Wednesday, November 02, 2005

Democracia Deliberativa

Por Erika E. Cervantes Flores.


Uno de los términos que se ha puesto de moda en años recientes es el de “democracia deliberativa”, para referirse a aquella forma de gobierno en donde los ciudadanos ejercen el poder mediante el diálogo. Este tipo de democracia parece estar marcando la tendencia en el mundo, dejando atrás a la democracia electoral, que aún es aplicada en varios países, sobre todo en los que están en vías de desarrollo.

Antes de abundar en la definición de la democracia deliberativa, creo conveniente precisar el concepto de democracia, pues aunque muchos lo usan como bandera, pocos saben a qué nos referimos cuando hablamos de ella.

La democracia es ante todo una forma de gobierno que tiene una concepción positiva del poder, ya que el ciudadano se realiza y es libre únicamente participando dentro de éste. De ahí se desprende la idea generalizada de que la democracia es el gobierno del pueblo, que entre más participa, más libertad tendrá. En este sentido, la democracia no es únicamente el gobierno de la mayoría, como también muchas veces se ha definido, sino que es el gobierno de todos, mayorías y minorías. Es un gobierno horizontal en donde se toman en cuenta las opiniones de cada uno de sus integrantes; uno donde se apoya el consenso pero se tolera el disenso, es decir, las opiniones contrarias.

La participación de los ciudadanos dentro del poder se puede dar a través de varios canales. Un ejemplo es la elección directa de representantes mediante el voto en las urnas, a lo que se le llama democracia electoral. Otra forma es el contacto directo con los representantes o legisladores, a lo que se le puede llamar democracia representativa. Finalmente, otro ejemplo es la participación mediante el diálogo, la negociación, el intercambio de ideas, a lo que se le llama democracia deliberativa.

La democracia deliberativa tiene como fin escuchar la voz de los ciudadanos, sus necesidades, sus intereses, para poder tomar decisiones de gobierno. La misión de los representantes es generar los mecanismos para acercar a los ciudadanos y así poder escuchar sus voces. Algunas de las herramientas más usadas son el plebiscito, las consultas ciudadanas o populares, las encuestas, entre otras.

Pero la participación de las personas supone varios retos. Uno de ellos es la creación de una sociedad civil organizada y no dispersa, comprometida y no desinteresada. En México ya llevamos un camino recorrido, sin embargo, falta que una buena parte de la población se movilice y comience a participar en la toma de decisiones del gobierno. Y para que esto suceda, la sociedad tiene que estar bien informada, lo cual representa otro reto. Si los ciudadanos no participan en gran medida es porque no tienen la información necesaria para hacerlo. Para deliberar es necesario tener argumentos, para negociar son indispensables posturas sólidas, y la única forma de lograrlo es teniendo información.

En este sentido, los medios de comunicación toman una relevancia especial, ya que son quienes marcan la agenda de los asuntos que se consideran como prioritarios. Debido a que, en ocasiones, en su interior confluyen intereses diversos, las noticias que se dan no son objetivas, fomentando una desinformación o mala información en la audiencia.

Los medios, además de proporcionar datos fidedignos, deberían de ser el foro a través del cual la sociedad exprese sus opiniones; el espacio público en donde se forme la opinión pública que es la voz de la sociedad civil. En cierta medida, los medios se han abierto para dar paso a estas opiniones, pero lo han hecho de manera muy rústica. Ahora se tiende a igualar las encuestas de opinión con la opinión pública, lo cual implica una visión muy reducida. La opinión pública se alimenta del debate y del diálogo, elementos fundamentales de la democracia deliberativa.

Como vemos, aún existe una brecha considerable entre la democracia que tenemos ahora, y la democracia que queremos tener, en donde sean reconocidas todas las voces, no sólo las de la mayoría. Una democracia que fomente la participación de todos los sectores de manera informada y en donde se promuevan los consensos, sin marginar a quienes están en desacuerdo.

Sin duda, la democracia deliberativa es una vanguardia y un reto…¿estamos dispuestos a tomarlo?


La autora es Lic. en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey y estudiante de la Maestría en Políticas Públicas en EGAP. Comentarios:
erikacervantes2003@hotmail.com

No comments: