Tuesday, November 15, 2005

Nuestros Tiempos

La Nueva Ciudad de México

Por Ernesto Castañeda Tinoco.


El Licenciado Manuel De Silva Ruiz detuvo la inercia de su vida cotidiana buscando analizar dónde nos encontramos como país y qué podemos hacer al respecto. De Silva volcó su atención en el problema urbano representado con excelencia por la Ciudad de México. Muchos son los que se quejan de la decreciente calidad de vida en la ciudad, sin embargo, pocos hacen o proponen algo concreto para mejorar la situación. El caso de Don Manuel es diferente tras el sismo de 1985 pues, como muchos otros, dejó la ciudad. Sin embargo, siguió preocupado por el futuro de la misma sobre todo porque recuerda con alegría los días de infancia y juventud que pasó en una ciudad diferente donde uno podía andar en bicicleta por largas distancias y donde los niños podían usar las calles como lugar de recreo.

Esto es difícil de imaginar para nosotros los jóvenes que crecimos en una realidad distinta. Sin embargo las reflexiones que hace De Silva en el nuevo libro “La Nueva Ciudad de México. Una Propuesta Ciudadana” nos hace concientes de lo mucho que ha cambiado la ciudad.

A principios del siglo XX en la ciudad vivían tan sólo 350 mil habitantes. En 1950 contaba con 3 millones de habitantes. En los 70’s ya tenía más de 12 millones y ahora la zona metropolitana rebasa los 20 millones. Este amplio crecimiento se debe a lo centralizado de la sociedad mexicana. También es el resultado de una importante migración interna que comenzó con la revolución y que siguió mientras el país experimentó “booms” económicos después de la segunda guerra mundial y con el modelo del estado desarrollador. A pesar de las carencias democráticas de este modelo, como De Silva nos recuerda, a nivel de planeación para el desarrollo urbano y económico tuvo grandes éxitos, como la creación de la Ciudad Universitaria, la preparación para los Juegos Olímpicos, y la construcción de un sin fin de obras públicas y edificios emblemáticos.

Hoy en la ciudad hay casi 4 millones de automóviles con una edad promedio de 13 años. La ciudad genera 22 mil toneladas de basura al día, según los datos que el Sociólogo José Luis Reina del Colegio de México escribe en su prólogo a este libro. El consumo de comida, agua, luz eléctrica y gasolina es inmenso y su abasto diario es un verdadero milagro y una victoria en canalización de recursos. Sin embargo, esto puede afectar a otras regiones del país, además de que no es sostenible a largo plazo sobre todo si tomamos en cuenta que el 44% de los habitantes son menores de 20 años y que pronto necesitaran empleos y vivienda cuando empiecen a fundar sus nuevas familias.

La Ciudad de México ha dejado de ser el destino para migrantes de otras partes del país que buscaban, muchas veces con éxito, trabajo, educación, superación profesional o movilidad socio-económica. El día de hoy, muchos de los migrantes que llegan en busca de empleo se quedan desempleados y viviendo en zonas marginadas en condiciones menos que óptimas. Muchos se han dado cuenta de esta realidad y a pesar de ciertos slogans contemporáneos, la Ciudad ha dejado de ser la Ciudad de la Esperanza para la gran mayoría de pobres en el país que ahora ponen su esperanza en migrar hacia Estados Unidos. De igual forma muchos huyen del smog y la inseguridad, dejando la ciudad. Por ello, la migración neta a la ciudad es cero, es decir, sale el mismo número de gente que la que entra: 100,000 en cada dirección. Sin embargo, el crecimiento natural de los habitantes de la ciudad pinta un futuro problemático. Con las tasas actuales, en 6 años nacerán 3 millones de niños, cifra que iguala al número de población en 1950 (De Silva 60-61).

¿Qué hacer frente al increíble crecimiento urbano y económico que tuvo el DF en las últimas décadas, y que ha resultado en una sobresaturación, exceso de tráfico vehicular, crimen incontrolable y una economía estancada, llena de informalidad y con mala recolección fiscal? ¿Qué hacer con las nuevas generaciones por venir y con las personas que por las políticas económicas han sido expulsadas de la agricultura? ¿Cómo reducir la población del DF? Políticas públicas graduales o reformistas como el “Hoy No Circula” no pueden detener este grave problema.

¿Cuál es la solución que el ciudadano Manuel De Silva Ruiz propone? Crear una nueva ciudad que sea la sede del gobierno, que resultaría en un deshago de 4 millones de personas del DF. Además la nueva ciudad sería un motor de crecimiento anclado en la construcción y la creación de nuevos empleos y servicios, así como destinos turísticos con un pabellón de embajadas tipo Epcot Center en Orlando y una gran plaza de instituciones publicas tipo Washington. Esto magnificaría al DF cómo destino turístico.

¿Cómo financiar todo esto? De Silva propone que el gobierno democrático que sea electo tome esta decisión con implicaciones a largo plazo y que financie el proyecto con la plusvalía de la tierra que compre y que después de desarrollar venda a promotores a precios mucho más altos de los que la haya adquirido. Así se podría a mediano plazo autofinanciar este desarrollo. Crear una nueva ciudad no es tan radical como suena. Cualquier civilización en expansión y en busca de nuevas oportunidades lo ha hecho. El gobierno mexicano, por medio de FONATUR, ha sido exitoso desarrollando Ixtapa, Huatulco y Cancún.

Si bien es cierto que Brasilia fue un éxito parcial, hay mucho que aprender de esta ciudad al igual que de las Vegas y Orlando, algunas de las ciudades con mayor crecimiento en EU a pesar de su corta edad. De igual manera, Corea del Sur ha decidido construir una nueva ciudad capital para continuar con el increíble desarrollo que ha logrado bajo la dirección del estado en las últimas décadas.

¿Estamos listos para emprender esta aventura, para tratar algo nuevo? ¿O estamos contentos con el status quo? No sólo esto, si queremos ir adelante necesitamos un gran debate nacional para crear un rumbo de país con crecimiento compartido, con un proyecto de desarrollo sustentable competitivo a nivel internacional y con una planeación urbana a futuro que alivie los muchos problemas que las ciudades mexicanas sufren el día de hoy.

Fuente: Manuel De Silva Ruíz. La Nueva Ciudad de México. Una propuesta ciudadana. 2005.
http://lanuevaciudaddemexico.com/


Ernesto Castañeda Tinoco es graduado de la Prepa Tec. Cursó su licenciatura en la Universidad de California, Berkeley. Actualmente estudia el Doctorado en Sociología en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde obtuvo su maestría. Comentarios: ernestoforo@yahoo.com

1 comment:

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