Tuesday, August 02, 2005

Esgrima jurídica

Por Javier Oroz Coppel.

La esgrima es un deporte cuyo objetivo es "tocar" al contrincante con un arma, simulando un duelo real. Los esgrimistas hacen ataques, defensas y contra-ataques utilizando tres tipos de armas: florete, espada, y sable.

Esgrimistas liberales y conservadores se han visto desde siempre enfrascados en acalorados duelos por hacer prevalecer sus ideales. En los últimos tiempos, se ha desatado una fragata de esgrima jurídica utilizando ambos contendientes, al brazo de la ley como arma de ataque, defensa y contra-ataque. Dicha contienda no ha sido exclusiva de un determinado sistema jurídico (civil romano ó common law), siendo el motivo principal de la misma: la legal aprobación del matrimonio entre homosexuales.

Tradicionalmente la ley es resultado congruente de las instituciones que arropan a la sociedad y que son acordes a sus costumbres moralmente aceptadas. Así, en la creación de dichas normas la religión ha tenido una enorme influencia tanto como promotor u opresor.

En uno y otro sistema jurídico se ha presentado una realidad de facto que ha superado a las instituciones y tradiciones que la ley había consagrado por centurias. Esa realidad (sin argucias morales) es que en nuestras sociedades existen personas que día con día comparten sus vidas (y patrimonios) con parejas del mismo sexo.

La primera estocada (brutal) la habría dado el lado conservador a través de la Iglesia Católica, utilizando como arma el numeral 1055 del Código Canónico, mismo que establece el principio de que el matrimonio es la alianza por medio de la cual el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida y que tiene como objeto fundamental la búsqueda común del bien y la generación y educación de la prole.
Derivado de esto, el catolicismo describió al matrimonio como una institución natural derivada del orden de la creación, basado en la misma naturaleza sexuada del hombre. Fungiendo como su compañero en este duelo, el Código Civil francés de 1804, muy influyente en nuestra legislación civilista señaló además que el matrimonio era un contrato civil entre un hombre y una mujer exclusivamente.

Abandonando la postura defensiva a la que se les tuvo sometidos durante años los liberales, en un arranque desenfrenado por revestir su postura, han buscado que la ley reconozca protección sobre las parejas homosexuales que busquen vivir en matrimonio, y aún más los que pretendan adoptar hijos y vivir en familia.

En un contundente contra-ataque liberal, Holanda eliminó cualquier distinción entre heterosexuales y homosexuales, incluyendo por supuesto a los derechos para acceder al matrimonio y a la adopción. Posteriormente, los conservadores vuelven a ser tocados por la ley liberal, cuando en Bélgica se aprueba también el matrimonio "gay", sin embargo la estocada no fue completa pues a diferencia de Holanda, el Parlamento Belga no permitió que las parejas del mismo sexo pudieran adoptar. Posteriormente el escenario del duelo se trasladó a Norteamérica donde los conservadores opusieron una feroz resistencia, sin embargo el daño estaba hecho. La Suprema Corte de Canadá resolvió alejarse de la centenaria definición de matrimonio adoptada en el famoso juicio sobre la poligamia de los mormones: Lord Penzance in Hyde v. Hyde and Woodmansee (1866), en donde se concebía al matrimonio como la unión voluntaria de por vida entre un hombre y una mujer con la exclusión de todos las otras personas; esto bajo el argumento de la Corte de que la prohibición al matrimonio a personas con orientación sexual a su mismo género, significaba una forma de discriminación basada en las preferencias sexuales del individuo.

Esta resolución judicial vino a cimbrar a las legislaciones estatales de la Unión Americana, avasallando aún más a la resistencia conservadora. En esta ocasión, el escenario es el estado de Massachussets, en la resolución del caso: Goodridge v. Department of Pub. Health.

En esta ocasión los liberales, en un movimiento sagaz, infligieron una herida de muerte al conservadurismo al determinar la Suprema Corte de dicho estado que es inconstitucional el que el Departamento de Salud de Massachussets, niegue a parejas homosexuales la licencia para contraer matrimonio y posteriormente al calificar de constitucional la iniciativa de ley que permite consortes del mismo sexo. El resultado es que en Massachussets es legal el matrimoniarse con personas del mismo sexo.

Sin dar cuartel a la batalla, los conservadores han sufrido la más profunda de las heridas: la España socialista de Zapatero ha caído en una argucia leguleya de los liberalistas. En forma inverosímil, en este bastión del conservadurismo católico se llevó a cabo una radical reforma Constitucional y al Código Civil permitiendo el acceso a la institución del matrimonio a todas las personas, ya sean heterosexuales u homosexuales. En la exposición de motivos de dicha reforma, Zapatero sancionó que en forma alguna cabe al legislador ignorar lo evidente: que la sociedad evoluciona en el modo de conformar y reconocer los diversos modelos de convivencia, y que, por ello, el legislador puede, incluso debe, actuar en consecuencia, y evitar toda quiebra entre el Derecho y los valores de la sociedad cuyas relaciones ha de regular. Así actualmente quien acuda al texto del artículo 44 del Código Civil de España, se encontrará que su redacción afirma escandalosamente lo siguiente: "El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio conforme a las disposiciones de este Código. El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo."

En este ir y venir de ataques, defensas y contra-ataques entre liberales y conservadores, nuestro país emerge aún como un infante espectador en este duelo (de padres conservadores pero hermanos liberales) que a la fecha no se ha percatado de la avalancha legislativa que se encuentra por arrasarlo. Nuestra legislación civil define aún al matrimonio como la unión legal de dos personas de distinto sexo, realizada voluntariamente, con el propósito de convivencia permanente, para el cumplimiento de todos los fines de la vida.

No obstante lo anterior y partiendo de la idea de las "civil union" americanas en donde la ley reconoce consecuencias de derecho para la unión entre homosexuales, en Sonora los liberales podrían utilizar como florete, espada o sable al artículo 2955 del Código Civil para el Estado de Sonora, que establece a las asociaciones civiles como corporaciones de derecho privado a las que se le otorga personalidad jurídica propia ( vgr. Matrimonio Pedro y Pablo, A.C.) y que se constituye mediante contrato, por la reunión permanente de dos o más personas, para realizar un fin común, lícito, posible y de naturaleza no económica.

De cualquier forma, el resultado de este duelo de esgrima jurídica parece no tener un vencedor claro. Sin embargo, nuestra opinión es en el sentido de que el matrimonio es una institución destinada a la procreación de la especie, cosa que naturalmente solo pueden realizar un hombre y una mujer y que por ello no debe de permitírsele el acceso a otro tipo de relaciones. Ahora bien, sería absurdo que negáramos que si dos personas, por el motivo que fuere, deciden vivir juntos se produzcan consecuencias jurídicas. Por ello el legislador mexicano debe de anticiparse a los tiempos, y legislar sobre la creación de una figura "ad-hoc" que reconozca y proteja legalmente a dichas uniones.

Por último, de ninguna manera deberá de aprobarse que dichas uniones homosexuales tengan derecho a la adopción, ya que es una verdad sabida que el ser humano aprende por imitación, por lo que someter a un menor de edad a la adopción de una pareja homosexual, resultaría en la violación de sus garantías individuales, en especial de su garantía a la libertad y a tener una familia, ya que tentativamente se estaría eliminando la posibilidad de que el menor aprenda de la figura materna o de la paterna, ya que únicamente tendría dos mamás o dos papás.

Touché...



El autor es Licenciado en Derecho por la Universidad La Salle Noroeste y actualmente se desempeña como gerente jurídico en los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y Durango. Comentarios: javieroroz@gmail.com

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