Wednesday, March 15, 2006

Gaceta Jurídica del Ciudadano

¿Cuánto pagarle a un abogado?

Por Javier Oroz Coppel.

¿Cuánto pagarle a un abogado? Difícil pregunta, casi tanto como lo es cuánto cobrarle a un cliente, pues para los dos cualquier arreglo al que se llegue casi siempre dejará la sensación de insatisfacción: “me pagó poco” o “me cobró mucho”.

Este tema no es nada nuevo. Sin embargo, pocas veces se toca o por lo menos no se hace tan abiertamente como debería. Por ello, ¿cuánto es justo pagar?
El artículo 2607 del Código Civil para el Estado de Sonora, que es idéntico al del D.F., nos dice que cuando abogado y cliente no hubieren celebrado un contrato para el pago de honorarios en donde específicamente hubieren pactado sobre honorarios, estos se regularán atendiendo juntamente varios criterios:

El primero de ellos se refiere a cuánto se acostumbra pagar por ese trabajo en el lugar en donde se prestó el servicio. Así por ejemplo, no cuesta lo mismo un juicio ejecutivo mercantil sobre cobro de cheques en Cd. Obregón, Sonora que en la Ciudad de México, D.F. Nuestra mejor recomendación es que consulte en un juzgado qué tan común es el juicio que quiere iniciar o en el que se está defendiendo.

Un segundo criterio es el referente a qué tanta importancia tienen esos específicos servicios que le está prestando el abogado pues podemos estar en el caso en donde esté en juego la libertad de una persona o en donde se esté participando en un proceso penal por haber estado involucrado en un accidente de tránsito en donde sólo está en juego el monto de los daños. En nuestra opinión, es recomendable que el cliente satisfaga sus preguntas ante el abogado, para que en forma certera entienda qué está en juego en el asunto.

Otro factor que nos marca la ley y que sirve para cuantificar honorarios, es el relativo a cuál es la condición económica del cliente, ya que no será factible cobrar el mismo honorario por llevar a cabo un juicio de nulidad ante el Tribunal de Justicia Fiscal y Administrativa para buscar la devolución de IVA de un pequeño agricultor que la de una tremenda sociedad de producción rural en donde su capacidad económica sea mucho más cuantiosa.

Un último aspecto que el cliente deberá tomar en cuenta es la reputación profesional adquirida por el abogado. Normalmente, este aspecto es difícil de valorar por quienes no están en la farándula de los abogados. Sin embargo, el mejor consejo que se les da es que sin temor pidan las credenciales de su abogado de confianza, pidiéndole además les proporcione su currículum vitae, tres cartas de recomendación y una carta bajo protesta de decir verdad de que toda la información contenida en dichos documento es verídica. Si Usted es de aquellos que batallan para hacer todas estas preventivas y paranoicas recomendaciones, entonces lo mejor que puede hacer es tomar la opinión de tres licenciados en derecho sobre el abogado, en donde recomendaría la opinión de un Notario Público, un abogado postulante y un catedrático de la localidad.

No pasa desapercibido para este columnista que en algunos estados de la República, se cuenta con un arancel que tabula los distintos honorarios facilitando en teoría la cuantificación legal de los mismos, ya que éste aplica cuando no haya habido convenio que regule a los honorarios. Sin embargo, en la gran mayoría de las veces los legisladores han olvidado que existen estos aranceles ya que han pasado por alto que estos se deben de actualizar, por lo que en aquellos estados en donde hay (en Sonora no lo hay) podemos condenar al abogado a que reciba por sus servicios cantidades tan ínfimas que a lo mejor en los cuarentas del siglo pasado hubiera sido un pago muy jugoso.

Al final de cuentas el cómo se pacten los honorarios dependerá también de qué recibamos a cambio de ellos. Un servicio pagado de más, aunque ganemos, nos dejará con una sensación de que fuimos timados. Por el otro lado, un pago “pichicateado” llevará a que el abogado que está defendiéndolo, se sienta que su esfuerzo no está siendo valorado como debiera ser. No olvidemos que él estará protegiendo sus intereses en conflicto.

Esperamos así que estos comentarios sean una guía práctica para una legal cuantificación de honorarios. Ahora sólo resta de su parte el decidirse a pagar justo.



Javier Oroz Coppel, es abogado por la Universidad La Salle Noroeste. Comentarios:
javieroroz@gmail.com

1 comment:

Anonymous said...

Estimado Lic. Oroz, muy bien por todos sus razonamientos, parecen justos y ecuanimes, sin embargo, es una lastima que usted msimo no haya podido seguir sus propias recomendaciones al encontrarse, años despues de haber escrito su articulo, en la posicion de contratar y pagar a abogados para la empresa donde actualmente labora, haciendo practicamente todo lo contrario a lo "ayer" escrito por usted, al tiempo Lic. Oroz, al tiempo...