Monday, September 05, 2005

La izquierda en México y Latinoamérica

Por Samuel Peña Guzmán.

Hace tiempo leí con interés el libro publicado hace mas de 10 años por Jorge Castañeda, -La utopía desarmada-. En él explica con claridad el decaimiento y disminución de las fuerzas de la izquierda en Latinoamérica. La izquierda, en sentido histórico, tiene su origen en la revolución francesa cuando los parlamentarios se sentaban a la derecha o izquierda del rey, según defendieran o rechazaran los privilegios que les brindaba el poder absoluto. Sin embargo, de acuerdo a historiadores y al concepto generalizado “vox populli”, en la izquierda generalmente se identifican las fuerzas progresistas y renovadoras, contestatarias al orden establecido, que pretenden renovar determinados valores básicos (ideológicos, políticos, éticos, sociales y económicos) de aquellos sistemas que ya no son representativos del avance, la renovación y el progreso social. En el mencionado texto, explica también la sobrevivencia factible -en aquel entonces- de la pertinencia de la izquierda latinoamericana cuando las políticas izquierdistas se desplomaban a nivel mundial a raíz de la caída del comunismo y el bloque soviético; el tiempo le concedió la razón.

Sin duda, al término de la guerra fría, nadie cuestionó el triunfo del capitalismo liderado por los Estados Unidos, quienes combatieron a una izquierda activa en Latinoamérica apoyada principalmente por la República de Cuba. Sin embargo, no obstante la caída del comunismo, las causas de la aparición de la izquierda latinoamericana no sólo en el escenario político sino, y más importante aún, en el social, a más de una década no han desaparecido.

En aquel entonces -principios de los 90’s- quizá hubiéramos pensado que América Latina y el mundo entero se “occidentalizó”. Sin embargo, apenas ha pasado poco más de una década, y la izquierda latinoamericana vuelve a hacer presencia; esta vez en desilusión por un capitalismo faltante de equidad y justicia social para las grandes mayorías latinoamericanas. Lamentablemente Latinoamérica continúa siendo pobre y teniendo grandes rezagos. Hoy en día, aún nos separa un gran abismo entre el mundo en que viven las mayorías y el mundo que viven los países de occidente y/o desarrollados.

Para muchas personas la ideología de izquierda es sinónimo de ausencia de eficacia, populismo, centralismo, contraria totalmente a las políticas neoliberales y de liberalización comercial que han regido a la política económica de nuestro país durante las últimas décadas. Los problemas que aquejan a las mayorías latinoamericanas, como lo son el gran abismo social entre las clases, el nivel de pobreza extrema, entre otros, no han desaparecido y a pesar que la apertura económica-comercial ha traído consigo grandes beneficios, estos no han sido para las mayorías que conforman a los países latinoamericanos. De ahí el éxito de la nueva izquierda representada principalmente por la Venezuela de Chávez, la Argentina de Kirshner y el Brasil de Lula.

Anteriormente se tuvieron otras experiencias izquierdistas en Latinoamérica como la de Getulio Vargas en Brasil, Juan Domingo Perón en Argentina, Salvador Allende en Chile, amén de mencionar a la Revolución Cubana y Sandinista entre otras. Sin embargo, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, pionero de la izquierda latinoamericana, el país no solo comenzó la izquierda en América Latina, sino que inició un largo periodo estabilizador que inclusive trascendió y se acopló a sexenios conservadores o derechistas contrarios a las ideologías y políticas de izquierda, como lo fueron los sexenios posteriores al General Ávila Camacho y el presidente Miguel Alemán.

Como ya mencionamos, existen en la actualidad “izquierdas” latinoamericanas como las de Venezuela, Argentina o Brasil, que a pesar de sus políticas populistas aún no han levantado o neutralizado el rezago en desarrollo en el que viven sus respectivos países e inclusive, en algunos casos, están peor que como lo estaban anteriormente.

En lo que se refiere a nuestro país, el modelo y crecimiento económico que inició el General Lázaro Cárdenas, lo hizo con base en las realidades que vivió el país posterior a la gran depresión de 1929. Dicho modelo funcionó por la sencilla razón de que fue implementado gracias a que se construyó un modelo económico sólido, teniendo como base a las mayorías del país como los trabajadores, campesinos, mineros e industriales. Hoy en día el urbanismo ha transformado a las mayorías.

La historia vuelve a darnos una lección. Por un lado, nuestro país como fundador del modelo de izquierda en Latinoamérica, comenzado por el General Lázaro Cárdenas, trajo un largo período de crecimiento económico que comenzó precisamente en su administración, sin embargo no fue producto de un solo sexenio, sino que culminó 35 años después (1970). La continuidad de políticas públicas que pasaron de la izquierda hasta la adopción de políticas públicas conservadoras –ideología de derecha- trajo consigo un período estabilizador de crecimiento y que, si bien se le reconoce al General Cárdenas como iniciador del mismo, fue por otro lado el populismo izquierdista del Presidente Luis Echeverría lo que desplomó el período estabilizador logrado en 35 años.

La administración del presidente Luis Echeverría, para lamento de México, marcó el comienzo del declive de nuestra economía que no hizo otra cosa sino aumentar la pobreza, disminuir el poder adquisitivo de la población, amén de mencionar las devaluaciones y altas tasas inflacionarias que no sólo ahuyentaron a la inversión extranjera, sino que además sumieron al país en una grave crisis económica que caracterizó al México de los 70’s y la mayoría de los 80’s.

Hoy en día, las políticas neoliberales, si bien no han dado aún los resultados esperados, no quiere decir que el modelo este equivocado. Es necesario mencionar que por ejemplo, las políticas económicas de apertura son uno de los grandes factores que han incrementado la competitividad de nuestro país hacia el exterior. Esto ha traído sus costos implícitos para las instituciones y/o empresas carentes de competitividad y que, por consiguiente, no han podido salir al mercado a competir. Obviamente los subsidios y la ausencia del proteccionismo gubernamental que mantuvo “ficticiamente” vivas a estas empresas y que es característico de los factores y/o políticas de izquierda, han desaparecido o han sido afectados con sus costos inherentes.

Actualmente en nuestro país, el candidato de la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuenta con un muy fuerte apoyo y popularidad en miras hacia las elecciones presidenciales del próximo año. La pregunta es si sus políticas económicas izquierdistas no alterarán el crecimiento y relativa estabilidad que hemos tenido en los últimos dos sexenios.

Puede ser preocupante, ante el posible triunfo de AMLO, que se pretenda reinventar la administración pública y no se tenga una continuidad en la implementación de las políticas públicas.

En otras naciones como las antes mencionadas, la izquierda aún no ha logrado obtener un crecimiento estabilizador y muchos de los países latinoamericanos sufren y padecen inestabilidades y fuertes rezagos económicos y sociales, no obstante del proteccionismo que gozan.

Es importante aprender de la historia; me queda claro que las políticas neoliberales y la globalización en la que nuestro país se encuentra inmerso no ha resuelto los problemas del México de hoy. Sin embargo, la implementación de las políticas de izquierda no implica decir que se vayan a resolver –ipso facto- como ya lo hemos visto actualmente en otras “izquierdas” latinoamericanas. Si bien, algunas políticas izquierdistas son muy buenas, en la medida que se insertan parcialmente a las políticas consideradas de centro derecha, se puede lograr un desarrollo estabilizador. Sin embargo, esto no quiere decir que se tengan que importar como un paquete –per se- de solución. Estoy convencido que el modelo económico neoliberal actual no ha fracasado totalmente, tal como lo predijo Jorge Castañeda –en aquel entonces- sobre la izquierda latinoamericana, tras el derrumbe del bloque soviético, hace ya mas de 10 años.

Estoy plenamente convencido que este modelo económico neoliberal puede traer estabilidad económica consigo, sin embargo, tomará su tiempo. Mientras tanto, en el transcurso, estoy convencido que se pueden aplicar algunas políticas de izquierda que ayudarían a dar un mejor resultado a las políticas económicas actuales, independientemente, de quien ó que partido nos gobierne. El cambio repentino de políticas económicas de un sexenio a otro sólo atrasa el desarrollo estabilizador que el país pretende lograr. En la administración pública, la continuidad es un ingrediente que ayuda a alcanzar las metas y disminuye simultáneamente el período de tiempo en el que se pretende alcanzarlas. Es decir, una transformación puede darse de manera gradual y enriqueciendo un modelo económico determinado.

La izquierda en Latinoamérica está comenzando nuevamente a tener un auge del cual pudiéramos aprender, sin embargo, evaluar su eficacia, y resultados, hoy por hoy no sería muy alentador o bien no pudiera ser vendido como caso de éxito.


El autor es Coordinador de Inversión Extranjera en el estado de Nuevo León. Comentarios:
samuel.pena@nl.gob.mx

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