Tuesday, May 16, 2006

La transmutación de las ideas políticas

Por Julián Torres Flores.

(PALABRAS DEL LIC. JULIÁN TORRES FLORES EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CINCUENTA DISCURSOS. LUIS DONALDO COLOSIO”, JUNTO CON BEATRIZ PAREDES Y MARIA LUISA “LA CHINA” MENDOZA”.)

Gente ordinaria vivimos tiempos extraordinarios. El momento coyuntural por el cual pasa nuestro país hace que muchas preguntas de índole político, económico y social devengan en la mente y boca de la sociedad.

Pero hay una cosa tan sutil, delicada y etérea a la cual hay que adherirnos para encontrar respuestas concretas en el presente inmediato: éstas son las ideas, juicios y sentimientos que se renuevan a lo largo del tiempo.

Precisamente un mexicano tuvo a bien dejarnos herencia mediante sus ideas que responden a un principio universal de vibración, el cual menciona que nada está inmóvil. Todo está en movimiento, incluido el mundo del pensamiento, cuya vibración es de una magnitud infinita que no termina con la simple inexistencia física de una persona.

Luis Donaldo Colosio Murrieta dejó de existir físicamente el 23 de marzo de 1994. Yo contaba apenas con 15 años, un día antes los había cumplido, por lo tanto un sentimiento encontrado acusaba mi mente. Por un lado la celebración, pero por otro la conmoción que ocasionó tal suceso. Han pasado ya 12 años y mi generación, la juventud de ahora, busca respuestas de lo sucedido.

El futuro de México tiene que observarse con ojos visionarios y pensamientos, como el de Colosio, que procuraron una lucha frontal para sacar adelante esta nación, para que, con la fuerza de valores, fe, empeño, confianza y credibilidad, logremos acabar con los rezagos de nuestra nación. Sin embargo, en la actualidad pareciese que nuestros gobernantes no lo ven así, ya que la política, considerada como el arte de lo posible, ha hecho ver imposible la esperanza de la sociedad mexicana hacia su sistema político. Imposible la conciliación con sus gobernantes; imposible la credibilidad hacia sus instituciones gubernamentales; imposible la confianza ciudadana, e imposible la consolidación del proceso de transición democrática.

En esa inquietud se encuentra Luis Donaldo Colosio, quien en sus discursos manifestó la inconformidad por un destino nacional de pobreza política y exclusión social. En sus palabras se observan propuestas y visión de renovación. El pensamiento de Colosio es más vigente que nunca ante una sociedad sedienta de un cambio real que ya no quiere oír la frase de Guiseppe Tomasi de Lampedusa, quien es su novela El Gatopardo mencionó “que todo cambie, para que todo siga igual”. Se requiere de una transformación social y política, para alcanzar, como mencionaba Colosio, un NUEVO EQUILIBRIO EN LA VIDA DE LA REPÚBLICA.

Para mí, no fue necesario saludar de mano a Luis Donaldo Colosio para poder conocer sus ideas, que al final de cuentas, es lo que trasciende en todo hombre y mujer, máxime si fue un mexicano que luchó por un país mejor.

El universo de sus discursos es muy amplio. Algunos de los principales se encuentran atinadamente reunidos en este libro “Cincuenta Discursos, Luis Donaldo Colosio”. Me concentraré en el aspecto social y político de ellos, pues a mi parecer es donde el pensamiento colosista tiene mayor vigencia.

A lo largo de su vida, Colosio no dejó de ver el lado social y político de nuestro país desde su etapa como universitario. Pasó por cargos como Presidente del CEN del Partido Revolucionario Institucional (PRI), así como por posiciones administrativas desde la Secretaría de Desarrollo Social, hasta ser el candidato a la presidencia de la República. Colosio tuvo una visión muy clara de cómo debería ser un político, cómo se debería conducir el gobierno, cómo poder construir una nueva cara de la política y de la sociedad, y cómo despertar la credibilidad y confianza de la ciudadanía.

Esa visión es precisamente el anhelo por construir consensos, no únicamente entre los políticos, sino entre la ciudadanía, y entre ellos mismos. Proponer una construcción democrática que procure el cambio en el actuar de los políticos y de las instituciones gubernamentales para elevar la confianza y credibilidad ciudadana, así como su participación en la vida pública de nuestro país. Por esto mismo, Colosio Murrieta no lanzaba palabras al aire cual dardos sin objetivo, sino que, a diferencia de otros políticos, él sí tenía una visión de estado que procuró por la lucha democrática, en este caso, desde la trinchera social y política.

En este sentido, hay ocho ejes fundamentales en sus discursos, que tienen vigencia y proyección en el México actual: Nueva sociedad; ética en la política; confianza, credibilidad y participación; cultura política; el papel del Estado; desarrollo social y económico; Estado de Derecho, y cultura de la responsabilidad.

NUEVA SOCIEDAD
En este pensamiento sugirió que ante los cambios políticos de aquel entonces, la participación de los mexicanos también debía de cambiar teniendo una mayor injerencia para definir las problemáticas sociales. Puso en el centro a la sociedad civil.

Además, decía que todas las comunidades deben participar democráticamente para que asuman decisiones y formas de organización de acuerdo a las regiones donde se desenvuelvan.

ÉTICA EN LA POLÍTICA
En cuanto a la política, proponía una nueva actitud con ética y compromiso ante la sociedad para ratificar el actuar de los políticos como una autoridad moral, con dirigentes y candidatos honestos, con credibilidad y sentido social, según conferencia en la Unidad de Seminarios “Ignacio Chavez” de la UNAM. Además, apoyaba la idea de impulsar la demanda social para lograr una política de acuerdos. Lamentablemente dicha idea todavía sigue pendiente en la actualidad.

CONFIANZA, CREDIBILIDAD Y PARTICIPACIÓN
En cuanto a estas ideas, aceptaba una sociedad más crítica y participativa. Pero todavía no daba por terminado el trayecto, dado que pensaba estimular la participación social a la par de la transformación del México moderno. Por otra parte, creía en la importancia de la confianza y la credibilidad, renovándolas para sumar esfuerzos y así sacar adelante a nuestro país, según palabras en el acto de inicio de campaña en Huejutla, Hidalgo, (cito) “renovemos nuestra confianza. Somos un gran país. Sumemos nuestros esfuerzos para que gane México”.

En la actualidad, dicha confianza y credibilidad están desquebrajadas pues no generan una capacidad en la población para incrementar el desarrollo social. En consecuencia, no hay un suficiente capital social donde las normas de reciprocidad y redes de participación sean la guía para establecer una gobernabilidad democrática. Aunado a ello, varias encuestas hacen evidente dicha situación, como la Encuesta Nacional de la Juventud; la Encuesta de Ciudadanos y Cultura de la Democracia; la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas; la Encuesta de la Naturaleza del Compromiso Cívico; las Encuestas Latinobarómetro; la Encuesta sobre la Cultura de la Constitución en México, entre muchas otras.

CULTURA POLÍTICA
Colosio mencionó en el Foro “Democracia Política”, el crear una nueva cultura política fundada en la democracia, en el pluralismo y en la libertad, que (cito) “rompa con las inercias del pasado, con supersticiones y atavismos ideológicos que impiden aún el florecimiento pleno de nuestras propias capacidades”.

En la actualidad, falta mejorar la cultura política mediante la generación de potencialidades dentro del sistema social. Vemos que hay un alejamiento de los procesos de interacción entre el sistema político y social, derivando en el abstencionismo, una de sus múltiples consecuencias.

EL PAPEL DEL ESTADO
Las propuestas de Colosio como candidato a la presidencia de la República eran claras en cuanto al papel del estado. Quería una administración pública honesta y eficiente. En su discurso en la Clausura del Consejo Nacional del PRI, el 25 de noviembre de 1989, dijo (cito) “queremos un Estado de calidad… que integre armónicamente democracia, solidaridad y eficiencia en la gestión pública”. Además, expuso que las instituciones públicas deben de reconocer el poder del ciudadano y la fuerza de la sociedad, así como que el poder público no debe atemorizar al ciudadano.

“Un Estado es fuerte, no por su tamaño, sino por la eficiencia de sus instituciones, por la fortaleza de sus organismos y de su apego a los principios que le otorgan la legitimidad con su independencia, justicia social y libertades democráticas”, estas fueron sus palabras en la clausura de los trabajos de la reunión nacional de delegados de SEDESOL, el 12 agosto 1992.

En la actualidad, hay una creciente demanda por un mayor rendimiento funcional en el régimen de gobierno, donde la legitimidad no sólo sea por procedimientos o representación, sino también por resultados.

DESARROLLO SOCIAL Y ECONÓMICO
Para este fin, Colosio mencionó una tesis en el Foro México Joven, el 28 de septiembre de 1992, que explica muy bien la correlación entre el aspecto social y el económico. Él decía, que (cito) “desarrollo económico y desarrollo social son inseparables; la creación de la riqueza es condición de bienestar social y el desarrollo social es a su vez un supuesto necesario para una economía y un crecimiento sustentable”.

En este sentido, el teórico Putnam hace mención de la relación directa entre capital social y prosperidad económica. En México, en la actualidad, hay un desequilibrio entre estos dos aspectos. Falta realizar mayores esfuerzos para construir capital social y prosperidad económica.

ESTADO DE DERECHO
Colosio Murrieta creía en un Estado de Derecho donde el Estado sea fuerte por el cumplimiento de la ley, pero además, que sus instituciones públicas reconocieran el poder del ciudadano. Esto lo podemos observar en el discurso del encuentro con la estructura territorial y sectorial de Querétaro, el 12 enero 1994.

CULTURA DE LA RESPONSABILIDAD
Esta fue una propuesta cuando fue candidato a la presidencia de la República que veía por la relación entre el gobierno y la ciudadanía. Proponía un gobierno responsable que hiciera cumplir la ley, pero dicha responsabilidad es también para los partidos políticos, sociedad e individuos.

Por todo lo anterior, hoy más que nunca está vigente el pensamiento de Colosio. Su visión y sus ideas fueron claras, sin embargo, hace falta su realización. Su proyección en el México actual es evidente. Retomemos sus ideas para el bien de nuestra nación.

MUCHAS GRACIAS



El autor es Licenciado en Administración Pública por la Universidad de Colima. Cuenta con estudios en Ciencia Política por la Universidad de Brandon, Cánada y labora como consultor en materia jurídico-política. Actualmente estudia Derecho en el Tecnológico de Monterrey, Ciudad de México. Comentarios:
juliantf@canada.com

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