Sunday, October 02, 2005

Barbas en remojo

Por Nizaleb Corzo Zepeda.


Mientras que en Estados Unidos se siguen contabilizando los daños económicos por el paso de huracán Katrina en sus costas del Golfo de México, así como la consideración de la disminución de producción de combustibles y explotación de crudo, en Buenos Aires comenzó a circular una noticia aún más aterradora.

El Clarín -el diario argentino reconocido como el segundo mejor de habla hispana después del español El País- se dirigió hace unos días a su población: “¿Se acuerda de aquella bicicleta vieja, que junta polvo en el fondo de la baulera? Tal vez no sea mala idea ir chequeando si las ruedas están infladas. Aunque sea por las dudas”.

Y es que los efectos del Katrina ya pusieron sobre aviso a los países latinoamericanos productores de crudo. Argentina en particular ha caído en la cuenta que de mantener el ritmo de explotación y refinación del hidrocarburo, en tres años más se convertirán en importadores neto de crudo, es decir que conforme aumenta la demanda local de combustibles, las reservas irán disminuyendo. A diferencia de México, que calcula un horizonte de doce años más de reservas, en ese país del sur consideran el fin de sus reservas en alrededor de ocho años. Las mismas compañías privadas que ahora operan en Argentina no han invertido en la exploración de aguas profundas, argumentado la necesidad de incentivos adicionales para esas operaciones. Ante ello, la nueva empresa argentina estatal Enarsa espera poner en marcha un proyecto de reposición de reservas.

A nivel internacional, el negocio energético mantiene a los especialistas en un estado de incertidumbre. "Un tsunami energético por delante" tituló su presentación el especialista Matthew Simons en un reciente seminario organizado por Repsol-YPF y la Universidad de Harvard, en Lisboa. Simons sostuvo que la coyuntura presenta un mapa inédito e inexplorado para los gobiernos y las compañías petroleras, debido a cambios estructurales en el mercado que hacen suponer que los altos precios llegaron para quedarse.

En el pasado, las crisis energéticas fueron originadas por cuestiones económicas de oferta. La guerra en Oriente Medio o la lucha interna en la Organización de Países Exportadores de Petróleo fueron las causas de las escaladas de precios como las que se vivieron en 1973, 1979 y 1991. Ahora hay un cambio estructural en la demanda, por la reactivación mundial y, principalmente, por la irrupción de China e India como jugadores de peso en el tablero global de la producción de bienes. El consultor Daniel Gerold cuenta que "las perspectivas son impredecibles”.

Por otro lado, de acuerdo con el gerente de Estudios Económicos y Mercados de Petrobras, Oscar De Leo, las empresas petroleras tienen una capacidad limitada para responder en el corto plazo con mayor producción. La mayoría de las reservas excedentes se encuentran hoy en manos de compañías estatales (Irán, Venezuela, México), que responden con otros tiempos a los incentivos de mercado. La falta de reacción de la oferta a los precios en la industria petrolera es histórica: los pozos más ricos de crudo en los Estados Unidos se descubrieron en la década del 30, durante la Gran Depresión, cuando el barril de petróleo costaba menos de un dólar.

Aunque se trata de una visión liberal distinta a la política de nuestro país, sí es cierto que esta tensión ha dado pie a un mercado especulativo que se dispara ante cualquier tipo de noticia negativa. La escalada de esta semana se suscitó apenas se supo que el huracán Katrina había dañado seriamente más de 20 plataformas de extracción de petróleo del Golfo de México. Hasta el sábado pasado se anunciaba que un 87 por ciento de la capacidad productora de petróleo de la zona devastada por el huracán se encontraba paralizada.

Algunos analistas afirman que este boom de precios del crudo provocará un enfriamiento en la actividad mundial por el incremento en el precio de todos los productos, justo después del estancamiento de los últimos años en los Estados Unidos. Un informe del Departamento de Investigaciones Económicas del HSBC afirma que el incremento en el precio de la nafta en el mercado norteamericano marca el fin de la expansión de la mayor economía del planeta. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, por cada cinco dólares que aumenta el precio del barril, la producción del planeta disminuye en 0.3 por ciento.

Mientras tanto, en la industria ya se habla de un "punto de quiebre" en los 100 dólares por barril. A partir de ahí entrarían a ser viables fuentes de energía sustitutas, "aunque ninguna tiene la capacidad de reemplazar al petróleo en poco tiempo", aclara De Leo.

Este nuevo periodo en la era energética con el incremento sostenido de los precios durante más de 43 meses parece ser una llamada de atención por su similitud con el inicio de las grandes crisis anteriores. En 1973 el aumento duró nueve meses y en 1979 diez meses.

Ante este panorama, México sigue respondiendo lentamente. Esperemos que el vetado régimen fiscal de Pemex sea nuevamente presentado en el último periodo de sesiones del Congreso de la Unión de este año, con las modificaciones necesarias para que se ponga en marcha el ejercicio siguiente y así nuestro país enfrente hábilmente la crisis petrolera que se avecina.



El autor es financiero; actualmente trabaja en aspectos sociales de Petróleos Mexicanos y estudia la maestría en Políticas Públicas del Tecnológico de Monterrey , Campus Ciudad de México. Comentarios:
ncorzozepeda@yahoo.com.mx

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