Tuesday, August 02, 2005

Coahuila

Por Samuel Peña.

En días pasados observaba datos estadísticos de deuda pública de algunas entidades federativas. Llama mi atención que en el caso concreto del estado de Coahuila, no sólo se tenía una deuda pública de cero, sino que los consultores internacionales como Standard & Poors y Fitch Ratings otorgaban calificaciones de "mxAA" y AA (mex) concediéndole por ende la más alta calidad crediticia comparada con el resto de las entidades federativas de nuestro país.

Esto me lleva a reflexionar al punto de ¿Que tan bueno y eficiente es tener una deuda publica de cero, cuando se tienen tantas carencias y falta de infraestructura en el estado? Aunado a ello, según datos proporcionados por el gobierno coahuilense, se lograron crear más de 101 mil empleos formales amén de mencionar los más de 5,500 millones de dólares en inversión recibida durante los últimos cuatro años.

Cualquiera pensaría que con estos datos, Coahuila está lejos de padecer los problemas que muchos estados pasan como lo es la deuda pública y el alto nivel de desempleo que aqueja a nuestro país. Sin embargo la realidad es que no.

La observación que un servidor quiere enfatizar, es que si bien, es muy sano e ideal manejar finanzas sanas en una entidad federativa, al grado incluso de tener una deuda publica de cero, no necesariamente es lo más recomendable cuando se tienen tantas carencias y falta de infraestructura y desarrollo en un estado. El decir que se encuentra desarrollado sería demasiado incongruente con la realidad, no sólo del estado sino del país. Estoy convencido que casi todas las entidades federativas del país aún requieren de un mayor desarrollo, después de todo vivimos en un país que se encuentra en vías de serlo.

Así mismo considero que la deuda pública como mecanismo de financiamiento y desarrollo principalmente para obras de infraestructura y beneficio social, es sano, siempre y cuando no se lleve a los extremos y después se torne una carga pública difícil de manejar como ha sucedido en otros lugares. Por otro lado, como ejemplo de éxito, pudiéramos mencionar a las entidades y/o provincias de los países desarrollados, quienes aprovechan la emisión de deuda y/o acceso a capital barato a tasas de interés preferenciales, otorgados en virtud de su acceso y alta calidad crediticia y que a su vez proveen a sus municipios con la infraestructura y obras de beneficio social que éstos necesitan. El decir que los municipios, en este caso de Coahuila, no tienen necesidad sería una falacia e inclusive mentiría si aseverara que los 38 municipios se encuentran completamente desarrollados; aún persisten grandes carencias como en casi todas las entidades federativas del país.

La realidad es que aún falta mucho por hacer y de nada sirve la argumentación de deuda "cero" cuando aún se tienen carencias dentro del estado que faltan de atender. Vaya la redundancia y comparación, para mejor ejemplo es como si una persona se jactara de tener tarjetas de crédito con un alto nivel de acceso a crédito y además no deber ni un peso a las instituciones emisoras de estas tarjetas y por otro lado observar que sus hijas y/o dependientes viven y tienen carencias de no tener dinero para comprar víveres, vestido, utensilios escolares, quizás inclusive carecer de vivienda y necesitar de infraestructura básica como gas, agua o una casa con toda la infraestructura básica que ésta necesita.

Ante tal situación, el argumento de tener cero deudas en las tarjetas y por ende ante las instituciones financieras, se va totalmente a la borde, toda vez que no están siendo cubiertas las necesidades fundamentales o básicas de sus dependientes que les permitan un mejor desarrollo.

Es necesario hacer la observación que no se pretende crecer y lograr desarrollo mediante el uso de la deuda pública, sin embargo, es necesario enfatizar que la deuda pública –cuando se tiene acceso- puede ser un excelente mecanismo de desarrollo y financiamiento a dinero más barato al que se ofrece en el mercado financiero común.

Existen otros estados como el de Nuevo León, en donde no obstante de poseer una infraestructura sólida (considerada capital industrial de México y 3era ciudad más grande del país), aún no se consigue proveer de toda la infraestructura que el estado requiere, y se ha visto en la necesidad de aprovechar el financiamiento mediante emisión de deuda pública, como mecanismo de desarrollo para satisfacer las necesidades colectivas e infraestructura de obra pública que el estado requiere.

No obstante que un estado económicamente más pequeño, como en este caso lo es Coahuila, tiene quizás menos necesidades que atender, no la exime sin embargo de una falta de infraestructura y desarrollo en alguno de sus 38 municipios que estoy plenamente convencido necesitan, de lo contrario sería la excepción a la regla, no sólo en el país sino en todo Latinoamérica y esto no es verdad. Como sabemos la infraestructura trae consigo grandes beneficios colectivos dentro de las sociedades y entidades federativas.

Por otro lado, es verdaderamente sorprendente que a pesar de la creación de más de 100 mil empleos formales en los últimos 4 años (datos del Gobierno del Estado), las ciudades de Saltillo y Monclova con su infraestructura, continúan perteneciendo a las cinco ciudades con mayor alto índice de desempleo per capita en el país, (esto último, de acuerdo a datos del INEGI). Es sorprendente, y quizás cuestionaría los datos del INEGI o los proporcionados por las autoridades estatales de Coahuila, toda vez que crear un promedio de 25 mil empleos anuales en un estado no mayor a los 2.5 millones de habitantes, es realmente asombroso e inclusive admirable. En teoría debería ser de los estados y municipios con menor índice de desempleo. De acuerdo a los datos proporcionados por el INEGI, resulta ser todo lo contrario.

Yo no soy quién para juzgar, sin embargo considero como deber, no sólo como coahuilense sino como ciudadano, establecer estas observaciones ya que pareciera ser que alguna de estas dos instituciones mencionadas anteriormente tienen y/o proporcionan datos incorrectos que pudieran llegar a confundir a la población y sus lectores, ya que la lectura y análisis de los datos del INEGI difieren del mensaje que el gobierno del Estado exterioriza.



El autor es Coordinador de Inversión Extranjera en el estado de Nuevo León. Comentarios: samuel.pena@nl.gob.mx

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