Tuesday, February 07, 2006

Negociaciones y desarrollo político

Por Omar del Valle Colosio.

La solución de conflictos en la agenda de desarrollo de nuestro país y su implicación en la transformación de un mejor sistema político no sólo dependerá de las concepciones de política de ideologías de izquierdas y derechas. De manera contraria, estará en manos básicamente de la capacidad de negociación entre el ejecutivo y legislativo, y de estos con otros grupos de interés como sindicatos, grupos de negocios, la sociedad civil, etc.

Por ello, a esta altura del proceso electoral de México, es importante tomar en cuenta cuál sería la capacidad del próximo presidente para influir en la construcción e implementación de un plan de desarrollo activo y congruente, y en el proceso de política pública que le permita generar y acreditar iniciativas.

Primero: operación política. Se ha criticado ampliamente al Presidente Fox por su incapacidad de generar políticas públicas que integraran a diferentes grupos de interés y sobre todo, que resultaran ser base para construir futuras políticas alrededor de ellas. Un ejemplo claro son las reformas energética y hacendaria que se quedaron estancadas, y que pese a lo propositivo del Ejecutivo, no florecieron al no contar con el apoyo político suficiente. Por tanto, en primera instancia, el ejecutivo está limitado por el poder legislativo.

El balance de poderes en México determinará la capacidad de actuar del próximo Presidente. Con un Congreso altamente diverso, tal como se prevé, será prioridad establecer lazos y canales de negociación durante el primer año de gobierno, para evitar lo que sucedió estos años. ¿Quién de los tres candidatos tendrá esa habilidad? ¿Quién sería el futuro secretario de gobernación que administre los asuntos de interior eficientemente?

En reciente entrevista con Joaquín López Dóriga, Andrés Manuel López Obrador hizo mención de incluir a José Ramón de la Fuente, rector de la UNAM, en su equipo como administrador de los asuntos internos. No es de extrañar que de la Fuente figure para tal posición política. Para algunos analistas políticos el rector ha recibido fuerte apoyo y colaboración continúa de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) para el control de huelgas y modernización política en la UNAM; y como conclusión de otros, cuando de la Fuente fue apreciado por Francisco Labastida como posible candidato presidencial del PRI a finales del año pasado (antes del fiasco del TUCOM), se entendía su posición así: la promoción política del rector es parte de un proyecto transexenal del más influyente "grupo compacto" del ex presidente Ernesto Zedillo o lo que queda de él, que lo mismo combate al PRI de Madrazo que apoya al PRD de AMLO
[1] (muy interesante).

En el equipo de Roberto Madrazo Pintado figuran como operadores políticos los ex Gobernadores, de Sonora, Manlio Fabio Beltrones y del Estado de México, Emilio Chuayffet. Ambos tienen amplia experiencia en negociación y desarrollo político. El primero se inició dentro de la Secretaría de Gobernación; de asistente del subsecretario de gobernación (1976-1977), llegó a ocupar la Subsecretaría de Gobierno, Desarrollo Político y Derechos Humanos (1988-1991). Por otro lado, Chuayffet ya dirigió la SEGOB con Zedillo.

En el equipo de Felipe Calderón Hinojosa aún no se ve claro quién pudiera ser su ministro de asuntos internos. Actualmente, Josefina Vásquez Mota es su coordinadora política de campaña, pero de ahí a que resulte su administradora política hay mucho trecho e igual sería muy apresurado considerar tal posibilidad.

Independientemente de quién ocupe la presidencia, la operación política deberá tomar en cuenta que en el actual proceso de políticas públicas no sólo los partidos influyen, ni el legislativo tiene la última palabra. Con la constante apertura democrática se han adherido nuevos agentes, lo cual hace al proceso más complejo.

Segundo: renovación institucional. Con el paso de los años, algunas instituciones como el Banco de México han ganado independencia y sus posiciones, aunque discutidas, no parecen ser influidas por agentes externos. Dicha autonomía se debe principalmente al respaldo constitucional que reciben. Sin embargo, la pregunta es cómo se cabildearán leyes que ofrezcan mayor soberanía a las instituciones, qué leyes habrán de llevarse a cabo para una justa reforma política que tenga de base la procuración de justicia, la educación y sobre todo la institucionalización del sistema político. Quizá la propuesta de Jorge Castañeda no estaba tan errada. Él se refería a que el sistema institucional es obsoleto al ver que no se adecua a las necesidades actuales de México y el mundo. Por ello, él hizo énfasis en adaptar el sistema a la realidad actual de la sociedad mexicana.

México requiere un sistema institucional que efectivamente haga llegar las voces ciudadanas al actuar político, un sistema en el que los mexicanos dejemos de ser súbditos políticos y logremos la rendición de cuentas de nuestros representantes, así como reducir el gasto público de sus campañas y fortalecer el proceso de toma de decisiones, entre otras.

Tercero: política económica. ¿Cuánto puede influir el Presidente en la política económica de México? Nuestra economía es sencilla: básicamente formamos parte de un sistema de mercado orientado a la exportación, buen manejo de la cuenta pública y un supremo control de la inflación. Con este esquema, México ha podido en los últimos años manejar una política económica que ofrece al menos estabilidad. La falta de crecimiento se debe a otros factores como la competitividad, el acceso a mercados, al impulso de emprendedores, etc., pero este no es el tema de atención de esta editorial.

Andrés Manuel critica la actual política económica y propone que no sea la ideología la que marque sus caminos sino el manejo técnico. Propone al estado como promotor del desarrollo y ofrece crear una relación estrecha entre el sector privado y público, la reactivación del crédito y el combate a la corrupción. En realidad no hay ninguna novedad con estas propuestas. Los gobiernos actuales promueven el desarrollo al descentralizar, privatizar, o desconcentrar bienes y servicios para incluir al sector privado en el desarrollo económico. El problema surge siempre en cómo hacer que la regulación de dichos procesos culmine en beneficios no sólo para la elite empresarial sino para el usuario final: la gente.

Reactivar el crédito. El mercado de microfinanzas ha crecido y no sólo son los montos pequeños que se relacionan con dicha actividad financiera y a los que microempresarios tienen acceso, sino se ha ampliado el mercado de seguros, ahorro e inversión. Se requieren políticas públicas que se enfoquen en las MIPYMES (micro, pequeñas y medianas empresas) que son el grueso de la economía formal e informal, las que generan empleo y las que más sufren con el sistema impositivo y falta de crédito.

El combate a la corrupción y a la inseguridad, son y seguirán siendo el talón de Aquiles de cualquier gobierno. La creación del IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información) y su continuidad será indispensable para la apertura de información y para sentar bases en la rendición de cuentas.

Finalmente, ¿qué puede modificar el presidente?, ¿cuál es su poder de acción?, ¿cómo resolverá la agenda económica?, ¿cuáles serán las negociaciones y la base del desarrollo político? Sin lugar a dudas hay mucho más que contar en materia de política exterior y comercial, en relación a la política de salud, procuración de justicia, las estrategias del desarrollo regional y la planeación urbana-rural, el tema de nuestros paisanos, la renovación del sistema de seguridad social, el fortalecimiento de la educación pública, pero sobre todo, la reforma del estado parece ser lo fundamental para poder pensar en modificar otras leyes que promuevan y transformen la economía, las relaciones estado-sociedad y las relaciones entre las agencias de gobierno.

La falta de información para hablar de estos temas y de los candidatos se debe principalmente a que aún no se definen ni los ejes rectores de gobierno de cada uno, ni mucho menos sus equipos de trabajo. No obstante, es crucial traer estos temas a discusión y comenzar a buscar respuestas en cada uno de ellos (los candidatos) para poder así, en 6 meses, saber por quién votar y por qué.

Corolario: La editorial anterior expresó la relación entre religión e ideología política. Dicha relación expresó que ser de izquierda o de derecha no atenta contra las creencias religiosas (el menos en una relación cristiano-judea, el islam y otras religiones tendrían connotaciones diferentes) y por tanto, la lucha por disminuir diferencias sociales y naturales se puede hacer desde ambos espacios ideológicos. Agradezco los comentarios de mis lectores y en especial uno que me dejo pensando y que decía: Jesus Christ was the ultimate socialist!



[1] Alemán, Ricardo Itinerario Político. http://www.el-universal.com.mx/columnas/53723.html 11/28/2005

El autor es Presidente y Fundador de Esfuerzo Social Cotidiano de México, AC. Actualmente es candidato a Maestro en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown. Comentarios:
ofd@georgetown.edu

1 comment:

Juan Carlos Rodriguez said...

Lo que realmente me molesta es que ninguno de los candidato ha hecho una propuesta seria y se dirigen hacia las masas como si fueramos unos ignorantes, actualmente los candidatos se dedican a desacreditar a sus opositores, claro ejemplo esta el sr. Lopez Obrador, creeme yo pensaba votar por el, pero su actuar me ha puesto en que pensar...