Tuesday, November 15, 2005

Bernardo Sepúlveda Amor y el papel de la Corte Internacional de Justicia en el arreglo pacífico de las diferencias entre los Estados

Por Julián Torres Flores.

La inquietud por escribir este artículo nace por la reciente decisión de nombrar al mexicano Bernardo Sepúlveda Amor como juez de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por un periodo de nueve años a partir de febrero de 2006.

Cabe mencionar que Sepúlveda fue Secretario de Relaciones Exteriores de México, como otros grandes mexicanos que ocuparon dicho cargo. Tal es el caso de Emilio O. Rabasa, quien además fue Embajador en Estados Unidos, como el ilustre Matías Romero, en Gran Bretaña e Irlanda. También se le reconoce como un prominente jurista internacional, quien ha sido conocedor implacable del derecho internacional, en el cual ha experimentado la transición de las prácticas internacionales y el cambio en las formas para solucionar los problemas o conflictos entre los sujetos del derecho internacional. Por otra parte, ha sido miembro de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, por mencionar algunos cargos en los cuales se ha desempeñado a lo largo de su carrera profesional.

Pero cómo no recordar que nuestro país ha tenido hasta el momento tres jueces en la CIJ: Roberto Córdoba, Isidro Fabela y Luis Padilla Nervo. No es desde 1973 hasta hoy que se vuelve a tener presencia al interior de dicho organismo jurisdiccional internacional con Bernardo Sepúlveda Amor quien, sin lugar a dudas, coadyuvará en la consolidación en los arreglos pacíficos de las controversias entre los sujetos de derecho internacional.

Cabe mencionar que la jurisdicción de la Corte es voluntaria, siendo que desde el año de 1947 el Estado mexicano suscribió la cláusula facultativa de la jurisdicción obligatoria. En este sentido también es constreñido por el Estatuto de la CIJ y se compromete a cumplir la decisión que se dicte en todo litigio en que sea parte, según el artículo 94 de los mismos.

Al respecto, sin lugar a dudas, México ha ocupado y jugado un papel importante en la configuración del derecho internacional, a pesar de no pertenecer a una elite mundial en aspectos económicos ni militares.

También no podemos olvidar el papel histórico que jugó Genaro Estrada, que a la postre vendría a establecer toda una doctrina, y actualmente el desempeño a nivel internacional por parte del Dr. Héctor Fix-Zamudio.

Arreglo pacífico de las diferencias entre los Estados
El 29 de julio de 1899 se aprobaron convenciones y declaraciones que dieron un paso importante en la búsqueda por establecer un escenario para el arreglo pacífico de las diferencias entre los estados. Estas fueron la Convención para el arreglo pacífico de los conflictos internacionales; la Convención concerniente a las leyes y usos de la guerra terrestre; la Convención para la aplicación a la guerra marítima; la Declaración concerniente a la prohibición de lanzar proyectiles y explosivos desde los globos o por otros nuevos medios parecidos; la Declaración concerniente a la prohibición de emplear proyectiles que tengan por único fin difundir gases asfixiantes o deletéreos, y la Declaración concerniente a la prohibición de emplear balas que dilaten o se aplasten fácilmente en el cuerpo humano, tales como balas de cubierta dura que no envuelve enteramente el centro, o que está provista de incisiones.

Para el año de 1907, en la Conferencia de Paz de la Haya, tuvo lugar la II Conferencia de Paz, aprobándose un convenio relativo a la limitación del empleo de la fuerza para el cobro de deudas contractuales, llamado Convenio Porter.

Este convenio tuvo su antecedente en la doctrina planteada por Luis María Drago (Doctrina Drago: principio fundamental que veía contrario el empleo de la fuerza para el cobro de deudas de un Estado)

Según lo anterior el Derecho Internacional aceptaba como lícito el ejercicio de la fuerza armada para la resolución de conflictos internacionales. Sin embargo, ante la firma del Pacto de Briand-Kellog, del 27 de agosto de 1928, se condenó a la guerra como medio para resolver los conflictos internacionales y como política nacional.

Al respecto, la Carta de las Naciones Unidas establece en su artículo 2º, párrafo 3º, que: “Los miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos, de tal manera que no pongan en peligro la paz y seguridad internacionales”.

Por lo que, en la actualidad, sólo son lícitos los medios pacíficos de solución de controversias establecidos en el artículo 33 de la Carta de Naciones Unidas, que a letra dice: “1. Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales tratarán de buscarle solución, ante todo, mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección.

2. El Consejo de Seguridad, si lo estimare necesario, instará a las partes a que arreglen sus controversias por dichos medios”.

Papel de la Corte Internacional de Justicia
La Corte Internacional de Justicia la integran 15 jueces de 15 países distintos que son designados por períodos de 9 años por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad; en esta ocasión toca a México ser participe.

Entre las principales funciones del órgano judicial de las Naciones Unidas es decidir controversias de los estados; emitir opiniones consultivas solicitadas por la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, otros órganos de la ONU y agencias especializadas.

En cuanto a la normatividad que regula el actuar de la CIJ en cuanto al arreglo pacífico de las controversias entre Estados es el siguiente:
1) Carta de las Naciones Unidas.
2) Declaración de Manila sobre el Arreglo Pacífico de Controversias Internacionales.
3) Estatuto de la CIJ.

En la actualidad, ante los desacuerdos sobre un punto de derecho o hecho, contradicción de tesis jurídicas o de intereses entre dos personas, la CIJ sólo podrá conocer de controversias entre Estados miembros de las Naciones Unidas, y de aquellos que lleguen a ser parte del Estatuto, según lo dispone el mismo, en su artículo 34.

Hay excepciones a lo anterior, que dispone dicho Estatuto en su párrafo sexto del artículo 36, en materia de deuda. Además su artículo 38 da amplia atribución para resolver, en caso de que los Estados partes por su propia voluntad así lo determinen, aún no perteneciendo a la Liga de Naciones Unidas (amigable componedor en asuntos que no sean de orden jurídico).

Escenarios actuales
El mexicano Bernardo Sepúlveda Amor, junto con los otros 14 jueces de la CIJ, tendrán que atisbar un escenario complicado para proveer el mejor derecho internacional ante los crecientes conflictos en el mundo, ya que desde 1950 a 1995 se han incrementado las guerras y conflictos internacionales en un 309 por ciento.

En este sentido, apenas en el siglo XX nace la noción de “guerra mundial”. Esto se debe al descubrimiento de la energía atómica, la televisión, los transportes aéreos, etc.

Por lo tanto, las presiones y la búsqueda de intereses de los Estados serán un obstáculo consecuente para que el jurista internacional mexicano emita sus opiniones. Al respecto es necesario puntualizar lo mencionado por Humberto Eco, en su libro Cinco Escritos Morales, capítulo de Pensar la guerra. El autor hace referencia a que los conflictos internacionales ya no se producen entre dos frentes separados a causa del capitalismo multinacional, sino que la información generada “hace vacilar la fe de los ciudadanos”, convirtiéndolos vulnerables inclusive ante la muerte de los enemigos. De la misma manera pasa con los Estados, ya que muchos dejan a un lado la verdadera esencia de la búsqueda por la justicia internacional.

También Foucault, menciona que el poder ya no es monolítico y monocípite, sino que ahora es difuso, poniendo en competencia infinitos poderes, jugándose primordialmente en términos económicos.

Avi Shlaim, dijo que “El papa, de acuerdo a una historia apócrifa, mantenía que había dos posibles soluciones para el conflicto árabe – israelí: la realística y la milagrosa. La solución realística envolvía la intervención divina; la solución milagrosa, un acuerdo voluntario entre los mismos estados”. Si vemos con detenimiento, los conflictos entre dos Estados muy difícilmente se pueden solucionar a profundidad, ya sea por cuestiones económicas, sociales o ideológicas. Por eso, es tan importante la parte de la negociación previa, definida ésta como un arreglo directo de Estado a Estado, por medio de la diplomacia para terminar con sus controversias, como lo son los sucesos o hechos después de llegado a un acuerdo. Como dijo nuestro celebre Benemérito de la Américas, Benito Juárez, “el respeto al derecho ajeno es la paz”, de quien sin lugar a duda, sus principios son tomados a nivel internacional.

Así, la CIJ tiene un escenario coyuntural de vital complejidad, ya que ante la intransigencia de algunos líderes mundiales, debe luchar por la armonía y la paz social mundial. Ante palabras como las de Saddam Hussein, quien decía que “si yo hago una proposición de paz, entonces soy quien tendrá que hacer concesiones. Si otros proponen, entonces yo puedo obtener concesiones”, nunca podremos avanzar ante el eminente ocaso de los valores.

Por último, hay que mencionar el fallo de la CIJ con respecto a los derechos de mexicanos que fueron sentenciados a muerte en los Estados Unidos de América. En este sentido, Sepúlveda Amor fue designado Juez ad hoc de la CIJ, donde podemos ver su intención por procurar el mejor derecho internacional en materia de derechos humanos. Enhorabuena por Bernardo Sepúlveda Amor, ya que seguirá en la búsqueda y en la aplicación del mejor derecho internacional en beneficio de la humanidad.

Libros:
Eco Humberto, Cinco Escritos Morales, Ed. Lumen, pp 140.
UNAM, El Derecho en México: una visión de conjunto, Tomo III, IIJ, 1991, pp 1862.
Sepúlveda César, Derecho Internacional Público, Lorreta Ortiz Ahlf, 2ª Ed., Ed. Oxford, pp529.
Székely, Alberto, Co. Instrumentos Fundamentales de Derecho Internacional. IV, 2ª Ed.
Hauss Charles, Internacional Conflict Resolution: internacional relations for the 21st century, Ed. Continuum, Nueva York, EU, 2001, pp 244.
Ortiz Ahlf, Loretta, Derecho Internacioal Público, Ed. Oxford.

Internet

http://www.sre.gob.mx/comunicados/comunicados/2005/novie/b_221.htm

El autor es Licenciado en Administración Pública por la Universidad de Colima. Cuenta con estudios en Ciencia Política por la Universidad de Brandon, Cánada y labora como consultor en materia de derechos humanos para el PNUD. Actualmente estudia Derecho en el Tecnológico de Monterrey, Ciudad de México. Comentarios: juliantf@canada.com

No comments: