Wednesday, March 15, 2006

Un balance preliminar

Por Erika E. Cervantes Flores.


A unos cuantos meses de que el gobierno de Vicente Fox culmine, las opiniones sobre su desempeño como jefe de Estado no se han dejado esperar. La coyuntura electoral en la que vivimos junto con las propias acciones del presidente, han hecho que las críticas, que comenzaron desde el principio del sexenio, se tornen cada día más duras.

Es un hecho que el Presidente Fox ha cometido errores sustanciales en su administración. Sin embargo, no podemos dejar de ver que también ha habido fortalezas que se han traducido en mejoras para el país. Por ello, el propósito de esta editorial es exponer los puntos débiles y fuertes de la administración fxista teniendo como base la evaluación de gobierno hecha por Mitovsky sobre el presidente y la encuesta presentada por el periódico El Universal para que usted, lector, tenga las herramientas necesarias para realizar un juicio fundamentado y objetivo.

En el mes de febrero, la evaluación de Consulta Mitovsky (que se realiza cada mes desde febrero de 2001), entre otras cosas, arrojó los datos sobre la aprobación ciudadana y la calificación para el gobierno de Vicente Fox. Contrariamente a los que se podría pensar, estos datos son positivos. A un mes de iniciado el año, el 63.2% de las personas encuestadas aprueban la gestión de gobierno de Fox. Este porcentaje ha sido uno de los más altos a lo largo de su sexenio; únicamente es superado por el 69.7% que obtuvo a 3 meses de iniciar su gestión. Por otra parte, la calificación promedio arroja un número de 6.8 que, curiosamente, también es una de las evaluaciones más altas. Ambos conceptos muestran un crecimiento constante desde mayo de 2005 cuando se registró un descenso considerable resultado del proceso del desafuero contra López Obrador.

En el mismo sentido, el 6 de febrero del presente año, El Universal publicó los resultados de la vigésima Encuesta Nacional de Evaluación de gobierno que se viene realizando desde 2003. A diferencia de la evaluación de Mitovsky, la aprobación de la gestión de gobierno disminuyó de un 68 a un 66% de noviembre de 2005 a febrero de 2006, y la calificación general aumentó de 6.9 a 7.

Con todo y los aumentos y disminuciones presentados por ambas encuestas, se puede afirmar que las cifras son positivas para el presidente Fox. Su gobierno, a pesar de todo, sigue siendo legítimo, probablemente resultado de la imagen carismática que aún maneja y de la percepción de la gente que piensa que Fox es una persona de “buenas intenciones”.

Pero de buenas intenciones no están hechos los gobiernos. Por lo mismo, los trabajos anteriores evaluaron rubros específicos del gobierno foxista como la salud, la educación pública, la situación de la gente que vive en el campo, la delincuencia, la pobreza, entre otras. No es mi intención llenar de cifras este ensayo, por lo que únicamente mencionaré cualitativamente los rubros en que la presente administración obtuvo evaluaciones favorables y aquellos en que la evaluación fue negativa.

Así, Mitovsky muestra que la atención a la salud, la educación pública y el fortalecimiento a la democracia son los puntos fuertes del gobierno, mientras que el combate a la corrupción, la disminución de la inflación y de la pobreza se encuentran en los rubros peor calificados. En un punto medio se ubican el combate a la delincuencia, el aumento del prestigio internacional y de la inversión extranjera en México, y la creación de empleos.

En la encuesta de El Universal los aspectos de gobierno evaluados favorablemente son la estabilidad económica, el combate a la pobreza, al narcotráfico y la atención a los problemas del campo. El desempleo, el combate a la delincuencia, la relación con López Obrador, el vínculo con Estados Unidos, con el Congreso mexicano, y las críticas de Martha Sahagún, fueron los aspectos evaluados negativamente.

Ahora analicemos un poco estas opiniones. Es un hecho que el gobierno de Vicente Fox ha trabajado fuertemente en las cuestiones sociales. Para cumplir con ese propósito, creó la Estrategia Contigo que, además de englobar todos los programas sociales, tiene como propósito generar las capacidades y espacios necesarios para que las personas puedan desarrollarse adecuadamente. Dentro de estos programas se encuentra el de Oportunidades, conocido por una gran mayoría, que ataca principalmente los problemas de educación, salud y alimentación. Gracias a este programa 5.6 millones de personas dejaron la pobreza alimentaria, según informe del Banco Mundial en 2005. Aún con las carencias en el manejo de este programa, se han logrado notables avances en las familias receptoras de las ayudas de Oportunidades.

Pero este no es el único programa social dentro de la Estrategia Contigo. Existen otros como el de Opciones Productivas que otorga apoyos a la población en condición de pobreza para desarrollar proyectos productivos y opciones de autoempleo, o como el de Coinversión Social, que opera directamente con Organizaciones Civiles, otorgándoles apoyos para que, en conjunto, generen proyectos que logren un desarrollo económico y social en las comunidades de pertenencia.

Cabe mencionar que la presente administración ha puesto particular interés en el sistema de las microfinanzas, o como Fox diría, de los “changarros”. En la experiencia internacional, se ha visto que esta herramienta es efectiva para la reducción de la pobreza. Países en vías de desarrollo como Bangaldesh, India, Bolivia, entre otros, son ejemplos vívidos del éxito de las microfinanzas. Asimismo, el impulso dado a la sociedad civil no se puede comparar con otros sexenios. Actualmente, las organizaciones civiles reciben apoyos del gobierno para realizar sus proyectos y poco a poco, se tienden más puentes entre estas esferas con el fin de que la sociedad civil incida en las decisiones de gobierno.

Dejando de lado el aspecto social, pasamos al asunto de la transparencia. No olvidemos que es en este sexenio que se crea el IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información Pública) y la Ley de Transparencia. Con estas instituciones, el gobierno federal obligó a las Secretarías de Estado y a los funcionarios públicos a hacer pública información que antes era privada, como los sueldos, los presupuestos, los proyectos, entre otras cosas, combatiendo así parte de la corrupción imperante en la administración pública. Para lograr este objetivo se tuvo que hacer un arduo trabajo en materia de gobierno electrónico. Es decir, se trabajó en poner en línea todas las Secretarías de Gobierno con el fin de que la población pueda tener acceso a ellas y a su información particular de manera más sencilla. Así, se creo el portal de
www.gob.mx, receptor de un premio internacional, en donde se concentra toda la información del gobierno federal. Trámites y pagos que antes se tenían que hacer en ventanillas, ahora se pueden hacer vía Internet, reduciendo la burocracia y los tiempos perdidos.

No hay que olvidar la creación del portal de Trabajaen y de Chambanet. El primero con la función de apoyar el recién creado Servicio Civil de Carrera, y el segundo para ayudar a las personas a encontrar trabajo sin necesidad de buscar en el periódico o de andar caminando por las calles. Es cierto que existen quejas por el funcionamiento de estos portales, específicamente el de Trabajaen. Sin embargo, es un hecho que el sistema es eficiente y que reduce la burocracia. El problema radica cuando la mano humana entra en juego, pues muchas veces con toda la intención se delinean puestos para una persona en específico, dando lugar nuevamente a la corrupción.

En cuanto a la economía, aunque no hemos tenido crecimiento en la mayor parte del sexenio, la estabilidad macroeconómica se ha mantenido. El peso se ha mantenido estable, o con muy pocas variaciones, e igualmente la inflación.

Sin embargo, también existen puntos débiles. En mi opinión, el más grave de ellos es la parte de la política exterior. México, a lo largo de su historia, siempre se caracterizó por mantener relaciones estables y pacíficas con la mayor parte de los países del mundo. Cada presidente enarboló los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención, y de una manera elegante, logró mantenerse al margen de los problemas en los que se encontraban inmersos el restos de los países. La relación con Cuba siempre fue de las más apreciadas, aún con la desaprobación de Estados Unidos. Ahora vemos como esta relación, y otras, se han deteriorado considerablemente en esta administración. México, en lugar de recobrar su posición de liderazgo en América Latina, la ha perdido por completo. Y ni hablar de Estados Unidos, específicamente en la cuestión migratoria. No se ha sabido negociar para construir acuerdos que beneficien a México, y para dejar de ser el “traspatio” del vecino del norte.

Otro aspecto en que se ha fracasado es en la cuestión del narcotráfico. Aunque las encuestas de Mitovsky y El Universal califican positivamente este rubro, lo cierto es que el avance ha sido nulo e incluso ha presentado graves retrocesos. La razón por la que las personas tienen una percepción positiva en el combate al narcotráfico es porque los medios se han dedicado a hacer una cobertura de la captura de narcotraficantes, de la disolución de cárteles, entre otros. Sin embargo, basta ver el panorama de lugares fronterizos como Ciudad Juárez, para darnos cuenta que el narcotráfico, más que disminuir, ha aumentado. Todos los días hay ejecuciones, e incluso se ha decretado toque de queda por el peligro que representa salir por las noches a las calles.

Asimismo, no podemos dejar de lado el asunto de la represión a los periodistas. En este sexenio se ha dado la mayor persecución a quienes tienen la labor de informar. Hay periodistas desaparecidos, como el del Imparcial de Sonora; amenazados, como Blanco Ornelas; agredidos, como Lidia Cacho. Ligado con la denuncia del narcotráfico, existen columnas que han tenido que desaparecer por las constantes amenazas que reciben los articulistas por hacer denuncias contra el narcotráfico.

Y finalmente, el caso de los hijos de Martha Sahagún, que siguen sin ser llevados a juicio por alguna razón desconocida.

Seguramente hay más hechos, tanto positivos como negativos, que no están considerados en este ensayo. Sin embargo, considero que esto nos da un panorama más amplio para evaluar la actuación del Presidente Fox más allá de los errores tan comunes que comente día a día al hablar, o de criticar el hecho de que un empresario se haya convertido en Presidente de la República.

La popularidad de Fox, como los números lo demuestran, sigue alta. Ahora a usted corresponde dar su evaluación personal de la administración actual, y conforme a su propia experiencia, determinar si el país ha progresado en algo, se ha estancado, o si se encuentra en un hoyo difícil de salir.



La autora es Licenciada en Relaciones Internacionales con especialidad en Estudios Internacionales por el Tecnológico de Monterrey y Maestra en Políticas Públicas por la EGAP. Comentarios:
erikacervantes2003@hotmail.com

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