Monday, September 05, 2005

Las chicanas dantescas

Por Javier Oroz Coppel.

Dante Alighieri en su magnifica obra de la Divina Comedia, canta sobre su viaje a lo supernatural con escalas en el Infierno, Purgatorio y Cielo. De esta misma manera todos aquellos que por gusto, necesidad u obligación acuden a las Juntas de Conciliación y Arbitraje a dirimir controversias de carácter laboral, también realizarán un viaje al Infierno, al Purgatorio o al Cielo.

“Por mi se va a la ciudad del llanto; por mi se va al eterno al dolor; por mi se va a la raza condenada...¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!" Así se lee en el dintel de la puerta del Infierno y así se le debería de advertir a todos los patrones que son demandados laboralmente por los trabajadores, ante la Junta de Conciliación y Arbitraje. Afortunadamente la Ley Federal del Trabajo ha permitido que todos estos infortunados patrones puedan gozar de su “Virgilio” que los guíe y proteja ante este infierno laboral, en donde cabe mencionar no todos son totalmente culpables o totalmente inocentes. ¿Por qué entonces la Junta es un averno? Sencillamente porque en ella imperan las reinas del derecho mexicano, la simulación y la corrupción, mismas que día con día se traducen en lo que se conoce como “chicaneadas”. Por ejemplo, cuando un patrón resulta demandado se encuentra con que la legislación laboral pomposamente consagrada en el artículo 123 apartado A de la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo, contrario a toda nuestra tradición jurídica procesal de que quien afirma está obligado a probarlo, le arroja la carga de la prueba al patrón, es decir, que si el trabajador infla su salario afirmando que gana mil pesos al día y en realidad este gana solo trescientos, el patrón tendrá que probar esta circunstancia, ya que de lo contrario será condenado a pagarlos. Por ello, estimado lector, se recomienda que conserve estos documentos por espacio de un año por lo menos, en donde siempre asegure tener testigos que consten del contenido y firma de los actos, ya que es muy seguro que estos documentos privados serán objetados de falsos en juicio.

Otro de los infinitos supuestos dignos del infierno de Dante, es el principio jurisprudencial que ha decretado que cuando los patrones ofrecen la reinstalación del empleado en su puesto ésta debe de ser de buena fe, por lo que deberán de hacerlo con base en las prestaciones que el trabajador decía tener en su demanda, mismas que, todos sabemos, casi siempre (o siempre) son infladas y alteradas por los demandantes y sus abogados, por lo que con todo habría que premiar al mentiroso.

“...y cantaré al segundo reino donde se purifica el estudio humano y se hace digno de subir al cielo”. Así canta Dante refiriendo a que en el Purgatorio habitan los soberbios, orgullosos, envidiosos, iracundos, perezosos y avaros, mismos que también los podemos encontrar en las Juntas de Conciliación y Arbitraje, locales o federales. Pues bien, de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo una vez emplazado el patrón, este será sometido al Purgatorio de la audiencia de conciliación, demanda y excepciones y ofrecimiento y admisión de pruebas (Art. 873 LFT). En ella se le permite al trabajador modificar la demanda ejercitando así nuevas acciones en contra de quienes considere también son sus patrones o responsables del centro de trabajo en el que laboraba. Con esto el proceso entrará en una especie de limbo, pues será suspendida la audiencia para decretar su diferimiento a una nueva y no cercana fecha, en donde las prestaciones y en especial los “salarios caídos” seguirán creciendo. Por ello, en estos casos siempre será recomendable, a pesar de que la razón y la justicia nos nublen el pensamiento, el llevar a cabo una inmediata negociación ya que de lo contrario las prestaciones serán muy pesadas de cumplir en laudo definitivo. De allí el éxito de una buena negociación.

“El amor que tranquiliza este cielo, acoge siempre con semejante saludo al que entra en él, a fin de disponerle cirio para recibir su llama”. Para el trabajador y su “Beatriz”, la Junta de Conciliación y Arbitraje es un verdadero Paraíso en donde todo se le cree sin necesidad de ofrecer pruebas, se le protege y se le aumenta su patrimonio a costa del patrón.

La actual Ley Federal del Trabajo es un cuerpo normativo de mil diez artículos, conformados dantescamente por círculos, fosas, recintos, plataformas, cielos y por una Ciudad de Dios, en donde los patrones podrán pasar infiernos o empantanarse en purgatorios y los trabajadores podrán gozar de un cercano o lejano paraíso. Esto nos lleva a afirmar que contrario a lo afirmado por el artículo 2° de dicha legislación, con estas “chicaneadas” dantescas lo que menos brindan las normas de trabajo es conseguir el equilibrio y la justicia social en las relaciones entre trabajadores y patrones. Lo importante aquí es que todos nos demos cuenta de que no importa el Infierno, Purgatorio o Cielo, sino que con este sistema de justicia laboral el que pierde, pierde y el que gana también a la postre perderá.


Javier Oroz Coppel, es abogado por la Universidad La Salle Noroeste. Comentarios:
javieroroz@gmail.com

1 comment:

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