicas no solamente son mas agresivas que la nuestra, sino que además los incentivos para aquellos inversionistas que desarrollan proyectos de investigación y desarrollo son mayores a los que otorgamos en cuanto a cantidad de proyectos y montos económicos de inversión.

En México a pesar de que en algunas entidades se avanza hacia una economía basada en el conocimiento, por otro lado se vive una discrepancia con respecto a los estados del Sur del país. Es decir en términos de desarrollo, lamentablemente el país no a avanzado “parejo”; existe una diferencia muy marcada en algunas entidades principalmente del Sur del país, con respecto a las del Norte.

La economía basada en el conocimiento basa su crecimiento en el nivel educativo de la población y en la creación de un valor agregado a los productos de ensamblaje y manufactura. No obstante que aun se encuentra una importante presencia de empresas maquiladoras y manufactureras, también poco a poco aunque con cierto grado de lentitud, se incrementa el numero de empresas extranjeras cuyos proyectos se incluyen centros de investigación y desarrollo cuando anteriormente este tipo de proyectos eran “impensables” que se desarrollaran en México o en algún otro país en vías de desarrollo como el nuestro. A pesar de que el CONACY (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) a incrementado el numero de apoyos para aquellas empresas que pretenden realizar proyectos de investigación y desarrollo, es necesario que se le confieran a las entidades federativas una mayor cantidad de recursos para incentivar este tipo de proyectos, de lo contrario, continuaremos prácticamente a “merced” de los fondos federales canalizados a través del CONACYT y algunos fondos mixtos con los gobiernos estatales que no dejan de ser escasos o pudieran representar figura en los proyectos de inversión. La legislación fiscal otorga deducciones en algunos rubros, seria conveniente incrementar las deducciones como incentivos adicionales.

Definitivamente cambiar una cultura de manufactura a mente-factura llevará tiempo, sin embargo es necesario que las políticas publicas en este rubro, vallan dirigidas a incentivar el estudio, la investigación y el desarrollo. En párrafos anteriores hablábamos de los niveles educativos de la población del norte de México. Es ahí precisamente en donde se marca la principal diferencia con respecto a las del sur de nuestro país. La economía basada en el conocimiento, comienza precisamente por los incentivos dirigidos a la educación, investigación y desarrollo. Las instituciones académicas tanto publicas como privadas pasaran a ser elementos inalienables del esfuerzo compartido entre el estado y la sociedad civil por incrementar el nivel educativo de la población y combatir el rezago educativo en el que vivimos.

No se pueden tener desarrollos sustentables en alguna entidad si este desarrollo no va acompañado de los apoyos por parte de las instituciones educativas del país. Es precisamente en las instituciones académicas en donde se forman y se inserta la nueva cultura del conocimiento mediante la formación de la población estudiantil. Estos serán los activos del mañana.

En conclusión, la economía basada en el conocimiento se pretende establecer como un “modus vivendi”; sin embargo por ahora el “modus operandi” es implementado dentro de las políticas publicas de algunas entidades federativas de nuestro país. Cabe destacar que en algunas entidades, en virtud del rezago educativo y por ende de conocimiento, como lo pudieran ser algunas entidades no tan desarrolladas como otras, el tiempo que tomara implementar esta cultura del conocimiento tomara mayor tiempo. Es nuestro deber como mexicanos y en algunos casos como funcionarios públicos propiciar a que esto suceda. Es decir atenuar y combatir en la medida de lo posible, el rezago educativo con el fin de facilitar esta nueva estrategia de desarrollo basada en el conocimiento.


Comentarios: samuel.pena@nl.gob.mx

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