Sunday, October 02, 2005

La transición democrática en México: Democracia de baja funcionalidad

Por Julián Torres Flores.


I. INTRODUCCIÓN
Era la primera década del siglo XX. Retumbaba la tierra con sonido de metal al paso de la ciencia y el progreso que marcaba la locomotora. Sin embargo, el progreso político y social tendría que esperar a la vuelta de una revolución, ya que los nuevos bríos de un cambio en el poder y de una transición merodeaban por ahí.

El suceso que sirvió para dar paso a una transición en el poder fue una entrevista realizada en el Castillo de Chapultepec, la cual podría pensarse que fue una cuestión común, pero no fue así, sino que marcó una situación de sentido común para dicha transición. Los sujetos involucrados en dicha entrevista, fueron el norteamericano Mr. J. Creelman, el entrevistador; y un hombre que marcó la historia mexicana, Porfirio Díaz Morí, el entrevistado.

Su publicación fue en una revista norteamericana llamada Pearson´s Magazine (marzo de 1908). Lo analizable aquí, fue el contraste radical entre las respuestas de Díaz y lo sucedido ya en el año de 1910.

Algunas de sus declaraciones fueron las siguientes:
“...Puedo decir con toda sinceridad que el ejercicio del poder no ha corrompido mis ideales políticos y creo que la democracia es el único principio de gobierno justo y verdadero, aunque en la práctica sólo sea posible para los pueblos suficientemente desarrollados”
1

“He esperado pacientemente el día en que el pueblo de la República Mexicana estuviera preparado para escoger y cambiar sus gobernantes en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas y sin daño para el crédito y el progreso nacionales. ¡Creo que ese día ha llegado ya!”
2

El ex mandatario, hizo evidente una débil y falible argumentación, ya que sostuvo una posible transición a la democracia, por lo que se puede decir que sí tuvo razón en cuanto a una transición, pero fue primero la Revolución como punto intermedio para el tránsito hacia otro régimen
3.

Es precisamente el siglo XX el punto clave para entender la transición a la democracia mexicana, ya que como vemos se presentó una Revolución que sirvió para transitar de un régimen autoritario a uno democrático. Sin embargo, a lo largo de todo un siglo no se han presentado las condiciones idóneas que permitan asegurar que nuestra democracia se está consolidando, entonces ¿por qué nuestro país no ha logrado fortalecer su democracia?

II. MARCO INICIAL
En 1973, de 122 estados independientes, 92 no eran democráticos, y sólo 30 lo eran; para 1990, de 129 estados independientes, 71 no eran democráticos, mientras que 58 lo eran. Este fenómeno, señalado por Samuel Huntington en su libro La tercera ola, la democratización a fines del siglo XX, tiene como antesala una incertidumbre de la Ciencia Política, ya que junto con otros autores como J. Linz y Robert A. Dahl no pudieron prever los procesos democratizadores a nivel mundial.

En cuanto a la transición a la democracia son tres sus procesos. Primero está una ruptura o caída del régimen autoritario, posteriormente viene una etapa liberalizadora y democratizadora, y en una fase final está la consolidación. En esta tesitura, la liberalización se da cuando el régimen autoritario abre la ventana del sistema mediante la extensión de derechos. En México, se puede decir que inició desde el voto a la mujer en el año de 1953, pero no es sino hasta la reforma electoral de 1977 cuando se liberaliza el sistema de manera integral. Por otra parte, democratización es el cambio de reglas de unas totalmente autoritarias por unas democráticas. Hay que recordar la regla primordial que dice que no hay democratización sin liberalización.

Al respecto, Guillermo O´Donnel y Philippe C. Schmitter en Transitions from Autoritarian Rule, señalan que liberalización es un proceso donde se redefinen y extienden derechos que se hacen efectivos para proteger a individuos o grupos sociales contra el poder arbitrario, mientras que democratización es también el proceso donde las reglas de la ciudadanía son aplicadas a instituciones políticas previamente gobernadas por principios autoritarios.

César Cansino define a los procesos de la siguiente manera:
“la democratización es un proceso que conduce de una situación autoritaria a una democracia pluralista, mientras que la liberalización indica sólo una apertura controlada del pluralismo y la competencia que no finaliza necesariamente en aquel resultado, sino que puede orientarse a restablecer la situación anterior”4

Mientras que Gregorio Urias Germán los define de esta otra forma:
“liberalización constituye una estrategia adaptativa (es decir, tiene que ver con la capacidad de un régimen autoritario de flexibilizarse), la democratización es una estrategia negociada (es decir tiene que ver con un acuerdo efectivo entre los diversos actores políticos para la transformación del régimen)”
5


DEMOCRACIA DEFECTUOSA O DE BAJA INTENSIDAD
En este sentido, hay regímenes en transformación que si bien ya dejaron atrás una etapa autocrática, no han podido consolidar su democracia. A esto se le denomina como una democracia defectuosa o de baja intensidad (low intensity citinzenship)
6, o como yo la llamaría una “democracia de baja funcionalidad”. Según Hans-Jürgen Puhle, hay cuatro elementos que caracterizan dichas democracias:

1) exclusividad o limitación de los electores, contraria a la universalidad del voto de la democracia liberal;
2) tutelaje, como dominios reservados para poderes o actores de veto que influyen en las elecciones;
3) delegativa, cuando uno de los poderes domina a los otros, y
4) la iliberalidad que afecta a las libertades políticas, ausencia de un auténtico Estado de Derecho.


III. DELIMITACIÓN DE LA PROBLEMÁTICA
En México se hace presente la denominada democracia defectuosa o de baja intensidad dado los elementos antes expuestos. En primer término, hay un avance significativo con la aprobación de las reformas conducentes para que los mexicanos residentes en el extranjero puedan ejercer su derecho al voto en las próximas elecciones presidenciales.

Por otra parte, no se puede hablar en México de un Estado de pleno Derecho7, ya que en estos momentos la ley no es un valor supremo, ni para los gobernantes ni para los gobernados8.

Además, no se asegura un pleno funcionamiento de la democracia, ya que las instituciones gubernamentales no aseguran, no ya los derechos políticos de los ciudadanos (un ejemplo que trascendió a la opinión pública fue el caso de Andrés Manuel López Obrador, que derivado de un supuesto desacato al mandato de una autoridad judicial se le pretendió suspender sus derechos políticos, pero el punto estriba en que se resolvió el problema vía la negociación política y no judicialmente), sino también las libertades civiles y sociales de la población. Aunque hay que ver que la construcción de la democracia y el Estado de derecho son procesos distintos, pero relacionados entre sí.

Esto es delicado si nos ponemos a pensar en el porvenir de México con mira a las próximas elecciones presidenciales del 2006. ¿Hasta cuando dejaremos de hablar de una transición a la democracia en México, ya sea de su instauración o consolidación? ¿Cuánto tiempo más se necesita para poder avanzar a una democracia plenamente consolidada y a un auténtico Estado de Derecho?

IV. LAS VÍAS DE LA TRANSICIÓN
Dankwart A. Rustow mencionó que hay muchos caminos para llegar a la democracia. Esto se explica con su modelo dinámico9. Según dicho patrón, México estaría entre una tercera y cuarta etapa, ya que hay unidad en el sistema político mediante una aceptación de la diversidad entre las distintas fuerzas políticas, sin embargo no hay consensos ni conciliación entre dichas fuerzas para resolver cuestiones que afectan al país, llámense de tipo legales, políticas o sociales.

De acuerdo a la teoría de Terry Lynn y Phillipe Schmitter
10 sobre las diferentes vías de transición, en México se verificó una “reforma”, donde las masas se movilizaron para exigir más derechos y compromisos sin recurrir a la violencia. Pero también se puede decir, que se transitó a través de un “pacto”, ya que los principales acuerdos se llevaron a cabo desde las elites pertenecientes a las instituciones políticas, económicas y sociales que dieron origen a los cambios en el sistema.

Por lo tanto, mi punto de vista es que en México se dio un punto intermedio entre un “pacto” y una “reforma”, ya que sin una presión que viniera de abajo, de los movimientos sociales, no hubiera podido reaccionar la elite mexicana, y viceversa, si ésta no hubiera hecho los cambios políticos y legales, no hubieran podido pedir una mayor apertura que condujera a una democratización del sistema.

V. CAUSAS DE LA CAÍDA DEL RÉGIMEN AUTORITARIO
La caída del régimen autoritario en México tuvo factores exógenos económicos y políticos. Los primeros ocasionados por la transformación económica mundial acaecida después de la Segunda Guerra Mundial. Cabe aclarar, que entre 1953 y 1973, el crecimiento mundial alcanzó niveles superiores a lo acumulado entre 1800 y 1953. En cuanto a los segundos, la participación de las ONG´S en América Latina tuvo una ingerencia a través de movimientos que exigían respeto a los derechos humanos y democracia, conocidas como organizaciones de base (basismo)11.

Hay otros tipos de factores de tipo endógenos. Entre ellos están las crisis económicas y la ruptura con los agentes económicos. Un ejemplo de esto último son los conflictos entre la clase política priísta con grupos empresariales norteños (Grupo Monterrey), lo que también derivó, como lo apunta Gregorio Urias Germán, en su libro México después de la alternancia: retos y posibilidades, en una “revolución ideológica de derecha”, que también expandió la educación privada, apoyada por el Grupo Monterrey (Vg. el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey). Bien apunta Raymundo Rivapalacio
12, que en 1973, siendo presidente de la República Luis Echeverría, se enfrentó a dicho grupo, suspendiendo el suministro de papel al periódico “El Norte”.

Otros factores de carácter endógeno, son, primero, la pobreza que se mantuvo como un objetivo no resuelto por las causas revolucionarias; segundo, la movilización social, en específico la protesta de la clase media en los años sesentas y setentas, que marcó un rumbo distinto en el actuar del gobierno hacia la sociedad civil, y tercero, la falta de unidad entre los componentes del régimen, mediante diversas pugnas internas del entonces partido hegemónico PRI, entre un sector modernizador y liberal y uno conservador y duro, entre López Portillo y su Secretario de Gobernación, Reyes Heroles, o más adelante con la creación de una corriente democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. El PRI a la postre perdería fuerza electoral de cara al año 2000
13.


VI. GÉNESIS DE LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA
Se debe aclarar que no hay un acuerdo unánime sobre el momento en que termina el autoritarismo y empieza la transición a la democracia. Por lo anterior, algunas posturas dicen que puede iniciar con la etapa de liberalización; otra, hasta que se lleven a cabo elecciones libres y legítimas; una tercera, hasta que todas las prácticas autoritarias se hayan eliminado por completo o hasta que no se reúnan cierto tipo de características democráticas en el sistema.

De acuerdo al punto de vista que empieza con elecciones libres y legítimas podemos anotar que, en el año 2000 se realizaron de forma libre y pacífica, ya que para ese entonces ya se contaba con un sistema electoral confiable al ser realizadas las elecciones por primera vez por un organismo constitucional autónomo, el Instituto Federal Electoral15.

En cuanto a la postura de que se eliminen todas las prácticas autoritarias, es claro que si aceptamos está postura, por obviedad se llega al 100% de las democráticas, entonces estaríamos hablando de la consolidación democrática, que aún no se presenta en México.

En mi punto de vista la primera postura mencionada es la que se acerca más para descubrir la verdadera génesis de la transición a la democracia en México. En este sentido, de acuerdo al proceso de liberalización se puede decir que inició la transición desde las llamadas “reformas parciales” complementadas con la integral. Las primeras fueron el voto a la mujer (1953); la creación de diputados de partido (1963) y la ampliación de la edad para votar a los jóvenes (1969). En cuanto a la reforma integral, abarcó cuatro rubros principales: “a) la constitucionalización de los partidos políticos y sus prerrogativas; b) el sistema mixto de mayoría relativa y representación proporcional para la elección de cuatrocientos diputados y su federalización; c) el referéndum y la iniciativa popular; d) el papel de la Suprema Corte de Justicia en materia electoral”
16.


VII. CARACTERÍSTICAS DE LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA
17
Las principales características de nuestra transición a la democracia son la participación de diversos actores, tales como los partidos políticos, el gobierno y la sociedad civil; esta participación fue de manera gradual; el proceso se llevó a cabo principalmente desde el interior del sistema; se siguió la ruta electoral para su puesta en marcha, y fue pacífica.

En primer lugar, el gobierno quiso mantener el mismo régimen que tenía, sin embargo, ante las incesantes manifestaciones de repudio tuvo que actuar como consecuencia. El punto medular fueron las elecciones de 1976, donde sólo hubo un candidato presidencial, José López Portillo, dejando atrás a la oposición, ya sea porque no quisieron participar (PAN), o porque no se les permitió su admisión legal (Comunista con Vicente Lombardo). Los partidos políticos fueron parte fundamental para alentar los cambios en el sistema, siendo que hasta 1997 se presentó por primera vez un gobierno dividido.

En cuanto al gradualismo, dio hincapié a que existiera un reacomodo sin sobresaltos graves para la gobernabilidad (“aptitud de un sistema para regular conflictos sociales”
18). Al respecto, el Congreso de la Unión fue paulatinamente incrementando su conformación.

Por último, se refiere a una transición a la democracia llevada a cabo de manera pacífica
19 en lo general, ya que no hay que dejar a un lado los acontecimientos violentos de 1968 (movimiento estudiantil), 1972 (jueves de corpus), asesinatos con repercusión política como el de Colosio, Ruiz Massieu y el Cardenal Posadas, por mencionar algunos.


VIII. LAS CAUSAS DEL ESTANCAMIENO DEMOCRÁTICO
A pesar del los logros democratizadores, como bien apunta Emilio Rabasa Gamboa, que a su consideración son “1) la imparcialidad de los órganos electorales a través de su ciudadanización; 2) la pluralidad política en ambas Cámaras del Congreso de la Unión; 3) la equidad en la competencia electoral; 4) la elección popular directa del gobierno capitalino y 5) el sistema de justicia electoral”
20, hay también defectos en la democracia que provocan un estancamiento hacia su consolidación.

Uno de estos defectos es lo que provoca el gobierno dividido, ya que dejando a un lado el pluralismo ideológico, no coadyuva con la estabilidad y eficiencia gubernamental, por lo que provoca una situación de estancamiento y parálisis por la falta de mecanismos constitucionales y legales que lo mantengan en una posición conciliadora, tanto a las legislaturas locales con sus respectivos Ejecutivos locales, como al Congreso de la Unión con el Ejecutivo Federal.

Por otra parte, en cuanto a la colaboración entre poderes, sólo se plantea una solución mediante la negociación forzosa y política. Un ejemplo claro se presenta en el ámbito financiero con el proceso para la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación. En este sentido, no se dispone legalmente una solución para resolver sobre la problemática de las futuras aprobaciones de los recursos provenientes de los ejercicios fiscales. Aunado a ello, las norman de dichas disposiciones jurídicas tienen una vigencia anual. Al respecto, un comentario veraz es el que da Jesús Silva-Herzog Márquez, cuando comenta con relación a la mecánica de la legislación financiera que “el orden constitucional mexicano lleva los peligros del régimen presidencial en un ámbito de pluralidad democrática a extremos de vulnerabilidad”
21, tal y como presenciamos la discusión política y jurídica en torno a la aprobación del presupuesto para el 2005. Es precisamente esa característica lo que distingue el régimen actual que es totalmente vulnerable ante los acontecimientos políticos.

La consecuencia es clara, un peligro eminente de que se politice lo jurídico y viceversa, la juridicialización de la política.

En cuanto al gabinete de Fox, su conformación no fue plural, ya que el PRD no tuvo participación en él, y los beneficiados fueron los neopanistas y figuras priístas. Por lo que quedaron fuera el PRD, el priísmo de base y el panismo histórico. Esto trajo como consecuencia un distanciamiento en el logro de acuerdos entre su mismo partido, y más aún con las otras dos fuerzas políticas. Además tuvo una agenda política trastocada, dado que, como ya es bien sabido puso en primer lugar el conflicto en Chiapas, y dejó para después las reformas estructurales (laboral, fiscal y energética).

Hay que tomar en cuenta también que el diseño constitucional que tenemos en la actualidad, fue creado para acabar con el autoritarismo del régimen anterior pero no para desarrollar uno democrático. En este sentido, el sistema mixto de representación lleva desde la época de liberalización (1977). Además, no hay un método efectivo de rendición de cuentas para partidos políticos a pesar de haberse aprobado el Reglamento, que establece los lineamientos relativos a la disolución, liquidación y destino de los bienes de los partidos políticos nacionales que pierdan o les sea cancelado su registro ante el IFE y el acuerdo para fiscalizar las precampañas, ya que es sólo una pantalla para aparentar un avance en materia de fiscalización, pero no habrá un desarrollo real mientras no se aprueben por parte del órgano legislativo nuevas reglas y se reformen las normas electorales y financieras para una mejor transparencia, fiscalización y rendición de cuentas.

En cuanto al aspecto legislativo, no hay un instrumento jurídico-político para que el Congreso de la Unión procese o descongele una iniciativa, ni tampoco existe un instrumento jurídico el cual se le pueda exigir a los miembros del Poder Legislativo el desarrollar el derecho adjetivo de alguna disposición constitucional (vg. sobre el Estatuto de las minorías étnicas, artículo segundo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).


IX. ESCENARIOS PARA LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2006
Según Emilio Rabasa Gamboa, para el 2006 se plantea una elección altamente competitiva; dos vueltas diferenciadas, las interpartidistas y las constitucionales; una contienda más de desprestigio y descalificación que de propuestas; con brotes de violencia, y con resultados muy apretados. Para mi consideración agrego dos puntos más, que son el papel que jugará la sociedad civil
22 y los medios de comunicación.

No cabe duda que será una elección altamente competitiva, por consiguiente con resultados muy apretados. En cuanto a una contienda de desprestigio, no es nuevo este punto, ya que durante todo el sexenio foxista han echado a andar acusaciones entre los diversos actores políticos. Más bien, yo planteo un escenario aún más grave, ya que seguiremos con los escándalos políticos que se ha convertido en la manera de atacar al contrincante. En cuanto a la violencia, la asocio con los resultados apretados. Suponiendo sin conceder, que no se decidiera quién resultará ganador durante el proceso electoral ordinario, tendría que resolver el Tribunal Federal Electoral, pero ya vimos que la política se está llevando al campo de lo jurídico, y si esto siguiera por el mismo rumbo, llegará un sistema judicial manchado y etiquetado, por lo que, la política y más aún los movimientos sociales se radicalizarían en tal medida que aparecería la violencia. En cuanto al papel de la sociedad civil, tuvimos una experiencia non grata en los pasados comicios del 2003, donde un 58.32% de la lista nominal del IFE no fue a votar. Por último, el papel de los medios, como en la contienda pasada, jugará un papel decisivo, ya que estos tienen el poder suficiente para lograr que un candidato tenga presencia en cualquier rincón de la República.


X. CONSIDERACIONES FINALES
1. En la actualidad no hay un avance hacia la consolidación democrática. Por lo tanto, estamos en una democracia defectuosa, de baja intensidad o de baja funcionalidad, pero sí, con el creciente peligro de regresar hacia un régimen autoritario.

2. El estancamiento actual se debe a ciertos defectos aún persistentes en nuestro régimen y situaciones que provocan que se agrave la situación de parálisis gubernamental. Tenemos un titular del Ejecutivo débil, sumado a un Congreso Dividido; el gabinete de Fox no es plural; su agenda política fue mal prevista (primero Chiapas); diseño constitucional defectuoso, se hizo un traje a la medida para el régimen autoritario y no para recibir la transición a la democracia; la existencia del fenómeno, a nivel nacional, del gobierno dividido, que a causa de las condiciones políticas coyunturales produce estancamiento y parálisis, y la desconfianza social y la falta de credibilidad en la política por parte de la sociedad.

3. Ante todo esto, los escenarios para las elecciones presidenciales son una contienda altamente competitiva; resultados muy apretados; con dos vueltas, las internas de cada partido y las constitucionales; contienda de desprestigios; violencia; papel de la sociedad civil y la participación de los medios de comunicación.

4. Las reformas estructurales son urgentes, pero también la apertura al diálogo y la búsqueda de consensos. Los nuevos mecanismos legales tienen que ser congruentes con el rediseño del contexto constitucional, y ahora sí hacer un traje a la medida de nuestra democracia. Los poderes de la Unión no deben de caer en discusiones bizantinas. El peso y contrapeso que tengan entre ellos será vital para mantener vigente la esperanza de poder instaurar la plena democracia, pero no dejando atrás las necesidades primordiales de la sociedad civil. A manera de alegoría, digo que en una gran avenida, por un lado de la acera están los partidos políticos tratando de conciliar, por el otro el gobierno, pero en la calle, en la parte ancha de la avenida, está la sociedad civil, que debe ser lo más importante en todo régimen democrático.


BIBLIOGRAFÍA

Libros:

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- Cansino César, El desafío democrático, la transformación del Estado en el México postautoritario, CEPCOM, México, 2004, p 103.
- Casar, María Amparo y Marván, Ignacio (coordinadores), Gobernar sin mayoría, México 1867-1997, CIDE-Taurus, México, 2002.
- Castellanos Hernández Eduardo, Formas de gobierno y sistemas electorales en México, estadística electoral, Centro de Investigación Científica “Ing. Jorge L. Tamayo”, 1997.
- Galvis Gaitán Fernando, Manual de Ciencia Política, Ed. Temis, 1998, p 354.
- Guillermo O´Donnel y Philippe C. Schmitter en Transitions from Autoritarian Rule: tentative conclusions about uncertain democracies, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1993, p 244. - Huntington Samuel, La tercera ola: la democratización a finales del siglo XX, Ed. Paidos, Argentina, 1994. p 329.
- Lipset Seymour Martín, Political Man, the social bases of politics, Ed. Anchor Books, EUA, 1963. p 477.
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- Roeder Ralph, Hacia el México moderno: Porfirio Díaz, FCE, Tomo I, México,1995, pag 12.
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- Versión Estenográfica del Seminario “Transición y consolidación democrática: el contexto internacional y la experiencia mexicana”, IFE.
- Walter L. Bernecker, comp. Transición democrática y anomia social en perspectiva comparada, Centro de Estudios Históricos del Colmex, 2004, p 162.

Artículos y capítulos:

- Cansino César. 2005, El evangelio de la transición, en Revista Metapolítica, (40), 97:110.
- Dankwart A. Rustow. 1970, Transitions to Democracy: Toward a Dynamic Model, Comparative Politics, 2 (3), 337:363.
- Emilio Rabasa Gamboa. 2005, México: una democracia de baja intensidad, en Revista Este País, (169) 74:78.
- Emilio Rabasa Gamboa “Las reformas constitucionales en materia político-electoral” en Ochenta años de vida constitucional en México, UNAM-IIJ, Cámara de Diputados LVIII Legislatura, 1998, pp 147-170.
- Hans-Jürgen Pule, “Problemas de la consolidación democrática y democracias defectuosas” en Walter L. Bernecker, comp. Transición democrática y anomia social en perspectiva comparada, Centro de Estudios Históricos del Colmex, 2004.
- Lujambio, Alonso, “Gobiernos divididos en once estados de la federación mexicana, 1989-1997”, en Casar, María Amparo y Marván, Ignacio (coordinadores), Gobernar sin mayoría, CIDE-Taurus, México, 2002, pp 319-348.
- Silva-Herzog Márquez Jesús “El fin de la siesta constitucional” en Casar, María Amparo y Marván, Ignacio (coordinadores), Gobernar sin mayoría, CIDE-Taurus, México, 2002, p376.
- Terry Lynn Karl y Phillipe Schmitter. 1991, Modes of transition in Latin America, Southern and Eastern Europe, International Social Science Journal, 43 (2), 269:284.
- Terry Lynn Karl. 1990, Dilemas of democratization in Latin America, Comparative Politics, 23, 1:21.

Encuestas y estadísticas:

- Encuesta Nacional de Valores de la Cultura Política en México.
- Encuesta: Ciudadanos y cultura de la democracia: reglas, instituciones y valores de la democracia. IFE, UNAM, 2000.
- Encuestas Latino barómetro 2004.
- Encuesta: 2ª Encuesta Nacional sobre cultura política y prácticas ciudadanas, SEGOB, 2003. (CD)
- Encuesta: La naturaleza del compromiso cívico: capital social y cultura política en México (abril 2004). IFE, UNAM.
- Estadística de las Elecciones Federales y Locales en el D.F. de 1997, Compendio de Resultados, 1998, IFE.
- Estadística de las Elecciones Federales en México 2000, Dirección Ejecutiva de Organización Electoral, IFE.
- Estadística de las Elecciones Federales del 2003, IFE.

Referencias electrónicas:

http://www.latinobarometro.org
http://www.idea.int
http://www.ife.org.mx
http://www.cddhcu.gob.mx
http://www.top.org.ar/Boletin/Bolet%EDnN8.htm#bib1


El autor es Licenciado en Administración Pública por la Universidad de Colima. Cuenta con estudios en Ciencia Política por la Universidad de Brandon, Canadá y labora en un proyecto en materia de derechos humanos para la SER y el PNUD. Actualmente estudia Derecho en el Tecnológico de Monterrey, Ciudad de México. Comentarios:
juliantf@canada.com



1 Roeder Ralph, Hacia el México moderno: Porfirio Díaz, FCE, Tomo I, México,1995, pag 12.
2 Ibidem., pag 14.
3 Maurice Duverger define un régimen político como “un conjunto coherente y coordinado de instituciones políticas funcionando en un país dado, en un momento determinado”. (en Galvís Gaitán Fernando, Manual de Ciencia Política, Ed. Temis, 1998, pag 213)
4 Cansino, César en Urias Germán Gregorio, La democracia en México después de la alternancia: retos y posibilidades, Ed. Miguel Ángel Porrúa, Cámara de Diputados LVIII Legislatura, México, 2003, p73.
5 Ibidem., p 74.
6 El término es expuesto por el politólogo alemán Hans-Jürgen Pule en su artículo “Problemas de la consolidación democrática y democracias defectuosas”, en Walter L. Bernecker, comp. Transición democrática y anomia social en perspectiva comparada, Centro de Estudios Históricos del Colmex, 2004.
7 Estoy hablando aquí del reconocimiento de los derechos y libertades fundamentales del individuo según el principio de distribución en un Estado pleno de derecho (jurídicamente implica la totalidad de la vida de la sociedad política) y no sólo de un Estado simple de derecho. Al respecto Carl Schmidtt propone dos principios que rigen la idea de un Estado de Derecho un «principio de organización» (que se concreta en la doctrina de la separación de poderes y comprende la delimitación jurídica entre el Estado y el ciudadano mediante el principio de la reserva legal: sólo por una ley puede establecerse la limitación de la esfera de las libertades) y un «principio de distribución» (que establece las libertades fundamentales y el reconocimiento de los derechos del individuo).
8En materia de legalidad, la Encuesta de la Naturaleza del Compromiso Cívico dio a conocer una gran desobediencia de las personas hacia las leyes, donde el 25.4% dijo que éstas se pueden cambiar si no les parecen y un 23.2% que puede desobedecer las leyes si le parecen injustas.
9Según Rustow, las democracias siguen un patrón o modelo dinámico, el cuál tiene las siguientes etapas: 1) una primera etapa denominada la fase de unidad nacional, que tiene como característica la génesis de la homogeneidad social; 2) sigue una fase preparatoria, en la cual la lucha política está inconclusa, nace una nueva elite y no hay pluralismo; 3) la fase decisoria, que tiene como características la aceptación de la diversidad por las fuerzas políticas en pro de la unidad, y 4) la fase de consolidación (habituación), cuando se da la eficacia del principio de conciliación. (Dankwart A. Rustow. 1970, Transitions to Democracy: Toward a Dynamic Model, Comparative Politics, 2 (3), 337:363.)
10Estos autores establecen cuatro tipos ideales para la transición democrática con base en dos variables, actores políticos (masas o elites) y estrategias (unilaterales, uso de la fuerza o disposición multilateral al compromiso): la primera combinación es mediante un pacto que se da cuando las elites acuerdan un compromiso unilateral entre ellas; la segunda es una imposición, cuando las elites usan la fuerza de manera unilateral para producir el cambio de régimen en contra de la resistencia de los ocupantes del poder en el antiguo régimen; la tercera, es la reforma, cuando las masas se movilizan “desde abajo” (subordinación) e imponen una salida de compromiso sin recurrir a la violencia, y la última, es mediante la revolución, cuando las masas se levantan en armas y derrotan militarmente a los anteriores gobernantes autoritarios. (Terry Lynn Karl. 1990, Dilemas of democratization in Latin America, Comparative Politics, 23, 1:21 y Terry Lynn Karl y Phillipe Schmitter, 1991, Modes of transition in Latin America, Southern and Eastern Europe, International Social Science Journal, 43 (2), 269:284).
11 El movimiento de las ONG´s se sintió con más fuerza en la Europa del Este, con organizaciones como “KOL”, en Polonia; SZETA, en Hungría; CHARTER77, en lo que era Checoslovaquia; NUEVO FORUM, en Alemania del Este, y ECO en Bulgaria.
12 Versión Estenográfica del Seminario “Transición y consolidación democrática: el contexto internacional y la experiencia mexicana”, IFE.
13 En 1994 los tres principales partidos políticos alcanzaron las siguientes cifras electorales: el PRI alcanzó 17162´,013 votos; el PAN 9´125´,570, y el PRD 5´831,679. Para la elección intermedia de 1997, el PRI logró un 11´445,852; el PAN 7´792,290, y el PRD 7´519,914. Como podemos ver, el PRI confió mucho en los resultados electorales, que para ese entonces eran engañosos, y decidió seguir internamente por el mismo rumbo. Las consecuencias en el 2000 son más que evidentes, el PRI fue el único partido de los tres mencionados que perdió votos.
15 Las causas para que se instaurara un sistema electoral confiable fueron las reformas electorales de 1990, 1993, 1994 y 1996. La primera por la reestructuración del aparato electoral, mediante la creación del IFE como un organismo público; elección de 200 diputados según el principio de representación proporcional y de listas regionales; elección de 26 representantes a la Asamblea del Distrito Federal; reducción de 500 diputados a 100 para la calificación electoral; la desconcentración del Tribunal Electoral, y la ampliación de los medios de impugnación. En cuanto a la reforma de 1993, fue la estipulación de reglas de financiamiento; la supresión de la cláusula de gobernabilidad; la nueva conformación del Senado; la sujeción de calificación definitiva al IFE, y los cambios al régimen de gobierno del Distrito Federal. La tercera de ellas, en cuanto al contenido al artículo 41 constitucional, marcando la autonomía de los órganos electorales respecto del gobierno federal, y a la creación de la figura del consejero –ciudadano del IFE. Por último, pero no la menos importante, en 1996, se determino la actual configuración del IFE; reglas para una competencia electoral equitativa (acceso medios y reglas de financiamiento); recomposición del Poder Legislativo(paso de 315 a 300 los diputados de mayoría relativa, y en el senado se distribuyó 32 escaños mediante el principio de representación proporcional); la elección popular del gobierno del Distrito Federal; nueva jurisdicción electoral (el TRIFE forma parte del Poder Judicial de la Federación), y la federalización de los puntos reformados.
16 Rabasa Gamboa, Emilio “Las reformas constitucionales en material político-electoral” en Ochenta años de vida constitucional en México, UNAM-IIJ, Cámara de Diputados LVIII Legislatura, 1998, pp 151-152.
17 Hay dos posturas antagónicas (transitólogos vs. consolidólogos). En cuanto a la primera, me baso en las consideraciones de Emilio Rabasa Gamboa y de otros académicos, encabezados por José Woldenberg, sin embargo no necesariamente estoy completamente de acuerdo con ella. Por otra parte, hay otra postura que asume César Cansino en su libro El desafío democrático. La transformación del Estado en el México postautoritario, así como Porfirio Muñoz Ledo, quienes piensan que la tarea pendiente de México actualmente no es la de consolidar la democracia, sino la de instaurarla, y esto se lograría mediante una profunda y real reforma del Estado. Tampoco están de acuerdo con el gradualismo, ni con que el punto clave fue la vía electoral y que la alternancia en el 2000 sea la culminación del proceso de democratización. (Cansino César. 2005, El evangelio de la transición, Revista Metapolítica, (40), 97:110).
18 Vallés Joseph, Ciencia Política: una introducción, Ed Ariel, España, 2002, p 408.
19 En el año de 1851 José Joaquín de Herrera transmite pacíficamente el poder a Mariano Arista. Posteriormente, en la época porfiriana, Díaz transfiere el poder de manera pacífica a Manuel González, quien duro en su encargo de 1880 a 1884. Ya en el S XX, se verifican transmisiones del poder pacíficamente, pero en un régimen autoritario o sin alguna alternancia política, por lo que se puede decir que en el 2000 se verifica la primera alternancia con condiciones de confiabilidad y eficacia electoral.
20 Op. Cit., Ochenta años de vida constitucional en México, p167.
21Silva-Herzog Márquez Jesús, “El fin de la siesta constitucional” en Casar, María Amparo y Marván, Ignacio (coordinadores), Gobernar sin mayoría, CIDE-Taurus, México, 2002, p376.
22 No hay niveles de confianza social suficientes, ni una consolidación en la cultura democrática y de la legalidad. La encuesta Latinobarómetro 2004 menciona que se prefiere el desarrollo económico, no importando el régimen donde nos encontremos. Las encuestas “Ciudadanos y cultura de la democracia. Reglas, instituciones y valores de la democracia” y la“Nacional de Valores de la Cultura Política en México”, reflejan una escasa confianza de la población en la política. En la “2ª Encuesta Nacional sobre cultura política y prácticas ciudadanas 2003”, dice que los mexicanos no confiamos en nuestras instituciones formales.

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